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El factor demonológico en la ufología (III)

La ufología es vista en las religiones organizadas como una herejía moderna mientras que en el entramado académico es degradada como una pseudociencia estudiada por individuos con rasgos esquizoides y con lamentables sesgos paranoicos. Pero dentro de la ufología misma, existen serias dificultades para concordar en la naturaleza del área de estudio: algunos sostienen que su foco es estrictamente tecnológico, otros se concentran en sus aspectos paranormales o aun psíquicos y unos pocos en sus consecuencias sociales y religiosas. Ya en su momento, nuestro prestigioso John Keel había concluido en que “la ufología sigue siendo un pequeño y triste pasatiempo para un diminuto grupo de personas gravemente inadaptadas.”

Con su lema: “Not an authority on anything” (no siendo una autoridad en nada), Keel observó algo interesante en la década de 1970 y que conserva una vigencia insoslayable entre los ufólogos modernos: un investigador puede independizarse del reduccionismo materialista y adoptar una visión hilozoica de la realidad; con mucho más esfuerzo y apoyándose en concepciones esotéricas puede considerar la hipótesis ultraterrestre —hoy mal denominada: interdimensional,— como Håkan Blomqvist que en su obra Esotericism and UFO research (en sueco: Gudarna återvänder: UFO och den esoteriska traditionen) concibe conectar los OVNIs al ocultismo de las obras de Helena Blavatsky. Pero muy pocos ufólogos lograrán dar el salto último, rasgando el velo por completo al desprenderse de la visión antropocéntrica de la realidad: Keel había notado que sólo Gordon Creighton, Jerome Clark y, con algunas reservas, el astrofísico francés Jacques Vallée habían logrado tal proeza mental. (1)

Es probable que el doctor Vallée tuviera algunas dificultades en dar rienda suelta a las conclusiones demonológicas que detona la hipótesis ultraterrestre —sobre todo, si le consideramos como el interlocutor designado de un Colegio Invisible de científicos,— pues si la pirámide alimenticia tiene un escalón adicional y la posición de la humanidad está localizada en los pisos intermedios, ¿por qué no debiéramos considerarnos como alguna clase de alimento para una raza superior de entidades? En la introducción de su libro del año 1974 escribía:
Los objetos que estábamos investigando no eran espectaculares, pero la reacción que produjeron entre los científicos franceses en esa época fue algo que me fascinó. En vez de preguntarse si esos objetos que, además de que podían maniobrar y parecían “imposibles,” podrían ser la manifestación de alguna tecnología muy avanzada (y en algunos casos bien podía haber sido terrestre), en lo único en que pensaron fue en suprimir su manifestación. Esos científicos lograron tal cosa negando todas las observaciones, achacándola a aeroplanos cuando la documentación era inexpugnable y destruyendo los datos cuando se les demostró que ningún aeroplano podía haberse comportado como lo hacían tales objetos.

La perspicacia que obtuve de esa temprana experiencia con el escepticismo científico resultó para mí valiosísima, ya que me puso en contacto con cierto número de hombres de ciencia que, al igual que yo, deseaban conocer la naturaleza del fenómeno OVNI y estaban dispuestos, en una forma especial, a determinar si sus orígenes eran imputables, o no, a alguna inteligencia. Con el transcurso del tiempo este grupo ha crecido. En forma un poco extravagante, se autodenomina “El Colegio Invisible.”
Fotograma del film Encuentros
Cercanos del Tercer Tipo
De Jerome Clark conocemos su enciclopédica y meticulosa obra The UFO Book y tan solo podemos agregar una reseña estéril de su experiencia extraordinaria a través del relato autobiográfico del doctor Vallée: (2)
Fuimos hacia un bar de la zona, pedimos cerveza y discutimos sobre la historia de los ovnis, un tema que Jerry Clark conoce bien. Ha investigado la ola de 1897 en detalle y con verdadero talento. Lo insté a escribir un libro con Don [Donald B. Hanlon], e invitar a algunas autoridades del folclore a escribir un prólogo. La conversación se encausó hacia la experiencia que vivió Jerry:
— ¿Cuál fue tu primera impresión cuando viste a esa entidad? —le pregunté.
— Pensé: '¿Qué? ¿Eso es todo?' respondió, aparentemente desconcertado por una reacción que evidentemente fue profunda y genuina.
— Pero, ¿por qué el terror?
Nunca pudimos aclarar este punto: sorpresivamente una joven se unió a nuestra discusión y nos llevó a un debate sobre la revolución hippie y el uso de las drogas recreativas.
El investigador británico Gordon Creighton, dada su cercanía diplomática con las agencias secretas gubernamentales, tuvo acceso irrestricto a material militar y de seguridad nacional, analizando los casos más graves del fenómeno de abducción extraterreste, esto es, cuando la víctima no era regresada. En una entrevista televisiva indicaba:
— [...] descubrimos en la mucha evidencia que poseemos que las personas abducidas fueron maltratadas, lastimadas y torturadas; tenemos mucha evidencia de casos de abducidos que fueron asesinados, que fueron gravemente quemados por la radiación de rayos desconocidos e incluso gente que fue secuestrada repentinamente por OVNIs y jamás se volvió a saber de ellos. Nada de esto, me parece a mí, coincide con el comportamiento de seres benevolentes y, por lo tanto, no me sorprende las actitudes reservadas de los gobiernos. No es extraño que las agencias de seguridad eviten hablar al respecto y no es porque tenga una opinión crítica hacia el gobierno. Creo que es un asunto muy serio, y también creo que no es algo que pueda exponerse a la atención de todos.
—En otras palabras, ¿me está diciendo que hay un plan deliberado para mantener esto alejado del público en general...?
—Estoy seguro de ello y pienso que fue una decisión sabia. Porque si el público supiera lo que sé del fenómeno OVNI, por haberlo estudiado durante tantos años, la gente dejaría de vivir tranquila. Tenemos muchos casos registrados de mutilación de ganado. Me alegra pensar que habrán terminado como alimento para estos seres y que no intenten obtener un alimento rico en proteínas de otra manera que podría ser algo realmente alarmante para nosotros. [...]
—O sea que intencionalmente, ¿ellos vienen aquí a faenar ganado u otros animales?
—Tenemos otros casos preocupantes... casos perturbadores... porque desconocemos las implicancias... donde estos seres intencionadamente extraen sangre de personas y otros casos, los más inquietantes, donde se extrae semen de individuos y óvulos en mujeres... y hay varios casos también de violaciones sexuales...
John Keel había asociado este comportamiento inquietante —o en las palabras adecuadas: psicopático, dado que los seres extraterrestres muestran la misma desconsideración que nosotros aplicamos con los animales que consumimos,— a la idea cristiana de demonios, mientras concluía su investigación en Point Pleasant que dio origen a su obra literaria quizá más excelsa: The Mothman Prophecies, un brillante documento ufológico que, en ciertos pasajes, pareciera rememorar historias de demonología medieval y de literatura gótica clásica. Más tarde, Jacques Vallée en su Pasaporte a Magonia, lograba la vuelta de rosca definitiva al enlazar la manifestación moderna OVNI y la Alta Extrañeza con el folklore tradicional y las narraciones legendarias: los humanoides Grises no se diferencian en nada a los duendes y hadas, ni los relatos de changelings (los «niños cambiados») discrepan de los híbridos extraterrestres. Pronto y por separado, ambos investigadores conectaron las religiones organizadas como un producto ultraterrestre para el control de masas,(3) con dos objetivos yuxtapuestos: la devoción a través de ceremonias y rituales como recurso energético psíquico, y los sacrificios humanos, como alimento material; en el cap. XV de Our Haunted Planet, Keel explicaba:
En tiempos antiguos, los ultraterrestres establecieron religiones entre humanos adoctrinados que, si bien parecían ser deidades benevolentes, introdujeron la práctica de hacer sacrificios humanos. Este rito bárbaro fue común durante miles de años en toda Europa, Asia, el Pacífico y América del Sur. Solo los mejores ejemplares de la tribu eran aceptados para el sacrificio: bellas jóvenes vírgenes y hombres musculosos. En la mayoría de las culturas, las víctimas eran voluntarias: de hecho, era un gran honor. Eran agasajados antes de que se los condujera a un lugar alto sagrado o la cima de una pirámide. En algunas culturas, eran llevados a una isla sagrada y se los dejaba allí. Al siguiente mes o año, cuando la tribu regresaba con nuevas víctimas de sacrificio, las anteriores ya había desaparecido sin dejar rastro alguno.

