Los ingenieros y los labriegos de la granja humana

Los padres népticos (originario del griego nifalios νηφάλιος: sobrio, esclarecido), aquellos hesicastas occidentales cuya enseñanza asemejaba al estado de budeidad oriental (proveniente del pali pácrito buddha o bhutta: despierto, iluminado), poseían un intrincado arsenal de consejos para detectar y enfrentar la intrusión demoníaca en la mente de los practicantes. Para estos monjes del desierto que buscaban el silencio y la paz interior, las entidades parasitarias eran la principal fuerza de choque que los alejaban del ejercicio ascético y, principalmente, de la homeóstasis emocional, condiciones necesarias para acceder al estado de contemplación; en la colección de textos Filocalia, leemos:
Si los demonios amenazan aparecer de improviso desde el aire, y abatir y depredar tu mente, no te dejes aterrorizar por ellos ni te preocupes por sus amenazas, ya que te asustan para ver si les prestas atención o los has despreciado del todo.
Este es un consejo valioso dado que a través de nuestra investigación hemos concluido que el temor y la preocupación centrada en estas entidades es una forma de devoción inversa: “siempre nos defendemos de lo que tememos.” Así como la devoción es la cesión voluntaria de energía desde el feligrés hacia una entidad que se la entiende como superior; el temor reverente hacia los seres demoníacos también implica un drenaje de energía, y sería prudente trocar este miedo tan solo en cautela atenta.

La Granja Humana ha sido un blanco frecuente de entidades parasitarias de orden superior que vociferan a sus contactados con espectacularidad teatral, la necesidad de sumisión y devoción; estas majestades exógenas se presentan como dioses únicos, iracundos e impolutos con un mensaje que al ser analizado coincide en gran medida con aquel promulagado por dictadores con personalidades narcisistas y psicopáticas; el prestigioso ingeniero Jacques Vallée en su libro Mensajeros del Engaño (Messengers of Deception: UFO Contacts and Cults, 1979), especula:
Algunos investigadores —en particular Ray Palmer, John Keel, y Salvador Freixedo— han sugerido tanto en sus declaraciones públicas como en conversaciones privadas en que puede haber una relación entre los acontecimientos Ovni y los fenómenos del ocultismo. A primera vista, la mera sugerencia de tal relación es molesta para un científico. Sin embargo, los incidentes descritos en este libro ya han puesto de manifiesto las interconexiones entre la superposición de grupos de ocultismo y sectas, y las organizaciones que participan en la investigación Ovni. Muchos de los fenómenos reportados por testigos implican el efecto Poltergeist, levitación, control psíquico, la curación, y las experiencias extracorporales: cosas muy familiares para los que conocen de literatura ocultista. [...]

Supongamos, hipotéticamente hablando, que en el curso de sus investigaciones algún grupo ocultista haya tropezado con un método para la proyección de imágenes controladas mentalmente; tal vez incluso podría haber aprendido a extender la conciencia humana fuera del cuerpo, o crear distorsiones locales en el continuo espacio-tiempo: una manera de proyectar escenas a distancia, para controlar y amplificar las capacidades psicokinéticas de ciertos individuos, o para crear entidades similares a los “tulpas” del folclore tibetano. [...] ¿Es una hipótesis descabellada? Tal vez. Sin embargo, la Alemania nazi tenía varios institutos de investigación científica trabajando en esta línea desde hace una década, y dos naciones modernas, por lo menos —la Unión Soviética y los Estados Unidos— se sabe que están llevando a cabo programas agresivos de investigación sobre temas similares. La financiación que se requiere en esta área es pequeña; tal vez, varias organizaciones privadas e incluso personas adineradas podrían patrocinar una investigación significativa cuyos resultados podrían producir avances impredecibles. ¿Tales avances habrán ya ocurrido?
¿Y si los Ovnis son el resultado de su aplicación? Tal grupo podría operar a escala internacional, de manera independiente de los gobiernos locales. Podría contar con los recursos de empresas líderes. Se podría tratar de manipular a la opinión pública para sus propios fines. No podría controlar la Ciencia, pero sin duda podría influir en ella. Y podría producir muchos de los efectos que los Ovnis parecen capaces de manifestar. Las personas que controlan esa tecnología “psicotrónica” podrían incluso tener contacto con otras formas avanzadas de conciencia, y conocer la verdadera naturaleza de los Ovnis, o podrían tratar de convencer a los demás que así lo han hecho.
“... varios los describieron como
demonios, espíritus, o simples aliens,
”
del libro UFOs: The Psychic Solution
Este último comentario del doctor Vallée puede colocar las cosas con cierta perspectiva: por un lado existen humanos que siguen el camino de la impecabilidad, enfocándonse en la orientación del Balance y la Contemplación; en la otra vía, un grupo —que Eisenhower denominó como el Complejo industrial-militar (1) y las teorías conspirtativas describen hoy como el Gobierno Secreto Mundial— actúa de forma velada y parece poseer una tecnología que permite la manipulación y programación a gran escala de la humanidad. El primer grupo es asediado interna y externamente por lo que describen bajo el concepto cristiano de demonios o el taoísta de fantasmas hambrientos, mientras que el segundo grupo es beneficiado e incluso asistido por entidades que al manifestarse en el plano físico detonan toda clase de fenomenología anómala, que la Demonología y Ocultismo relacionan con seres detrimentales del plano parafísico, y que en la terminología ufológica se los describen en el apartado de alta extrañeza. En una carta que se expone en el epílogo del último libro del difunto investigador de lo paranormal Joseph Fisher, The Siren Call of Hungry Ghost (El Canto de Sirena de los Fantasmas Hambrientos), una ex-espiritualista comenta:
Tengo un pequeño cartel semejante al suyo 'Los Guías les Asistirán.’ Pero el mío dice ‘Es difícil luchar con un enemigo que ha acampado en tu cabeza.’ Y es precisamente allí donde yace su habilidad: ellos conocen a sus víctimas desde adentro. Conocen nuestras fortalezas, nuestras debilidades, y aquellos que nos hace porfiados. Por eso es tan fácil para ellos manipularnos. He leído con interés su punto de vista que estemos lidiando con ‘almas perdidas.’ Personalmente, entiendo que esto puede ser subjetivo. La típica imagen de un alma perdida es la de una entidad atrapada entre dos mundos, quizá aun ignorante de su muerte física, que le evita reconocer objetivamente su situación. Pero al comparar tal cuadro con las inteligencias arteras que ambos hemos experimentado, me parece que son maestras del engaño: son extremadamente astutas, seductoras y elocuentes, con vastos conocimientos sobre filosofía a su disposición, sean fabricados o no... están capacitados para cooperar enlazados con otros ‘guías,’ como si trabajaran dentro de un sistema global, instrumentado con la idea estratégica de entorpecer y manipular a la humanidad nutriéndola de desinformación y urdiendo engaños en las respuestas a nuestras inquietudes espirituales. Aparentemente tienen poderes ilimitados para la precognición y acceso irrestricto a las coordenadas de tiempo —pasado, presente y futuro— permitiéndoles, entre otras cosas, personificar a quienquiera que necesiten con facilidad. Y esta no es mi idea de una pobre alma perdida tropezándose en la oscuridad. [...]

Más allá de toda duda, de lo que podemos estar seguros es lo siguiente: son muy astutos. Extremadamente inteligentes. Cualquier alma perdida con estas habilidades y tal conocimiento no me cabe duda que encontraría su camino hacia la Luz. ¿Será entonces que no desean hacerlo? Porque si estas entidades son sólo maliciosas por no poder acceder a los planos celestiales, y por lo tanto carecen de conocimiento de un supuesto plano superior, ¿de dónde es que obtienen tan vastos conocimientos filosóficos? Seguramente no será de vivir atrapados en la oscuridad entre los reinos físico y espiritual. ¿Será entonces que no están atrapados?
Quizá la siguiente visión estratificada pueda ayudar al buscador de la Verdad: la manipulación de la humanidad es llevada a cabo por diferentes fuerzas de choque. Por un lado, y coincidiendo con el comentario previo, todos aquellos interesados en conocer la Verdad poseen una marca personal: un soldado de guardia implantado a nivel subconsciente que monitoriza el nivel de sintonía mental de la persona; este implante es perenne y quizá la única manera de desactivarlo sea orientándose plenamente al Balance, dado que se nutre de cualquier desestabilización emocional, y en realidad, fomenta y provoca desequilibrios en el portador al notar cualquier clase de “insurrección gnóstica.” (2) Para ser implantado no hace falta la parafernalia ufológica; sencillamente cualquier desvío profundo del FRV —es decir, de la frecuencia del alma— acarrea la posibilidad de introyectar parásitos etéricos; estos eventos ocurren la mayoría de las veces en las brumas y nieblas de una infancia violenta.

El ojo entrenado seguramente podrá relacionarlos con los agregados psicológicos (los “egos” del Cuarto Camino); nuestra investigación coincide en distinguir los “egos” de los “Grises,” entendiendo a los primeros como las “córtices” de las que se pronunciaba el rabino cabalista Isaac Louria, en una visión similar a la del doctor Carl Jung que los describe como los “seres de sombra destinados a la disolución;” en este sentido, los egos o córtices (3) se sustentan a través de los seres vivos que vibren en una baja frecuencia emocional. El caso de los Grises parece tener dos aristas: como marca personal y como extensiones bi-densidad a cargo de los procesos de abducción; a fines de ejemplificar este “rodeo humano,” traemos a mención el relato del capítulo X (Intelligent Animals) de Journeys Out of the Body del prestigioso Robert Monroe:
Caminando sobre un lado de mi cuerpo había una apariencia humana (sólo podía ver la mitad inferior de su cabeza). Estaba desnudo, sin ropa, y parecía ser masculino. Parecía del tamaño de un niño de unos diez años, de tres pies de alto, con piernas delgadas, poco vello púbico, y genitales subdesarrollados. Con total tranquilidad, como si se tratara de algo cotidiano —como un niño que monta su caballo favorito— pasó una pierna sobre mi espalda y se encaramó sobre mí. Podía sentir sus piernas alrededor de mi cintura, su pequeño cuerpo apretado contra mi espalda. [...] Sin duda era de forma humanoide, pero después de reflexionar, no tenía la percepción de una inteligencia humana: parecía más un animal, o algo cercano entre ambos. Me sentí insultado por la completa seguridad con la que se acercó y se adosó a mi espalda. Se mostró confiado en que no sería detectado, quizás a través de una larga asociación con los seres humanos a los que se acoplaba de manera invisible. [...]