El sacrificio físico continuó en los tiempos bíblicos y persistió en algunas culturas hasta hace pocos siglos. Las brutales inquisiciones de la Edad Media reclamaron millones de víctimas e incluyeron desapariciones masivas de personas que, presumiblemente, fueron arrastradas a alguna mazmorra para no ser vistas nunca más. Hombres encapuchados golpearon las puertas en medio de la noche y arrastraron a familias enteras.

La historia demuestra que los ultraterrestres necesitan seres humanos como un recurso físico. En el pasado estuvimos a su merced a estas exigencias de especímenes humanos. Sin embargo, los tiempos han cambiado y sus métodos son ahora más sutiles. Miles de personas desaparecen anualmente sin dejar rastro (sin contar los cientos de miles que están huyendo de la ley, los acreedores y sus cónyuges). Una vez explotaron a la raza humana disfrazados de dioses benevolentes que vivían en las colinas; ahora nos explotan a través del mito moderno de visitantes extraterrestres de estrellas distantes.
El doctor Vallée no estuvo totalmente convencido de considerar a los ultraterrestres como seres de Cuarta Densidad —es decir, de fisicalidad variable: pudiendo adoptar temporalmente distintas configuraciones o apariencias en nuestra realidad física— y en todas sus obras barajó la posibilidad que fueran humanos tecnológicamente avanzados: el sistema de control podía ser una herramienta de un Gobierno Secreto Mundial o del famoso Complejo Militar-Industrial o de seres (físicos) con significativos adelantos técnicos en otra hebra de tiempo, pero difícilmente ultraterrestres: la posibilidad de vida en otro soporte de la materia era quizá excesivamente marginal o la Navaja de Ockham demasiado filosa. Sin embargo, de lo bienintencionada que fue siempre su búsqueda y de la pureza de su razonamiento surge un comentario muy válido en su libro Confrontations: A Scientist Search for Alien Contact (cap. VI: Lessons in humility): (4)
Otra importante lección de esta experiencia se refiere a la inutilidad de la Navaja de Occam: esta expresión se aplica a la escuela de pensamiento en las Ciencias que establece que no se debe apelar por una hipótesis compleja cuando una más simple puede ajustarse. Ahora bien, todo depende, claramente, en lo que se considere por “simple.” La teoría esférica de la Tierra, que gira alrededor del Sol, con más de catorce movimientos diferentes, es increíblemente más compleja cuando se compara con la elegante teoría de la Tierra plana y fija, con el Sol y los cuerpos celestes como candiles sostenidos por simpáticos querubines.

Occam se topó con una dura barba... En la investigación OVNI, como en otros campos de las Ciencias, con frecuencia se debe hacer a un lado a la Navaja de Occam y aceptar la frustrante complejidad subyacente en nuestra realidad física: y aun más compleja, la realidad de los humanos que habitan en ella.
Los siguientes libros de Keel, el meticuloso trabajo en Flying Saucer Review de Creighton e incluso, en una menor medida, los libros de Brinsley Le Poer Trench cobijaron la clara hipótesis que el fenómeno, mal denominado extraterrestre, era la punitiva incursión, desde tiempos prebíblicos, de un nivel de realidad superior que interfería, y aun interfiere, en nuestra realidad física para sembrar caos y confusión, y evidentemente para cosechar “algo.” Robert Monroe, si bien jamás incursionó en ufología, se topó en sus primeros viajes “fuera del cuerpo” con unos extraños visitantes que lo asediaban por la noche; este es un compendio citado por el doctor Vallée de sus registros del 9, 16 y 30 de Setiembre de 1960, y originalmente aparecen en su libro Journeys out of the Body. En la actualidad, se conoce este fenómeno como Visitantes de Dormitorio: se especula que una serie de entidades ordeñan energéticamente la libido humana durante el reposo nocturno, lo que trae aparejado una pesadilla, terror nocturno o depresión matutina como resultado de cada extracción:
9/9: De pronto me sentí bañado y traspasado por un rayo poderoso [...] Estaba completamente impotente, a total merced de una fuerza muy poderosa. Lo que haya sido tenía una inteligencia en una forma que estaba más allá de mi comprensión e ingresó (¿a través de un rayo de luz?) en mi cabeza, justo por encima de la frente, de manera implacable y sin consideración alguna. Parecía estar cumpliendo una labor rutinaria, buscando algo específico en mi mente.

16/9: El mismo sondeo impersonal, la misma impotencia [...] De alguna forma sentía que le había dado mi permiso para ordeñarme: yo estaba en la Tierra para hacer un trabajo, algo no necesariamente gratificante [...] Tuve la sensación que unos enormes tubos, antiguos y rústicos, por donde una sustancia muy superior al petróleo y vital para estas entidades, era transportada hacia alguna parte (no en este planeta material). [...] Otra vez, la visita terminó y esta fuerza inteligente se retiró rápidamente. Me incorporé, me sentía deprimido y de alguna forma sucio: entré al baño de mi casa, y de hecho sentí que debía lavarme las manos después de trabajar (aunque tenía las manos limpias).

30/9: El mismo patrón que el 16 de Setiembre. Otra vez, estaba aquella sensación de ser el encargado de la estación de bombeo. La entidad se acercó a través de un rayo de luz. De nuevo hurgó en mi mente, esta vez incluso pude ver que controló específicamente mi aparato respiratorio. Entendía que la entidad estaba buscando alguna sustancia que le permitiera respirar en la atmósfera terrestre, y observé una imagen (en mi mente) de una bolsa, posiblemente de dos por tres pulgadas y una pulgada de grosor, colgada de su cinturón, junto a la frase “así es como ahora respiramos.” Esto me dio coraje para tratar de comunicarme: mentalmente pregunté quiénes eran, y recibí una respuesta que no pude traducir ni entender. [...] Parecía que se elevaban en el cielo mientras les gritaba y suplicaba. Luego estuve seguro que su mentalidad e inteligencia estaban mucho más allá de mi comprensión. La de ellos era una inteligencia fría e impersonal, carente de emociones de amor y compasión que nosotros como humanos tanto respetamos; sin embargo, esa puede ser la prepotencia que nos comunica la Biblia. Visitas como éstas en el pasado de la humanidad bien pueden haber sido la base de nuestras creencias religiosas. [...]
Para concluir, traducimos un recorte hallado por el recientemente desaparecido ufólogo español Ignacio Darnaude que agrega una notable perspectiva, desde el magisterio sufista, asociando a los Djinns o Genios (en árabe: جن, yinn), con los ultraterrestes;(5) en particular, recomendamos la lectura del libro de Charles Upton, Cracks in the Great Wall, una obra escatológica que conecta varias piezas del rompecabezas metafísico con el fenómeno ufológico:
Durante una conferencia privada de musulmanes celebrada en Londres el 6 de junio de 1985, se le efectuó una pregunta sobre los OVNIs a una distinguida figura religiosa islámica de Turquía, el sufí Sheik Nazim Effendi de la Orden de Derviches Naqshbandi. Con gran sorpresa para el público presente —la mayoría de los cuales desconocía por completo el tema,— se embarcó en una discusión notable e impartió información de la mayor importancia.

Dijo que los Jinns (Genios) son los operadores de estas naves, que comparten este planeta con la humanidad, aunque son mucho más antiguos que el hombre, manteniendo a la raza humana en total sujeción y esclavitud, causando deliberadamente toda clase de guerras, conflictos, desastres y disturbios, mientras que la dormida humanidad sigue siendo totalmente inconsciente de lo que está sucediendo, y lo triste de su situación.