Llegó a ser una gran contienda (aunque no percibí maldad de su parte, sólo un esfuerzo para volver a adosarse a mi), y estaba a poco de ingresar en estado de pánico. ¡Ya estaba sobre mi cabeza otra vez! Pensé en encender un fuego y tratar de quemarlo, hacer algo, cualquier cosa. Parecía no haber manera de evitar que subiera sobre mí hasta que ingresé en estado de furia; fue en aquel momento que ingresó en escena otro ser pequeño más
[...] Pero cambiaron su estrategia: intentaron camuflarse como la presencia de una de mis hijas, parecían saber de inmediato que este deliberado disfraz crearía confusión emocional en mí al asociar su presencia con el amor por mis hijas, y evitar así enfrentarme o deshacerme de ellos.

Cuando me di cuenta de su truco, los dos desistieron del camuflaje. Desesperado por una solución, pensé en el fuego, y esto parecía ayudar un poco. Sin embargo, tengo la impresión de que los dos estaban entretenidos, como si no hubiese cosa que pudiera hacer para hacerles daño.
Imagen del libro “Der Geheime Bund”
(El Pacto Secreto) de Mark Hedsel,
la percepción de los parásitos
etéricos en el arte medieval
Si consideramos que el nivel de consciencia de un alien Gris es similar al de un ser humano pero en distinto soporte de la materia (e.g. los humanos encarnados se encuentran en Tercera Densidad, mientras que los Grises parecen ser una construcción artificial con materiales híbridos de Tercera y Cuarta Densidad), podríamos entender a los implantes como parásitos etéricos invisibles a la percepción humana pero que influyen sutilmente a nivel emocional, mental y endócrino; estas entidades se adosan al periespíritu de un humano de quien necesitan nutrirse a partir de su orgón detrimental (fuerza vital distorsionada hacia las emociones negativas); esa es la razón de la “mala suerte” que los rodea, pues mucho de su trabajo consiste en manipular arteramente el área de influencia o esfera de dominio del individuo huésped, en especial sobre aquella área que obtenga el mejor “rinde emocional.” (4)

El siguiente nivel de manipulación es más enfocado: consiste en utilizar a estas inteligencias endosomáticas como interfaces con un nivel superior de consciencia. Si la subyugación del humano resulta efectiva, las fuerzas negativas obtienen una especie de “robot programado,” que puede actuar como una extensión terrestre de sus mensajes y caprichos. Este “robot programado” tiene habilidades psíquicas congénitas que de ser ejercitadas culminarán en el surgimiento de un médium, también denominado con el término “contactado,” y el procedimiento estándar consiste en la seducción y reclutamiento de seguidores que conlleva a la creación de una secta y más tarde en el establecimiento de una religión teócrata. No debemos desconsiderar la posibilidad de que todo un pueblo resulte sometido a una entidad entrópica y podamos argumentar entonces la propagación del programa exógeno a un “pueblo elegido.”

Tanto las inteligencias endosomáticas que han sido implantadas o introyectadas en los humanos, como las inteligencias exosomáticas (5) que administran y configuran a las primeras (de las cuales oímos sus voces a través de los médiums), las podríamos denominar como los labriegos: su tarea es manipular al ganado humano hacia un régimen estable de producción de loosh; y como sabemos el loosh fermenta a través de las emociones negativas, el sufrimiento inconsciente y la devoción. Cuando un humano descubre que es manipulado o logra cierto nivel de despertar, generalmente el labriego responsable ha fallado en su tarea y es “recompensado” con la encarnación física.

Por encima de este nivel de consciencia, escalonado varios pisos por encima de la humanidad, existe otro estadio aun más elevado; los textos rosicrucianos los señalan como los Arcontes del Destino y nosotros hemos elegido el título de ingenieros antropecuarios, dada su desconsideración supina a los seres de menor consciencia, que los habilita a manipulaciones masivas: tanto a nivel regional (guerras, enfermedades, hecatombes, etc.) o incluso en un contexto planetario (inundaciones globales o casos de extinción masiva). La capacidad de estos ingenieros dista de cualquier elucubración humana, siendo los responsables directos de la manipulación genética de la humanidad, al cegarnos de las posibilidades naturales de percibir reinos de consciencia superior, donde las restricciones entrópicas —los grises muros de nuestra realidad humana— son tan sólo un mal sueño.

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Esquizofrenia: el demonio al control

Cuando concluía el que sería su último libro, Disneyland of the Gods, nuestro respetado John Keel buscaba con desesperación alguna obra que lograse derrocar la negligente creencia en que el hombre es el dueño de sus actos:
Los años setenta fueron llamados “Década del Ego” porque el egoísmo y la avaricia se convirtieron de repente en cualidades aceptadas. Esta obsesión por el ego fue aún más destructiva que la manía de “Pensamiento Positivo” que barrió la década de los cincuenta y destruyó el razonamiento crítico: una habilidad muy importante y necesaria en este mundo moderno. En un lapso de veinte años nos convertimos en un grupo sin facultades críticas, dedicado enteramente a los intereses personales y descartando todo lo demás. Era natural que hubiera una búsqueda frenética de creencias factibles en los años ochenta y noventa. Las personas con mentalidades tan limitadas de la era de la televisión, necesitaban de alguien que les dijese qué hacer ya que no tenían la capacidad del razonamiento crítico necesario para ponderar la validez de los sistemas de creencias que perseguían.
Somos robots bioquímicos controlados desesperadamente por fuerzas que pueden azuzar nuestros cerebros, destruir nuestros recuerdos y usarnos de la manera que ellos consideren conveniente. Ellos han estado haciéndolo desde siempre. Estamos atrapados en un juego de póquer que se juega con las cartas marcadas. Sin embargo, en los últimos años de este siglo, somos como el jugador inveterado que, cuando se le informa de que el juego es una trampa, se encoge de hombros y dice: “Ya lo sé ... ¡pero es el único juego en la ciudad!”
Como nuestro deber es, ante todo y en palabras del ilustre Fulcanelli, ayudar a los que no se nutren de quimeras, escribiendo sólo para ellos, sin preocuparnos lo más mínimo de los demás, pretendemos profundizar en la mafia del casino donde se desarrollan estos juegos de póquer, introduciendo un extraño libro, vedado y olvidado, como toda obra que arroja luz sobre la ergástula humana; el relato llamado Operators and Things —escrito por una mano que se recupera de la esquizofrenia— (1) comienza con una alegórica anagogía a lo que hoy entenderíamos bajo el fenómeno de Visitantes de Dormitorio:
Digamos que cuando mañana despierte, encuentra al lado de su cama a una extraña entidad con piel de escamas púrpuras que le informa que acaba de arribar de Marte, que se encuentra estudiando a la especie humana y que ha seleccionado su mente para una clase de examen que quiere hacer.

Mientras intenta sosegar su terror, este ser camina con toda tranquilidad hacia la silla donde cuelga su ropa, arroja su enroscada cola sobre ella, y le informa que sólo será usted quien pueda verle y oírle. Al fijar sus afilados ojos en usted, le advierte que no revele su presencia: si intenta hacerlo, sencillamente lo asesinará en el acto.
[...]

Si goza de cierto temperamento y control, tal vez pueda llevar su secreto con usted durante algún tiempo, antes de que alguien sospeche que algo inusual le ha sucedido. Un amigo puede notar que parece un tanto angustiado y quizá le sugiera que le prestará una oreja para que descargue sus problemas. Rechazará su consejo. Obviamente, tal acción resultaría solamente en su muerte instantánea y en la de su confidente. En cambio, se vuelve más cuidadoso en su comportamiento y el recogimiento se convierte en su estrategia; no cesa de rezar desesperadamente para que la entidad de Marte complete su investigación y todo vuelva a ser como era.
¿Obra de ficción? Tal vez. ¿Quimera? Quizás. ¿Locura? Puede ser una muy especial: aquella que delate sin tapujos a los invisibles guardias que pululan por los penumbrosos pasillos y sombríos recovecos, encargados del despliegue argumental en la tragedia de enredos que entendemos como realidad humana. No obstante, el atento lector ya recordará que oportunamente habíamos comentado sobre los parásitos de la mente; los denunciamos como la velada legión que actúa en la confección de los sincronismos negativos; incluso hablamos sobre su nivel de consciencia, que no siempre se ajusta a la antropocéntrica idea de una larva astral o alma perdida; nos permitimos informar y alertar que eran astutos, inteligentes y maestros de las subrepción: su necesidad de sustento y la amenaza a volver a encarnar son argumentos suficientes para que su trabajo lo desarrollen, cobijados entre los oscuros intersticios del subconsciente, con sumo cuidado. Quizá, el desaparecido Joseph Fisher corrió finalmente hacia al precipicio de Elora Gorge con esa inquietud en su mente: (2)
A menudo las diversas entidades respondieron a sus clientes que tenían muchos guías trabajando a su alrededor: se dijo que había operadores especializados en los hechos de salud, en la carrera laboral, cierto grupo específico en los asuntos de romance y orquestación de relaciones de pareja, y otros aplicados en la creatividad y demás. Esto contradecía un tanto las enseñanzas de nuestros guías que sostenían que cada uno de nosotros tenía sólo un guía personal, aunque se aclaró que era asistido por un séquito de aprendices.
Pero el escenario que desea transmitirnos este extraño libro es un tanto más oscuro; el ojo conspiranoico brillará extasiado al destilar del relato su pálpito confirmado que nuestra realidad es una falsedad: un espejismo de ensueño que arrastra al hipnotizado rodeo humano de un cotidiano ordeñe emocional hacia un triste y lamentable matadero de ilusiones. ¿Acaso en los niveles superiores de consciencia, las supinas entidades negativas han confeccionado una industria de la manipulación humana?