Como han hecho otros líderes sufíes en los últimos años, habló del poder satánico que reina en este tiempo y, en particular, de la difusión del materialismo ateo. Además de la constante infiltración de todas las sociedades humanas, de todos los gobiernos y de todas las religiones, por elementos demoníacos que trabajan para la caída del hombre, de modo que es posible verlo en las protestas de Irlanda donde católicos se asesinan en gran número entre ellos, en los asesinatos entre los budistas y tamiles hindúes en Sri Lanka, en los actos atroces entre cristianos y musulmanes, y ahora incluso ¡en que musulmanes asesinan a otros musulmanes!

Todas estas cosas, dijo, son indicios de la decadencia y la degeneración, y formaban parte de los Signos de los Tiempos. Cuando se le preguntó sobre el papel de algunos de los denominados líderes “religiosos” en Irán y en otros lugares, y sectas fanáticas bajo su influencia —que están detrás de estos acontecimientos en Irán y en Líbano,— confirmó que estos elementos están bajo la impronta demoníaca, es decir, bajo la manipulación de los Jinns, y que también tienen un sesgo político en una dirección determinada.

Al igual que mayoría de los líderes sufíes en los últimos años, Sheikh Nazim Effendi —cuyo mentor fue el famoso Sheikh Daghestani de Damasco— espera que el Fin de esta Era vendrá pronto, y observa esta inusual “actividad OVNI” en el planeta conectada con la preparación de los dramáticos acontecimientos que se prevén que ocurrirán en los últimos años del siglo, lo que dará lugar al derrocamiento del Poder Satánico, pero que también traerá consigo la aniquilación de una gran parte de la población mundial en diversas áreas del globo.
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El folklore, los aliens y las religiones teocráticas

Cada ser humano posee un sentimiento íntimo sobre la realidad en la que vive. Las religiones, o más bien, el enfoque que éstas pueden ofrecer, son el reflejo de tal sentimiento. Si nos situamos en la cultura oriental, el Shintoísmo al igual que nuestro Cristianismo pretende vivir en armonía con los espíritus; en cambio, en el Taoísmo y en ciertas ramas del Budismo, se establece una postura más radical como la ofrecida por el Gnosticismo y el Maniqueísmo.

El punto en cuestión parece ser siempre si el tributo que ha de pagarle el ser humano a los dioses puede ser negociado en cómodas cuotas —con veneración y sometimiento, por medio de sacrificios simbólicos o materiales,— antes que sea aplicada una forzosa retención unilateral del impuesto emocional que se manifiesta, casi siempre, como un abrupto cambio de suerte a través de un desgraciado incidente sentimental, económico o corporal.

Los servicios religiosos de las distintas corrientes cristianas consisten en programar ceremonias grupales, en particular los días Domingo, en los que se pretende la comunión con entidades benignas, protectoras y redentoras de la humanidad, representadas en el catolicismo como vírgenes, santos y mártires; en particular, hallamos el sacramento de la eucaristía donde se consagra pan y vino, un ritual que se arrastra desde los primeros versículos bíblicos cuando un extraño personaje aparece, sin pasado ni linaje, para iniciar al que será conocido como el patriarca Abraham (en hebreo: אַבְרָהָם) dando origen, o tan sólo nueva apariencia, a las religiones teocráticas (Genésis 14:18): “Y Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, le llevó pan y vino a Abram.” No debiera desestimarse que estas dos particulares ofrendas sean las mismas que más tarde se le atribuyen neotestamentariamente a Jesús durante la supuesta última cena.(1) Y subrayamos la idea subyacente del “tributo” simbolizados en la comunión a través de los alimentos como algo llamativo y quizá preocupante; del libro Extraterrestrials Among Us, un esclarecido George C. Andrews nos comenta:
La proyección de energía psíquica que periódicamente emanamos en forma de devoción religiosa puede ser como la miel que fortalece y sostiene a las deidades a la que se dirige la ceremonia. En esta etapa de nuestro desarrollo, la adoración ciega ya no es lo que se busca, sino la comprensión consciente de nuestra relación simbiótica con las entidades multidimensionales que plantaron a nuestros antepasados ​​en este planeta.
La corriente Shinto japonesa promulga la veneración de los espíritus de la naturaleza: los kami (en japonés: 神), entidades a las que se les ofrece tributo, veneración y ceremonias para que logren apartar y proteger de la frecuente ira de los demoníacos tengu y yōkai (respectivamente: 天狗 y 妖怪) seres antropófagos que acostumbran a poseer personas, en especial jóvenes y niñas, para comunicarse a través de ellas. Curiosamente, en occidente, las apariciones marianas también surgen alrededor de Contactados preadolescentes —por ejemplo, los fenómenos ufológicos confundidos como apariciones de la Beata Virgo Maria de Fátima y Lourdes— refuerzan la idea que el fenómeno extraterrestre tiene particular predilección por vírgenes, sospechamos, para acelerar o desencadenar su Síndrome Kundalini con el fin de nutrirse con su energía vital e incluso manifestarse a través de ellas. Las palabras de John Keel pueden leerse con cierto desasosiego pues se agitan con la severidad de la certeza:
Como la mayoría de los investigadores OVNI, he leído las Sagradas Escrituras cuidadosamente varias veces. En vista de lo que ahora sabemos, o sospechamos, sobre la ufología, muchos de los relatos bíblicos de cosas en el cielo adquieren un nuevo significado e incluso corroboran algunos de los fenómenos que suceden hoy en día. Se les dio una interpretación religiosa en aquellos tiempos antiguos cuando todos los fenómenos naturales y todas las catástrofes se culparon a un Ser Superior.
Tengu de Kawanabe
Kyosai, obra del s. XIX;
notar las semejanzas con los
farfadets del folklore francés
En las historias del folklore japonés, los híbridos han'yō usualmente nacen de relaciones amorosas entre los humanos y los yōkai. Este extraño vínculo también se observa en el Islam —palabra cuya semántica es sumisión o posternación— con los sombríos genios del Koran: la Sharia o Ley Musulmana dedica una parte a regir la herencia de descendientes producto de relaciones maritales entre humanos y djinns (en árabe: جن), pues se da a entender que los híbridos no pueden habitar por mucho tiempo nuestra densidad física; en Daemonolatreiae (Demonolatry) de Nicholas Remy leemos:
Una de las cuestiones que resultan más penosas de entender es el bronco silbido que estos niños emiten en lugar de llorar, su andar atolondrado y su manera de buscar en lugares ocultos... Debemos confesar que los demonios intervienen activamente y se introducen en las madres o en sus hijos no natos dotándoles de poderes que son completamente sobrenaturales.
Otro interesante sincronismo lo hallamos de la mano del folklorista Lafcadio Hearn quien en su obra Glimpses of Unfamiliar Japan comenta que “las historias de posesión indican que hablaban y escribían en idiomas que ellos no conocían antes de ser poseídos.” Nos resulta entonces llamativo que entre los cristianos aun se valore el misterio de hablar en lenguas ignorando los riesgos de posesión espiritual que corren los extasiados glosolaliastas. Como corolario, invitamos a la siguiente reflexión del esclarecedor artículo de Bronte Baxter sobre la Unificación de la Nueva Era donde menciona:
La Guerra de los Principados de la Luz y la Oscuridad no son otra cosa que una estratagema del policía bueno y del policía malo, pero llevando el juego a niveles celestes. Muy semejante a la eterna guerra irreal entre los demócratas y los republicanos: una cortina de humo diseñada para velar donde efectivamente la acción real ocurre. Tanto Lucifer como Jehová están del mismo lado: buscando el control de la humanidad; los “dioses” y “demonios” de la India se encuentran en idéntico bando. Mientras que la humanidad ofrezca su loosh [energía vital] a los mundos [hiper]dimensionales, ya sea través de la adoración o el sufrimiento, en la Cuarta Densidad están todos contentos.
Deteniendo el tour de force religioso e intentando centrar nuestro marco de estudio en la ufología no es difícil deducir que el sistema de control, por medio de una aplicación metódica, sistemática y prolongada ha fermentado desde los mitos folklóricos un producto más elaborado y refinado: el devocionalismo ceremonial. Douglass Price-Williams, profesor del departamento de psiquiatría de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) —uno de los ocultos miembros del Colegio Invisible que encabezaba el ufólogo francés Jacques Vallée, a quien había compartido de su detallado análisis de mitos— concluyó en que la base de datos sobre avistamientos y encuentros cercanos con OVNIS mostraba una “estructura de «onda» como un patrón de aprendizaje no cíclico [que] parecía un programa de refuerzo [y] que podría llevar a la retención de imágenes y a cambios irreversibles en el marco mitopoéico de la humanidad.” Pero fue a partir del estudio de las teorías del compositor y ufólogo francés Paul Misraki y la monumental obra del antropólogo Evans-Wentz: The Fairy-Faith in Celtic Countries que el doctor Vallée concibió un corolario de inquietudes que desenmascara el origen alienígena de las religiones organizadas: (2)
¿Cuál puede ser el propósito para tan elaborado engaño a escala mundial? ¿Quién puede darse el lujo de inventar un esquema tan complejo, para tan aparentemente pequeño resultado? ¿La imaginación humana es capaz por sí sola de producir estos trucos? ¿O deberíamos establecer una hipótesis que una raza avanzada en algún sitio del universo o quizá en algún momento del futuro ha estado elaborando representaciones teatrales tridimensionales por los últimos dos mil años, en un esfuerzo de guiar a nuestra civilización? ¡Si así fuera, seguramente no se merece nuestro agradecimiento!
Muchos de los cuestionamientos del doctor Vallée encuentran respuesta si consideramos a los fenómenos anómalos aéreos como parte de un proceso de programación planetaria para la obtención de algo, en un principio digamos de “manera voluntaria,” que se requiere del animal social que es el Hombre. El adoctrinamiento, además de la teatral representación que las presuntas naves extraterrestres pueden orquestar para sus renuentes espectadores, tiene aristas adicionales entre los Contactados, ya sean médiums con un moderado séquito de acólitos,(3) representantes de flamantes nuevas religiones, o casos puntuales de alta extrañeza, a veces denominados Contactismo Silencioso,(4) requisito ineludible para impartir correctivos hiperdimensionales ante una posible insurrección gnóstica de algún peregrino que comience a abrir los ojos. El investigador Thomas Minderle expone en su libro Transcending the Matrix Control System:
Debido a que las fuerzas hostiles hiperdimensionales tienen un interés personal en mantener la ignorancia sobre la existencia del Sistema de Control, pueden tomar medidas extraordinarias para suprimir cualquier factor de inestabilidad que podría develar su naturaleza detrimental y su capacidad de manipulación, afectando así su fuente alimenticia: el suministro de energía emocional o Loosh. Cualquier persona que inicie el proceso del despertar, recuperando su poder personal e incrementando su libertad individual, es seleccionada de manera inmediata como blanco para ataques encubiertos. El objetivo buscado es someterla nuevamente a la ignorancia, dejarla expuesta e indefensa, o eventualmente, contribuir a su autodestrucción.