Nuestra investigación nos ha conducido a considerar que la manipulación hiperdimensional es gestada a través de una estratificada pirámide de control; para el ojo entrenado nos complace informar que, los temidos reptoides de la parafernalia ufológica —aquellas entidades negativas de consciencia superior cuya proyección en tercera densidad se aprecia como “dracomonoide”— parecen ser sólo las mascotas de otro afilado y menos rudimentario nivel superior, investidos en prendas que a primera vista podrían parecer dignas e impolutas pero que por debajo esconden las más profanas de las visiones; más abajo del zigurat cósmico, pero aun en las brumas y nieblas de la Cuarta Densidad, existen varias fuerzas de choque, que se ajustan de acuerdo al encabritado nivel de voluntad del ser humano a doblegar; Trevor James Constable en su inspirado libro The Cosmic Pulse of Life nos alienta en este sentido:
[...] el Dr. José Delgado en la década de 1960 demostró como lograr el “control” sobre los seres humanos inyectando diminutas corrientes eléctricas en áreas específicas del cerebro. Prácticamente cualquier tipo de respuesta emocional podría ser evocada por estímulos eléctricos, que van desde el placer a través del miedo y la rabia. Crudo pero significativo, estos experimentos requirieron la inserción en el tejido cerebral de finos alambres, semejantes a un cabello, para transportar los impulsos eléctricos. No obstante, la radiónica, aun en su infancia, evita la necesidad de cables. El tejido cerebral puede sintonizarse directamente desde cualquier punto del mundo: o también, desde el espacio exterior. [...]
Una capacidad mucho más allá de esto debe atribuirse a los operadores de los OVNIs que han sido vistos, rastreados y fotografiados en nuestra atmósfera y más allá. Un análisis experto revela a estos visitantes como maestros de la propulsión etérica. Habiendo observado estas capacidades bioenergéticas, se podrá concluir que su tecnología nos supera [...] imagínense lo mal preparados que estamos para tratar con estas entidades, que pueden sintonizar bioenergéticamente la médula oblonga de cualquier ser humano: el switch central de nuestro cerebro. Estas entidades carentes de cualquier ética pueden, y de hecho así lo hacen, manipularle arteramente para que usted piense literalmente lo que ellas pretenden: esa es su forma de operar... los seres humanos estamos bajo su control.
Aquí deseamos volver a introducir un comentario bastante escondido del libro El canto de sirena de los fantasmas hambrientos de nuestro respetado y tempranamente desaparecido Joseph Fisher, pero que nos parece de suma importancia para dilucidar —aunque más no sea una ínfima parte— el oculto mecanismo de la canalización mediúmnica bajo trance; no obstante, considere el lector que lo expuesto a continuación proviene de una entidad descarnada, un “guía” u “operador:” (3)
[...] después de dos meses de mensajes transmitidos por Russell [el “guía” anfitrión], el cuerpo de Aviva [la medium] se retorció y comenzó a expresarse con un pomposo acento inglés a través de sus labios. Evidentemente, Ernest [otro “guía”] estaba contento de estar hablando con su propia voz:
“Creo que tal vez haya llegado a dominar el truco. Se necesita un buen montón de energías. Aunque espero perfeccionar con maestría este arte. Ah, esto es un poco más difícil de lo que pensaba. Ciertamente no es como volar un avión, ¿no es verdad?”
La habitación estaba en silencio por la nueva presencia vocal. Sorprendido de ver movimiento en el diafragma durante el trance de Aviva, Tony le dijo a Ernest lo que había visto y le preguntó si su inexperiencia era la culpable:
“Bien,” respondió Ernest, “se podría decir que hice algo que no estaba en los manuales. Hice un descenso un tanto pronunciado hacia eje del encargo de Russell.”
El “descenso hacia el eje” era una referencia a la cámara central de la mente de Aviva, que los guías habían mencionado muchas veces. Esta cámara central conectada con el “cuarto nivel de la mente,” era el área específica utilizada para la toma de contacto.
Cura de dos poseídos
(θεραπεία δύο δαιμονιζομένων)
Ante tal cuadro boschiano y conspiranoico que denuncia a humanos interconectados con patéticos cables y enchufes etéricos, los doctores de la mente, desde su elevado sitial provisto por las anquilosadas instituciones académicas, nos regalarán una mueca divertida y estarán prestos a socorrernos con el disciplinario cilicio psicotrópico, apadrinados por las altas asociaciones farmaceúticas. Por supuesto, los “Operadores” de O'Brien son todavía más explícitos llegando a una hipérbole un tanto cínica pero no carente de lapidaria objetividad sobre nuestro ejercicio cotidiano de la libertad:
Ustedes son “Cosas.” Sí, por supuesto. Piense en la palabra con una inicial en mayúscula, si lo prefiere; tal vez, pueda ayudar un tanto a su ego. Todas las personas como tú son Cosas para nosotros. Cosas cuyas mentes se pueden leer y cuyos pensamientos pueden ser iniciados y cuyas acciones pueden ser manipuladas. ¿Esto te sorprende? Pasa todo el tiempo. Aunque es cierto que tienen algo, pero mucho menos de lo que imaginan, de libre albedrío. Una Cosa hace lo que los Operadores quieren que haga, sólo les queda la impresión de que sus pensamientos se originan en su propia mente. En realidad, tú por el sólo hecho de saber esto, tienes ahora más libre albedrío que la mayoría de tu clase nunca ha tenido jamás. Por lo menos sabes que lo que estamos diciendo viene de nosotros, y no de ti.
[...] todos los Operadores juegan con sus Cosas el “Juego del Gancho.” No hay una mejor manera de mantener tu ingenio afilado. Dos Operadores tratan de ponerse en una posición en la que uno de ellos termine en una situación complicada y deba pagar a su oponente para sacarlo. Por ejemplo, [...] el otro día una Cosa fue asesinada en un accidente ordinario. Cayó escaleras abajo y se rompió el cuello. [un Operador] le apostó a otro para que pareciera que su Cosa la había asesinado. [El Operador] maniobró a la Cosa para que hiciese determinados comentarios que realmente hicieron parecer como si hubiera tenido algo que ver con la muerte de la otra Cosa [...] Si hubiese tenido más tiempo, [el Operador] habría tratado de incriminar a alguien más y salirse del juego. Ese tipo de maniobra se permite en todas los “Juegos del Gancho.” Ahora, si [el Operador] no hubiera podido enganchar el anzuelo, habría tenido que pagarle a su contrincante veinte puntos. Esa es la forma en que funciona el juego y en el cual se pueden ganar o perder Cosas para afrontar las deudas.
Desestimamos seguir pregonando argumentos para animar a la lectura de esta obra singular y brillante. El ojo entrenado comprenderá que es inútil hacer el trabajo por el otro; aunque nuestra estima y consideración esté siempre con aquellos infatigables buscadores de la Verdad, entendemos que cada uno debe hacer su insustituible labor, cargando la mítica cruz del esfuerzo como nos enseña el simbolismo sagrado de nuestro amado redentor. No obstante ello, pretendemos no dejar cabos sueltos y reanudar el sentido de ganancia de este juego de póker donde, no se equivoque el lector, sólo somos las fichas; por lo tanto, no se desestime rápidamente el concepto que hemos comentado en varias oportunidades sobre el loosh:
El ganador en este juego resulta ser el Operador que puede obtener la mayor reacción emocional de una Cosa, es por ello que parte de su entrenamiento consiste en extraer el terror y pavor hasta el colapso de un sistema nervioso. Una buena estrategia resulta entonces en controlar las propias reacciones, [...] en particular aquellas en las que se es excesivamente mecánico.
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La canalización como hilo conductor del ocultismo

La posibilidad de un Cosmos tripartito hereda la inquietud de la comunicación entre sus diferentes estratos. Ahora bien, la inquietud se aclara al considerar el concepto de las Densidades de Consciencia: en este sentido y utilizando el vocabulario matemático de Teoría de Conjuntos, como las consciencias inferiores tienen una relación de inclusión frente a las superiores, estas últimas —dada su graciosa posición en las escalinatas de la Creación— podrán conocer y estar al tanto de lo que ocurre en las primeras. Asimismo, haciendo uso de las séfiras del árbol cabalístico —semejante al Irminsul sajón, siendo el arte-facto de la Kabbalah de la tradición judía— el fenómeno de canalización, visto desde una óptica informática, se puede considerar como el pasaje de información desde una sefira hacia otra inferior.

Citando los impecables trabajos de la catedrática inglesa Frances A. Yates, la filosofía isabelina se vio nutrida de una enorme cantidad de material canalizado, en especial mucha de la tradición oculta rosicruciana provista por John Dee. No obstante, nuestra investigación nos conduce a incluir indirectamente los trabajos del sacerdote católico Marsilio Ficino, filólogo renacentista de elevado prestigio en las órdenes masónicas —en particular la Golden Dawn y no es un dato menor que según Jean-Michel Angebert en su obra Hitler y la tradición cátara la tildara como la compañera británica de la Sociedad Vril alemana— por su traducción, entre otros textos, de la Teología Platónica, pero sin desconsiderar el resplandeciente trabajo del siglo XIII del filósofo sefardí Moisés de León: El Zohar, que dio origen a la tradición cabalística, y que más tarde fue enriquecido y sistematizado por el rabí Isaac Luria.