Cuando se produce un impulso hacia la libertad personal, una fuerza igual y opuesta se pone en movimiento, que atrae hacia el individuo diversos sincronismos negativos para desencadenar ataques puntuales y descompensar así su impulso hacia la libertad. Estos incluyen situaciones que tienen por objeto inducir miedo, distracción, sufrimiento, duda, depresión, indulgencia hacia bajos impulsos, y comportamiento auto­destructivo.
El sociólogo francés Bertrand Méheust,(5) subrayó la teatralidad de estas experiencias de contactismo: las abducciones están presentes en el remanente arcaico colectivo y se articulan como dramáticos eventos ofrecidos a una reducida y particular audiencia —como los sucesos relatados por el granjero brasileño Antônio Vilas-Boas o por el matrimonio estadounidense Betty y Barney Hill— pero difíciles de ser explicados o transmitidos al resto de la humanidad, como fue el caso de Moisés al bajar del monte Sinaí. Al diseccionar estos acontecimientos, cuya primera apariencia sugiere la representación de naves futuristas y tecnológicamente superiores, se observa que decantan en elementos que nos remontan a una imaginería más antigua: hacia temas del folklore medieval o aun, hacia crónicas bíblicas y narraciones legendarias. No es casual que los encuentros cercanos se produzcan casi siempre al costado de un camino poco transitado pues precisamente era allí donde los demonios precristianos, los farfadets,(6) diablos sin rostro y siniestros encapuchados emboscaban a los desventurados viajeros. Y es no menos llamativo que todas las supuestas abducciones extraterrestres siempre posean un trasfondo sexual; el joven desaparecido ufólogo Mac Tonnies desencadenaba esta interesante cuestión en su libro póstumo The Cryptoterrestrials (cap. The Abduction Epidemic):
Un motivo central en los informes sobre abducciones, como también en los relatos folklóricos de secuestros por seres no humanos, es el objetivo de producir un vástago “híbrido,” un niño humanoide con la posibilidad de actuar como puente entre la sociedad humana y la exógena. [...]

El “programa de hibridación” recopilado de estos casos implica algo alarmante: su avanzado conocimiento en genética. Si ellos fuesen un aspecto desconocido de nosotros mismos, su habilidad en la genética no tendría que adelantarse a la nuestra propia. Y lo que se vislumbra más enervante es que seamos genéticamente compatibles. [...]

Bajo la hipótesis criptoterrestre, el “programa de hibridación” bien podría consistir en desarrollar híbridos “réplicas,” adaptados a tareas orientadas a la supervivencia, como ser infiltrarse en la sociedad humana. Y esto plantea una más interesante inquietud: si los típicos encuentros cercanos involucran criptoterrestres parecidos a los humanos, como los Grises, ¿quién puede decir que no habría una galería de villanos progresivamente más extraños al acecho detrás del telón?
Marshall Vian Summers denomina a parte de este vasto plan de adoctrinamiento global como el programa de pacificación; a nuestro criterio este plan incluyó además la incorporación de paradigmas mentales como el principio de escasez que se introdujo junto al monoteísmo. En el libro The Curse of Cain: the violent legacy of monotheism (La Maldición de Caín: el legado violento del monoteísmo), Regina M. Schwartz prologa:
¿Pero por qué la violencia? ¿Por qué el clamar por una identidad colectiva es tan importante como para generar violencia? He hallado una respuesta a esta pregunta en el principio de escasez que infecta a todo el pensamiento sobre pertenencia. Cuando algo es escaso se debe competir por ello: por la tierra, por la prosperidad, por el poder, por el favoritismo, incluso por la propia identidad. En muchas narraciones bíblicas, el único Dios no es imaginado como un dador infinito, más bien como extrañamente miserable. No todos reciben la bendición divina; muchos son maldecidos —con escasez, miseria, enfermedad, agonía y muerte— como si hubiese un bloqueo cósmico a la prosperidad. Y es aquí, en el principio trágico de la escasez, que encuentro problemático aquello que el legado del Antiguo Testamento le ofreció a nuestra cultura. Aunque me he sentido alentada al encontrar algunos destellos de abundancia en el monoteísmo —como cuando cae maná del cielo para alimentar a todos— esos momentos no han proporcionado el mismo empuje a nuestra política, a nuestra cultura o a nuestra imaginación como sí lo ha hecho el principio de la escasez. La escasez fue codificada en la Biblia junto al principio de Unicidad (una tierra, un pueblo, una nación) y en el pensamiento monoteísta (una Deidad), se convierte así en una demanda de lealtad exclusiva que amenaza con la violencia de la exclusión. Cuando ese pensamiento es trasladado a las formaciones seculares de personas, “una nación bajo un único Dios,” se vuelve menos reconfortante que amenazante.
El amable lector llegado a este punto pretenderá sin duda que elaboremos alguna conclusión... ¿la habrá? Nos permitimos concluir citando a Michael Topper, autor de varios artículos de la colección de libros Matrix, para que cada individuo realice su necesaria e imprescindible labor personal:
En las densidades superiores, “Consciencia” es el nombre del juego. Esto sencillamente quiere decir que en los niveles superiores de existencia, sean de orientación positiva o negativa, todos comprenden que el negocio de todo ser y la existencia de todo lugar está en función de la Consciencia... estando más y más “alerta.” Estar despierto se relaciona con la “densidad de consciencia,” por así decir.

Las entidades negativas consiguen mayor nivel de consciencia al “ganar peso” por medio de la asimilación de otras unidades conscientes. [...] Las entidades positivas piensan de otra forma: al integrar dentro de su conocimiento a los demás seres —el hecho de reconocer la consciencia de otro ser— éstos formarán entonces parte de la propia consciencia; luego, reconocer la Pluralidad de la Creación es crecer en Consciencia. [...] Los seres negativos desarrollan un juego de dominación, subyugación y absorción de otras consciencias en un solitario “Uno.” Pero ellos comprenden que la absorción completa sólo es posible a través del convencimiento de las otras consciencias: que otros deben elegir el camino del “engrandecimiento del ego.” Una “comida” reacia no es nutritiva, y se transforma en veneno para la consciencia que trata de asimilarla. [...]

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La higiene mental y emocional como selector de realidad

Hemos visto que el proceso alquímico consiste en tres grandes fases: el despertar de la supraconsciencia, su desarrollo y maduración, y la obtención final de las facultades taumatúrgicas o “don de Dios.” A medida que se avanza en el desarrollo de la Gran Obra se obtiene una progresiva independencia y autonomía hasta la total emancipación del sistema de control hiperdimensional. Empero, la primer fase es, por lo general, la más dificultosa: además de los acentuados cambios en el organismo y el trajín emocional que acarrean, la incipiente supraconsciencia puede operar intermitentemente, y el obrero del arte puede ver alterada su situación cotidiana por la imprevista aparición de sucesos detrimentales debido a la inmediata manifestación de sus miedos en la realidad física.

De acuerdo a nuestra investigación y resumiendo en concisos términos: la carga emocional y mental en el microcosmos del individuo afecta la probabilidad de eventos en el entorno del macrocosmos que le rodea. Esta correspondencia, que en la vida mundana suele ser sutil y efímera, se exponencia durante el acopio y sublimación de la fuerza generativa, en particular, luego de la batalla de los principios opuestos. Entendemos que la razón subyacente se debe a que, una vez superada la conjunción pero previo a la primera iluminación, el organismo comienza a producir shen, esto es, el alimento sublimado de la supraconsciencia, con lo cual el rudimentario centro del cuarto nivel comienza a manifestar una actividad parcial o esporádica y, en caso de encontrarse implantado, intensamente errática; al respecto Hiroshi Motoyama relata su experiencia:
La sensación febril que tuve alrededor de este chakra [Svadhishthana o centro sexual: el segundo de los seis chakras primarios ubicado en la región púbica], durante la práctica inicial del pranayama, algunos meses antes del despertar de la Kundalini, fue como una mezcla de hielo y fuego. Estaba acompañado por la visión de vapor blanco. Uno dos meses más tarde empecé a ver una redonda bola de fuego carmesí en mi abdomen. También por aquella época empecé a tener sueños proféticos, a vivir de forma involuntaria experiencias paranormales, como telepatía, y a comprobar que se cumplían mis temores o deseos de forma espontánea.
La supraconsciencia, una vez desarrollada, actúa con facilidad como selector en el espacio de variantes. (1) Recordemos que dicho espacio, según lo define Vadim Zeland en su teoría del Reality transurfing, es “un campo de información sobre lo que hubo, lo que hay y lo que habrá.” En pocas palabras, el centro mental maduro del cuarto nivel no es sólo un observador sino un operador en la cuarta densidad. Pero mientras un individuo actúe con un umbral vigílico limitado y su supraconsciencia permanezca en estado embrionario, su desplazamiento en las coordenadas de cuarta densidad −al operar como un selector inconsciente de su realidad− se manifiestará como una alteración detrimental de su ambiente emocional, a través del cual profitarán las entidades supinas de consciencia superior; en su libro Thought Vibration, William W. Atkinson comenta (cap. XVI: Es la Ley, no la Suerte):
Hace un tiempo, estaba hablando con un hombre sobre el Poder de Atracción del Pensamiento. Me dijo que él no creía que el pensamiento pudiera atraerle nada, y que todo era cuestión de suerte. Había encontrado, dijo, que la mala suerte lo perseguía implacablemente y que todo lo que tocaba terminaba saliendo mal. Siempre había sido así, y siempre sería así y era todo cuando había llegado a esperar de la vida. Cuando emprendía algo nuevo, sabía de antemano que las cosas saldrían mal. ¡Oh, no! Por lo que él podía ver, no había nada en la teoría del Poder de Atracción del Pensamiento: ¡todo era una cuestión de suerte!

Este hombre no pudo ver que, a través de su propia confesión, estaba dando un argumento muy convincente a favor de la Ley de la Atracción. Estaba testificando que siempre esperaba que las cosas salieran mal, y que siempre se acomodasen tal cual lo esperaba. Era un magnífico ejemplo de la Ley de Atracción, pero lo desconocía, y ningún argumento parecía aclararle el asunto; estaba “en contra de eso” y no había forma de escapar: siempre le esperaba la mala suerte, y cada evento demostraba que tenía razón, y que la posición de la Ciencia Mental no tenía sentido.
El aspirante quizá encuentre interesante considerar el siguiente cuadro: la realidad externa o macrocosmos es sintonizada desde la atmósfera microcósmica resultante del estado emocional y mental, y no al revés. Y aun más, subimos la apuesta invitando a todos aquellos que trastabillen con acentuada frecuencia contra sincronismos negativos en sus vidas, para que consideren esmerarse en una meticulosa introspección de su microclima mental, dado que las semillas del infortunio yacen profundamente encerradas en su psique y no necesariamente provocadas directa o punitivamente por las entidades negativas de consciencia superior.

Pero con esta aseveración no pretendemos culpar ni incriminar al padeciente; muy por el contrario, somos solícitos ante su situación y deseamos brindarle el acceso a las herramientas que nosotros, tal vez en su misma situación, debimos buscar con denodada vehemencia. No obstante, ya sea que estas conductas hayan sido implantadas por tecnología hiperdimensional o introyectadas durante la niñez a través de tutores negligentes y narcisistas, la actitud que se debe tomar no es la de víctima o desvalimiento ni mucho menos aceptar el cautiverio bajo la insignia de un destino funesto: tal clase de postura sólo ayuda a las entidades negativas que se refocilan ante individuos carentes del suficiente amor propio como para detener la insufrible sucesión de eventos desafortunados. La actitud de empoderamiento comienza entonces por reconocer la absoluta responsabilidad propia en las vicisitudes y aconteceres de la historia personal.

La clave se encuentra en el supraconsciente, específicamente, en su condición embrionaria, dado que su forma de actuar es completamente indiscriminada, pudiendo haber sido exhortado a comportarse con actitudes arbitrarias y caprichosas, incluso en oposición a los intereses y propósitos de la mente vigílica; como Phineas Quimby declaró un siglo antes: “El problema está en la mente, [...] si la mente ha sido implantada con una falsa creencia por un enemigo invisible, entonces ha sido infectada y actúa de manera incorrecta, con o sin el conocimiento de su poseedor. [...] Para corregir esto, no hay otra cosa que la Verdad: se debe corregir la impresión incorrecta y restablecer la Verdad. La Verdad es la cura.” Paralelamente, en su artículo Timeline Dynamics, Thomas Minderle expone:
Esta técnica de manipulación para lograr una mayor influencia determinista es una táctica favorita de las entidades hiperdimensionales negativas que consideran rentable esclavizar a otras almas. Cuanto más evidente su accionar, menos libre albedrío tendrán que resistir sus objetivos. Desde nuestra perspectiva de tiempo lineal, estas entidades provienen de un futuro probable muy negativo y están interactuando con nosotros ahora de manera elusiva pero manipuladora para arrastrarnos a reforzar su línea de tiempo, intentando convertirnos en ellos, sirviéndoles o, al menos, no siendo un obstáculo para sus intereses. Conocemos estas entidades más comúnmente como la variedad negativa de facciones alienígenas: grises, reptoides, mantis y nórdicas. No es sorprendente que su método de operación sea completamente consistente con la mecánica cuántica del viaje en el tiempo. Al manipular, en lugar de forzar a sus objetivos hacia la esclavitud espiritual, pueden atrapar a las almas en tramas temporales más polarizadas que las suyas.