Es así que la tradición rosacruz y masónica inglesa está basada íntegramente en material canalizado por diferentes médiums, camuflados bajo la intachable mística religiosa y ocultista, vistiendo desde pulcros hábitos sacerdotales, reverentes kipás y culiminando en el extraño contactismo de Edward Kelley. No obstante, con la excepción de los textos platónicos, las vasijas para la recepción de estos mensajes superluminales siempre correspondieron a feligreses de credos teocráticos, correctamente dicho, el establishment anglo-sionista. Un vislumbre de este cruce de tradiciones que tienen a Dee como compilador final podemos leer en La Filosofía Oculta en la Época Isabelina:
[Dee] había sembrado potentes semillas que crecerían y darían una extraña cosecha, pues ha sido demostrado que los llamados “manifiestos rosacruces” publicados en Alemania a principios del siglo XVII tienen una fuerte influencia de la filosofía de Dee, y que en uno de ellos figura una versión de las Monas Hieroglyphica. (1) Los manifiestos rosacruces exhortan a llevar a cabo una reforma universal en todo el mundo por medio de la magia y de la Kabbalah. La apertura de la mágica tumba del mítico “Cristián Rosa Cruz” (Christian Rosencreutz) es la señal del principio de la reforma general. Este personaje, en uno de sus aspectos, es quizás un recuerdo teutonizado de John Dee y de su Kabbalah cristiana, lo cual confirmaría la hipótesis, ya anteriormente expuesta, de que “Kabbalah cristiana” y “pensamiento rosacruz” pudieran ser sinónimos.
Llegados a este punto, intentar introducir la componente ufológica (y por consiguiente la demonológica) pareciera contaminar la exquisita pero no tan bien conocida historia del dogma subyacente tras los rituales y ceremonias que se destilan en las sociedades secretas: la alta alcurnia que detenta el poder tras varias instituciones que claramente forman parte de las extensiones sociales del sistema de control hiperdimensional. Recordemos, en palabras de nuestro respetado John Keel, la síntesis sobre el fenómeno ufológico (Mothman Prophecies, 1975):
En lugar de pensar en términos de extraterrestres, he adoptado el concepto de ultraterrestres: seres y fuerzas que coexisten con nosotros, pero están en otro marco de tiempo; es decir, operan por fuera de los límites de nuestro espacio-tiempo continuo pero tienen la capacidad de cruzar hacia nuestra realidad. Ese otro mundo no es un lugar, tal como Marte o Andrómeda son lugares, sino más bien, un estado de energía.
[...] En otras épocas fueron considerados como el diablo encarnado: vestidos de oscuros hábitos y montando caballos negros. Más tarde aparecieron en carretas siniestras e incluso en coches fúnebres. Hoy su atuendo son los platillos voladores que aterrizan durante la noche en remotos lugares.
[... estas apariciones] son transmogrificaciones de energía bajo el control de algunas inteligencias extra-dimensionales desconocidas. Estas inteligencias controlan eventos importantes manipulando mediante el fenómeno de la iluminación mística. Nuestras religiones se basan en el antiguo conocimiento de estas inteligencias y nuestra lucha por reducirla a términos humanamente aceptables.
Pero si asociamos estas inteligencias desconocidas con un nivel superior de consciencia que tiene a la humanidad como sustrato alimenticio, podemos hallar una respuesta esclarecedora a la manipulación que han recibido los contactados a lo largo de la historia. En la introducción de su libro John Dee's Five Books of Mystery, Joseph H. Peterson formula un acertado comentario al respecto:
El accionar de Dee y Kelley puede ser comparado con los recuerdos recuperados de los abducidos por OVNIs, en los que un “hipnotizador” coloca al “testigo” en un estado sugestionable y, a través de preguntas directas, logra llegar a todo tipo de “recuerdos.” [...]
Otra similitud con los fenómenos OVNIs es la aparente naturaleza tramposa de las entidades. Parecen combinar elementos convincentes con aparentes tonterías de una manera que ha llevado a algunos investigadores a teorizar una manipulación psicológica profunda. La sospecha de Uri Geller de que sólo había un “maldito payaso que estaba jugando con nosotros” suena de manera inquietante y similar a muchas de las quejas de Kelley.

Otra evidencia significativa reside en las diversas predicciones precisas (por ejemplo, la decapitación de María Antonieta, la Armada Española, la vuelta de los judíos a su tierra). Sin embargo, estos deben ser sopesados con las predicciones que no fueron precisas (por ejemplo, las profecías apocalípticas, el futuro de Laski). Otro acontecimiento que merece ser mencionado es una conversación secreta entre Dee y los
entidades, realizada en griego para evitar que Kelley la comprendiera. Aparte de este incidente, el uso de los entidades del latín parece reflejar la educación limitada de Kelley en ese idioma. Cuando usan el latín, tienden a entregar respuestas fijas y evitar el discurso. También, como notó Calder, las entidades “aumentan su fluidez a través de los años.”
La canalización desde las distintas
orientaciones de las séfiras:
siniestra, balanceada y diestra
El ojo entrenado podrá observar varias cuestiones que se han repetido en la actualidad en el material canalizado de la New Age: en primer lugar, los mensajes parecen tener un propósito oculto y, luego de un análisis crítico, es evidente que provienen de más de una fuente con diferentes objetivos. En segundo lugar, las predicciones tienen un bajo umbral de ocurrencia (es como si se predijeran todos los futuros posibles, no sólo los futuros probables). Y en tercer lugar, las fuentes encumbradas y orientadas al Balance son las que formulan las respuestas más elaboradas conteniendo una aparente esteganografía semántica que aporta capas de significado adicionales de acuerdo al nivel de conocimiento del lector. (2) Para reforzar este punto de vista, considérese la respuesta que la fuente Cassiopaea indica sobre el material isabelino de John Dee (sesión del 22 de Noviembre de 1997): (3)
P: (Laura) John Dee supuestamente tuvo una visión del Ángel Uriel quien le brindó una piedra negra muy pulida, en la que miraba para comunicarse con otros reinos. Esto suena muy parecido a la psicomancia. Bien, estos seres aparecerían en la superficie de la piedra y le revelaban todos los secretos del futuro. Esta no era una piedra imaginaria porque ahora reside en el Museo Británico. Sin embargo, John Dee se contactó más tarde con Edward Kelly que era, al parecer, un completo estafador. ¿Qué tipo de seres canalizaron Dee y Kelly al conjurar a través de su piedra pulida?
R: Cuarta Densidad.
P: ¿SAS
[Servicio A Sí mismo] o SAD [Servicio A los Demás]?
R: Ambos.
Dicho esto, y sólo con vistas en ampliar la visión antropocéntrica, entendemos que la canalización es la única herramienta para obtener información de realidades superiores. Pero permítasenos distinguir la usual canalización mediúmnica de la iatromántica: en la primera se es poseído (¿o abducido?) en mayor o menor medida por una entidad de consciencia superior, mientras que en la segunda, la incubación solar facilita el acceso a estas sublimes realidades, y al tener una mayor consciencia —es decir, reteniendo la capacidad crítica y no actuando de manera pasiva— la posibilidad de una interferencia detrimental es minimizada. Nuevamente la máxima resulta evidente: el conocimiento protege, la ignorancia desvalida.