Un fenómeno fascinante pero perturbador le sucede a las personas que se vuelven demasiado paranoicas, deprimidas, desesperadas o temerosas al analizar los aspectos más negativos de la realidad. Abducidos, investigadores de conspiraciones, demonólogos, novatos en la investigación del sistema de control hiperdimensional, todos son vulnerables a la potenciación del objeto de sus miedos al enredarse demasiado emocionalmente. El miedo es un conductor hacia un futuro probable de vulnerabilidad, iniciando un circuito de retroalimentación que asegura que uno se vuelve vulnerable a menos que el vector cambie de orientación hacia algo más emocional y espiritualmente equilibrado.

Aquellos obsesivamente temerosos de los aliens los atraerán, aquellos obsesivamente paranoicos de la supervisión del gobierno, la recibirán, aquellos fácilmente susceptibles por la naturaleza artificialmente sincronizada de la matriz estarán llenos de alta extrañeza. El ciclo de retroalimentación induce una espiral descendente que se refuerza por sí misma, donde la experiencia traumática crea miedo y el miedo crea un trauma adicional. Pero la persona siempre puede elegir la trascendencia y salir del círculo. [...]
Hemos visto anteriormente que la rectificación de los chakras inferiores requiere de la disciplina del harnelmiatznel consciente, de manera de recuperar el control sobre la energía del subconsciente, evitando la pérdida frecuente del vital “caldo aurífero.” Recordemos que la labor durante la morosa fase del Nigredo consiste en sublimar las esencias vitales en alimento que permitirá la maduración de la supraconsciencia. Pero de contar con acompañantes indeseados dentro de nuestro cuerpo psíquico −la presencia de córtices o pretas− la situación requiere de labores adicionales para poner de nuestro lado a la poderosa pero aun ingenua mente supraconsciente, al menos hasta que se desarrolle lo suficiente como para actuar como Mayordomo de la Gran Obra. Traducimos la siguiente observación del ingeniero aeronáutico John William Dunne que consideramos notable por su exactitud, perteneciente a su libro Intrusions!, obra que pone de manifiesto la interferencia exógena desde el contexto del serialismo temporal: (2)
“Cualesquiera que sean las capacidades de una inteligencia superior que eventualmente se encuentre latente en el observador de orden superior, son cualidades que esperan aun su maduración y desarrollo. Al principio, el cerebro es el maestro [entiéndase centro mental de tercera densidad] y la mente [centro embrionario de cuarta densidad] el alumno.”

A este comentario de mi obra previa todavía me adhiero. La mente del observador de orden superior tiene mucho conocimiento intuitivo: su capacidad de percibir lo que le espera en la línea temporal predeterminada es un claro ejemplo. Además, un estudio de los sueños puede mostrar su aun rudimentaria forma de pensar: hace planes absurdos para lidiar con las situaciones oníricas que ha desarrollado en su construcción fantasiosa. Pero su lógica, por lo general, es un poco mejor que la de un niño pequeño que equivoca los conceptos como Príncipe y Bruja debieran igualarse a Sapo. No le sorprende en absoluto ninguna incongruencia que encuentre: las acepta sin dudarlo.

Atribuyo esta casi completa falta de inteligencia al hecho de que es el yo subliminal, el que está principalmente activo en los sueños, el llamado “inconsciente” de los psicoanalistas. Pero hay momentos en el soñar cuando la parte más racional de la mente se despierta de su inspección acrítica de las fantasías que le presenta su infantil compañero, y luego se encuentra con una idea definitiva aunque todavía bastante débil. Tiene todas las características del pensamiento cerebral, la incredulidad, la crítica, el juicio, la planificación: y este es el pensamiento que ha aprendido del cerebro durante los viajes anteriores al tridimensional “ahora.” Esto es bastante evidente por el hecho que es aun un intento de pensar, y recordar de manera tridimensional, dado que la mente embrionaria de orden superior aun no está lo suficientemente desarrollada como darse cuenta que es un ser tetradimensional con una memoria de cuatro dimensiones y un marco de percepción de más dimensiones que la mente vigílica.
Con el fin de orientar al aspirante, intentaremos unificar el mar de términos psicológicos, ocultistas y esotéricos en una resumida y coherente enumeración; anteriormente, presentamos una disección del gestalt humano compuesto de tres elementos:
  • el ánima (subconsciente o ello): tal como su nombre lo indica, es un centro primitivo y animal de segunda densidad, asociado a la supervivencia;
  • el animus (consciente o yo): concentra las emociones y la mente vigílica de tercera densidad, encargado de la toma de decisiones consciente;
  • el ser (supraconsciencia o superyó): el centro incipiente de cuarta densidad, toma la mayoría de decisiones inconscientes, generalmente introyectadas durante la infancia o pertenecientes al sistema de creencias basamental.
Odiseo (Ulises) y los argonautas,
junto a Escila y Caribdis
Como se comentó anteriormente, la supraconsciencia de manera natural “navega” en el espacio de variantes, percibiendo y timoneando en el mar hermético por medio de sutiles vibraciones; este pilotaje es, si aun no se ha logrado la iluminación, inconsciente o automático; el supraconsciente se nutre del sistema de creencias, generalmente aprehendido durante la niñez para realizar la toma de decisiones mecanizada: es por ello que un individuo sin grandes desafíos ni angustias durante su infancia disfruta de una adultez sin conminaciones o amenazas, a diferencia de otro que ha sufrido e introyectado una atmósfera de violencia y miseria. No obstante, en cualesquiera de los casos, al permanecer en un estado embrionario, la supraconsciencia mantiene un umbral acrítico, por lo cual es posible sugestionarla e interferirla: del cap. XIV: El Robo de la Coliflor, del libro Autobiografía de un Yogui de Paramahansa Yogananda (Mukunda Lal Ghosh, en bengalí: মুকুন্দলাল ঘোষ):
El “argumento” de la comedia de la coliflor puede entenderse más fácilmente por medio de la analogía del radio. Sri Yukteswar [gurú de Yogananda] era una perfecta radio humana. Los pensamientos no son sino vibraciones muy sutiles que circulan en el éter. Así como una radio sensibilizada capta de cualquier distancia un programa musical deseado entre miles de otros programas, del mismo modo mi gurú pudo captar los pensamientos de un hombre medio loco que anhelaba una coliflor, aislados de los innumerables pensamientos humanos radiados en el mundo.

Por medio del dinámico poder de su voluntad, mi Maestro era también una poderosa estación radiodifusora, y había conseguido inducir al campesino para que dirigiera sus pasos a determinado habitación, por una sola coliflor.

La intuición es la guía del alma, que aparece naturalmente en el hombre durante esos instantes en que su mente está calmada. Casi todos hemos tenido experiencias de inexplicables y acertadas corazonadas, o hemos transmitido nuestros pensamientos de una manera efectiva a otra persona. La mente humana, libre de la “estática” de la inquietud, puede operar al través de la libre antena de su intuición todas las funciones del mecanismo complicado de la radio, mandando y recibiendo pensamientos, y retirando los desagradables. Así como el poder de la radio depende de la cantidad de corriente eléctrica que puede utilizar, así el radio humano es energetizado de acuerdo con el poder de la voluntad que cada individuo posee. [...] Los pensamientos erróneos del hombre resultan de las imperfecciones en su discernimiento. La meta de la ciencia del yoga es aquietar la mente para que sin distracciones pueda reflejar la visión divina en el universo.
En la mente de un individuo iluminado, el supraconsciente trabaja asociado con la mente vigílica y voluntariamente, en función del grado de desarrollo, puede operar sobre la realidad en tiempo real. En un individuo dormido, el supraconsciente es una mera estación receptora, que recoge las directivas del sistema de control hiperdimensional y las ejecuta exactamente del mismo modo que un sometido “portal orgánico.” Pero en un individuo en haras de despertar, la supraconsciencia puede operar de manera rudimentaria, indisciplinada e incluso obstruyendo y resistiendo obstinadamente la labor del Obrero del Arte. Max Freedom Long en su libro The Secret Science behind the Miracles comenta: (3)
Los cristianos y otras religiones han especulado interminablemente sobre la naturaleza exacta de la fe. Se enseñó que la fe era necesaria si la oración debía ser respondida. Incluso una pequeña cantidad de fe sería suficiente. Superficialmente, la fe es la creencia completa. Sin embargo, ahora aprendemos de los Kahunas que la creencia de parte de la consciencia vigílica no es suficiente. Eso solo no es fe. Se requiere que la asertividad del supraconsciente para que haya una fe genuina y factible. Esta es una manera diferente de decir que si el supraconsciente tiene un complejo o incluso una creencia obstinada que es contraria a la que sostiene en ese momento la consciencia vigílica, la supraconsciencia embrionaria se negará a obedecer las órdenes.

[...] Es muy difícil para el individuo averiguar si tiene o no una creencia fija de cierto tipo alojada en su supraconsciente embrionario. Como desconocemos tales fijaciones, naturalmente concluimos que no tenemos ninguna. La mejor forma de explorar tal posibilidad es ver los resultados que obtenemos después de un período de práctica diaria. Si no hay resultados, búsquese un complejo.
En la siguiente entrega analizaremos las técnicas para la erradicación de las fijaciones de manera de eliminar complejos introyectados. Es importante mantener una higiene mental y una homeóstasis emocional a los fines de acelerar la culminación del Nigredo y un empalme sereno y apacible con el régimen del Albedo.

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El factor demonológico en la ufología (II)

Existe un consenso tácito que se agita en el trasfondo de las tradiciones ocultistas occidentales; como nuestra humilde labor dentro del Discipulado de la Naturaleza consiste en preparar el camino para que nuestros bienamados hermanos en la Búsqueda de la Verdad marchen con pie decidido por ciertos senderos anteriormente vedados, aquellos que permitan la unión con las realidades trascendentes de las que el ser humano ha sido escindido y cegado, hemos de resumir algunos postulados reservados por el iluminismo rosacruz de la manera más eficaz y eficiente, y que exponga el papel del ser humano en el proscenio del teatro cósmico.

Las religiones occidentales carecen de un elemento clave que abunda en las orientales: la reencarnación. No obstante, el ojo entrenado merece esforzarse en considerar este aditivo occidental gnóstico —o maniqueo si se prefiere— como una especia aromática que puede envenenar la estadía terrestre; una buena analogía a Apocalipsis 10:10: “Tomé el librito de la mano del ángel y lo devoré, y fue en mi boca dulce como la miel; pero cuando lo comí, amargó mis entrañas.”

La reencarnación, entendida desde la óptica del magisterio de cualquier religión oriental, no se observa como una recompensa, fruto de un Dios compasivo que brinda al hombre una nueva oportunidad en los Jardines de su Viña, sino como una dura condena: el alma es cegada de las realidades espirituales, desvaneciendo casi cualquier vestigio de su memoria y es arrojada nuevamente al ciclo incontrolable del nacimiento y muerte: tal es el significado que se esconde en la décima carta del Tarot.

El proceso reencarnativo parece estar en directa relación con el cerco etérico que rodea a la Tierra, y que detectaron tanto Robert Monroe en sus Viajes fuera del Cuerpo, como Trevor James Constable en su obra The Cosmic Pulse of Life: The Revolutionary Biological Power Behind UFOs, quienes terminaron conectándolo con entidades detrimentales de un reino material en octavas superiores de consciencia que profitarían con determinadas energías humanas. Lejos de estas referencias actuales, Mircea Eliade comenta en su libro El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Éxtasis (cap. XVIII, El puente y el “paso difícil”):
Los chamanes tienen que atravesar, como los difuntos, un puente en su viaje a los Infiernos. El éxtasis supone, igual que la muerte, una “mutación,” que el mito transforma plásticamente en un paso peligroso. [...] El simbolismo del puente funerario está universalmente extendido y rebasa la ideología y la mitología chamánicas. Este simbolismo es solidario, por una parte, del mito de un puente (o de un árbol, o de un bejuco), que en otro tiempo enlazaba la Tierra con el Cielo, y merced al cual los hombres se comunicaban fácilmente con los dioses; por otra parte, está relacionado con el simbolismo iniciático de la “puerta estrecha,” o con un “paso paradójico” que ilustraremos con algunos ejemplos. Nos hallamos ante un conjunto mitológico cuyos principales elementos son los siguientes:
  1. in illo tempore, en la época paradisíaca de la humanidad, un puente unía la Tierra con el Cielo, y se pasaba de uno al otro sin tropezar con obstáculos, porque no existía la muerte;
  2. una vez interrumpidas las comunicaciones fáciles entre Tierra y Cielo, ya no se pasa por el puente, sino se trasciende “en espíritu,” esto es, como muerto, o en éxtasis;
  3. este paso es difícil, en otras palabras, está lleno de obstáculos y no todas las almas consiguen atravesarlo: es preciso vérselas con los demonios y los monstruos que querrían apoderarse del alma y devorarla, o el puente se hace de pronto tan sutil como el filo de una navaja cuando caminan por él los impíos, etc.: sólo los “buenos” y especialmente los “iniciados” cruzan con facilidad el puente (estos últimos conocen, en cierto modo, el camino, puesto que han sufrido la muerte y la resurrección rituales);
  4. algunos privilegiados consiguen, no obstante, atravesarlo en vida, ya en éxtasis, como los chamanes, ya “por la fuerza,” como ciertos héroes, o ya, por último, “paradójicamente” por la “sabiduría” o por la iniciación [...]
El emergente sistémico que consolidó la proliferación de las sectas renacentistas fue el de brindar una respuesta —o acaso tan sólo un aliciente— ante la posibilidad desconocida de parecernos al frustrado meteorólogo Phil Connors, encerrados en un bucle temporal, aprendiendo a abandonar nuestra personalidad egocéntrica en busca de un mañana. Este sería un resumen de la visión anagógica a la película Groundhog Day (Atrapado en el Tiempo) del iluminismo rosacruz:
  1. la reencarnación existe en el sentido que el embrión del alma es “transplantado,” de un organismo decrépito a uno nuevo que se esté gestando; este es un procedimiento más bien mecanizado en el que la voluntad de un ser humano poco puede hacer;
  2. la reencarnación no se da en portales orgánicos (seres cuaternarios) dado que no tienen “alma,” sino que la están desarrollando en el mejor de los casos; (1)
  3. para aquel porcentaje de la población que no es portal orgánico, es inevitable la reencarnación, dado que el proceso es “administrado” por las entidades de consciencia superior negativas que están en 4ª densidad; estas entidades han “industrializado” el proceso de reencarnación y existen pocas salvedades que un ser humano almado se “salve,” esto es, que logre ingresar definitivamente a 5ª densidad; en este sentido, se puede asociar la visión con algunas corrientes modernas de ufología que sostienen la posibilidad de que las entidades alienígenas “capturen almas,” pues su core business radica en el tráfico y lucro con este procedimiento, no estando sometidos a las leyes espaciotemporales de la 3ª densidad; por lo tanto, pueden “injertarla” en aquella época y geografía que les provoque mayor ganancia de “loosh,” es decir, donde obtengan mayor rinde emocional en función del karma del ser en gestación;
  4. existen dos casos excepcionales que libran al alma del Ciclo Incontrolable de la Vida y la Muerte:
    1. cuando el arcontado detecta un ser humano lo bastante psicopático como para que les sirva en el “arreo” y manipulación de la granja antropecuaria: estos son los “guías” o “maestros ascendidos” que se aparecen en cuantía alrededor de cualquier médium;
    2. cuando un ser humano logra gestar su embrión áureo, es decir, su alma se encuentra desarrollada y suficientemente madura; a esto se lo conoce como la Piedra Filosofal de Tercer Orden.
Esta visión occidental es compartida, o incluso parece tener su fuente, en los tratados orientales que explican las técnicas para trascender las diferentes regiones del cerco etérico o “bardos.” JJ Semple, autor de varios libros sobre el cultivo de las energías sutiles, plantea una interesante asociación entre El Libro Tibetano de los Muertos y El Secreto de la Flor de Oro en su obra The Backward-Flowing Method: The Secret of Life and Death (cap. VI: Cosmology):
El Secreto de la Flor de Oro es una guía completa hacia el tercer bardo (Sam-ten bardo, una subregión del Shi-nay bardo: el bardo de transición entre vidas). Es un mapa para un viaje exitoso hacia el siguiente bardo: Chik-khai. La buena noticia es que, una vez aprendida la meditación de El Secreto de la Flor de Oro, ya no se trata del argumento de la película Groundhog Day —no se olvida en el siguiente bardo— dado que ahora formará parte del baúl de trucos del eterno Espíritu Primordial para afrontar el ciclo incontrolable de vida y muerte. De hecho, al adquirir las técnicas de El Secreto de la Flor de Oro, no sólo se obtiene los medios para lidiar con la Mente Egoica, sino también con las herramientas para seguir la vía correcta en la vida: libre de adicciones y de conductas autodestructivas. Aun más: no sólo provee de un uso inteligente de las energías sutiles, sino que además esta meditación prepara al novicio para el bardo Chik-khai, al momento de dejar el cuerpo.
Aquellos que detentan el poder en
el plano físico y rigen la Rueda de
la Fortuna de la Granja Antropecuaria
Si el aspirante logra comprender que los objetos que estudia la ufología no son naves interplanetarias, sino que una descripción más acertada los aproximaría con ascensores que facilitan el cruce entre densidades de materia sutil de los reinos superiores con los niveles de materia densa en nuestra realidad, entenderá que su tarea no sólo consiste en tomar muestras de un planeta exótico, analizar especímenes humanos o recolectar determinados órganos vacunos, sino que su misión se aproxima a regular el desempeño energético de la granja, efectuar un control de daños amonestando a aquellos que divulgan su presencia(2) y recolectar productos biológicos para su supervivencia; Marshall Vian Summers comenta en el último tomo de The Allies Of Humanity:
[...] Como hemos indicado anteriormente, su mundo es visto como un gran almacén de recursos biológicos; así que mientras los Visitantes pretenden los recursos minerales de su mundo, también quieren cosas más elementales para las necesidades de la vida. [...] Ellos necesitan sangre; necesitan de los efectos curativos que proveen los fluidos vitales. Necesitan plasma; necesitan de los elementos biológicos sobre los que se constituye la vida, y que son necesarios para la sustentación orgánica. Y esto significa que los necesitan a ustedes como un recurso biológico.