Para concluir este análisis inicial, traemos nuevamente a mención el trabajo del difunto investigador de lo paranormal Joseph Fisher, The Siren Call of Hungry Ghost (El Canto de Sirena de los Fantasmas Hambrientos), cuando se le brinda un acertado consejo durante las transmisiones iniciales:
Me encorvé sobre la figura dormida de Aviva [la médium]. Roger [el facilitador] se sentó en su posición habitual, sus manos cruzadas sobre la espalda del sofá. La consciencia de Aviva se había extinguido en el letargo y Russell [el “guía” canalizado] estaba al mando, pronunciando cada sílaba de manera vehemente en su selecto inglés. Su confianza en sí mismo me ponía nervioso.
“¿Crees,” le pregunté, “que sería una buena idea ponerme a escribir un libro sobre los guías?”
“En este momento no,” replicó Russell abruptamente, “no tienes suficiente conocimiento.”
“Me refiero a comenzar la investigación para escribir un libro.”
“Si comienzas ese libro e investigas a fondo y si, por supuesto, no das por sentado nada. Y si, cuando estés satisfecho con tu investigación, e indagues en tu investigación… sí, tal vez para ti, por la naturaleza de tu trabajo, los temas en los que has estado involucrado, esto sería una buena cosa. Pero yo diría que tal vez estás entrando en terreno peligroso. En la medida que continúes con las preguntas, siempre y cuando continúes con tu propio desarrollo, mientras no impidas el trabajo avanzado de los guías, sí, esto podría ser muy bueno para ti. Pero…”
Supe, por el tono de voz de Russell, que una advertencia era inminente.
“… quisiera advertirte que no hay nada que se pueda tomar como valor aparente. Si es sencillo de creer o de ser sostenido con fe por su valor aparente, entonces quizás sea algo que... carece de valor.”
“¿Tienes el pálpito que debería ir con todas esas personas que afirman estar en contacto con sus guías y establecer cuál es el papel de un guía?”
“Quizás lo primero que debas esclarecer es si se trata realmente de un guía, en realidad, un guía o un espíritu juguetón que no es un guía en absoluto.”
Naturalmente, deseaba conocer la diferencia entre uno y otro.
“Te encontrarás que donde hay espíritus juguetones, o incluso lo que podría llamarse impostores, hallarás más Almas, confianza ciega, aceptación sin cuestionamientos. Si no puedes reconocer uno del otro con rapidez, puedes encontrarte en una situación de trampa de almas... Eres un hombre inteligente. Has elegido bien. Pero debo advertirte: incluso el más inteligente entre nosotros será, y lo seguirá siendo, capturado por una trampa de almas.”
Le pregunté a Russell por algunos consejos sobre cómo evitar esta suerte que sonaba tan miserable. Me respondió advirtiéndome vehementemente que antes de llevar a cabo mi investigación, me armara de una gran actitud autocrítica y un aluvión de perspicaces preguntas.
“Debes proceder en el campo de trabajo —si tienes la intención de proseguir con ello— con una cantidad deliberada de escepticismo, una vasta provisión de conocimientos y una enorme lista de preguntas precisas que, de hecho, separará lo real de aquello que es creencia básica, misticismo o falsedad. ¡No aceptar respuestas aparentes! ¡Cuestiona! ¡Pregunta todo el tiempo! Y si las preguntas no son respondidas de manera satisfactoria, pregunta y vuelve a indagar nuevamente.”
Russell hizo una pausa. Cuando volvió a hablar, su voz era más suave, más simpática.
“Puedes agitar el avispero y molestar a unos cuantos con este trabajo. Sin embargo, ya has molestado mucho antes y seguramente lo harás de nuevo. Has alterado las apariencias anteriormente con la naturaleza de tu trabajo. El lápiz tiene un mensaje poderoso.”
No olvidemos la suerte final que corrió el autor luego de haber descubierto quiénes eran los “guías” y qué papel desempañaban en la vida de los contactados. Entendemos como útil para nuestros bienamados hermanos en la Búsqueda de la Verdad que logren conectar la investigación de Joseph Fisher con los trabajos del doctor Jacques Vallée, en especial, sus libros Messengers of Deception y The Invisible College.

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