Una cosa es pensar que su mundo será utilizado para servir a otros poderes; pero la idea de que uno mismo sea utilizado para servir a este poder es un asunto totalmente distinto, y representa una violación a los derechos fundamentales. Esto, por supuesto, se encuentra totalmente oculto de su agenda pública, no informándose nada al respecto a los representantes humanos que forman parte de su
Programa de Pacificación [...]

Los alienígenas están aquí para hacer negocios; y ustedes son parte del negocio: vuestras manos, vuestros ojos, vuestros órganos reproductivos, vuestra sangre, vuestro plasma, vuestra bioquímica: todo esto es parte de su negocio. Para ellos, ustedes no son más que ganado semi inteligente en pie: útil, interesante y comercialmente importante.
Hemos hablado en más de una oportunidad sobre el Programa de Pacificación que opera subconscientemente sobre la humanidad y que parte de su aplicación es, la más de las veces, rutinaria aunque, en determinados casos puntuales, es claramente punitiva como se observa a través de la recuperación de la memoria de los abducidos. Dicho programa cuenta con dos aristas diferenciadas: la primera consiste en programar contactados, de manera que evangelicen e inyecten el programa y las directivas sociales o religiosas del arcontado de acuerdo a la facción alienígena operante: no hemos de olvidar que la desconsideración externa es una propiedad que identifica a los psicópatas y narcisistas. En esta clara pregunta que hace Griffith a la facción del Colegio Invisible,(3) se puede apreciar claramente como ambos bandos actúan desestimando el libre albedrío al usar la mente humana como terreno de batalla:
P: En este punto, parece necesario hacer relucir un punto que puede preocupar a algunos lectores. Es muy natural que se cuestionen: “No me gusta la idea de que una entidad u otra persona pueda implantar en mi mente una idea que voy a considerar como el producto de mi propia memoria o creatividad. Es una invasión de mi privacidad y a mi derecho a tomar decisiones por mí mismo.” Desde un punto de vista puramente ético, tengo que estar completamente de acuerdo con esta afirmación.
R: Todo lo que podemos decir es, “¿preferirías ser reclutado en el ejército para luchar contra seres tan malvados como Hitler o luchar de su lado?” La mayoría de la gente de la Tierra simplemente carecen de la fuerza psíquica o conocimiento espiritual para permanecer neutral en la guerra entre los
Teócratas y el Colegio Invisible. Si no manipulamos subconscientemente, entonces los Teócratas lo harán de todos modos. Justificamos esto de acuerdo a nuestro propio código de ética simplemente aplicando el principio de “el mayor bien.” Un individuo influenciado tanto por el Colegio Invisible como por los Teócratas tiene más libertad en el largo plazo que uno manipulado sólo por los Teócratas.
El segundo y más intrincado modo de operación consiste en actuar como “marca personal” sobre los individuos que, merced a su actitud, vehemencia y constante vigilia de sus propios actos, han rechazado las directivas del Programa de Pacificación, y comienzan su tarea hercúlea del despertar de consciencia. Este despertar dista de cualquier visión edulcorada o alambicada de la Nueva Era e imbrica un férreo trabajo personal en donde las energías burdas de los centros psíquicos inferiores son sublimadas en la búsqueda de la morosa Iluminación y reconexión con el Ser Esencial presente en 5ª densidad.

El aspirante debe comprender, además de profundizar por su cuenta en la copiosa bibliografía que citamos y disponemos para su propia e inedulible tarea de destilar conocimiento, que la decisión de dar inicio a la pericia del Arte no es asunto sencillo y requiere de preparación, insistencia, aplomo y templanza: la etapa del nigredo, como James M. Pryse nos advierte en The Apocalypse Unsealed, se trata de sufrir con antelación el propio apocalipsis o vía crucis personal. Sepa el neófito —aunque equivocadamente nos pueda etiquetar de desmesurados,— que deberá apertrecharse para una batalla mortal por su propia alma, pues el enemigo a conquistar, su propio subconsciente, desplegará un nivel de astucia de una inmensa crueldad que alcanzará proporciones desconocidas frente a cualquier antecedente en la historia personal del aspirante; pues con cada giro de la rota microcósmica, se le estará extrayendo energía vital a las entidades parasitarias que cohabitan su propio microscosmos, y éstas se defenderán articulando con el sistema de control hiperdimensional supinos sincronismos negativos con el objetivo de usurpar cualquier atesoramiento logrado.

Estas entidades negativas son los astutos introyectos de la psicología o los evasivos implantes de la ufología. Coincidiendo con Gurdjieff y Ouspensky, animamos al Buscador de la Verdad a estudiar previamente y en profundidad el comportamiento de estas alimañas exógenas, dado que al ver limitado su suplemento energético, desatarán toda clase de ataques: desde comportamientos destructivos, pensamientos aberrantes a desequilibrios endócrinos que provoquen un ataque de pánico. Estos agregados psicológicos detrimentales, inmersos en los tenebrosos intersticios provocados por antiguas negligencias ajenas y pasadas indulgencias propias, de acuerdo a su variada naturaleza, buscarán cualquier forma hostil, lisonjera o manipuladora para retomar el control del precioso destilado. Finalmente, sólo será el temple del Buscador aquel factor determinante que dará por superada la batalla; cabe entonces recordar las palabras del filósofo austríaco Rudolf Steiner en Die Erkenntnis der Seele und des Geistes (La realización del alma y del espíritu):
Hay seres en los reinos superiores para quienes la ansiedad y el miedo que emanan de los seres humanos son sus manjares predilectos. Cuando los seres humanos no tienen ansiedad ni miedo, entonces estas criaturas mueren de hambre. Las personas que aún no estén suficientemente convencidas de esto tal vez consideren esta afirmación como una alegoría. Pero para aquellos que estén familiarizados con este fenómeno, sabrán que es una realidad. Si el miedo y la ansiedad irradian de las personas y se desatan en pánico, entonces estas criaturas encuentran su fuente de alimento y se vuelven más y más poderosos. Estos seres son hostiles hacia la humanidad. Todo lo que genere sentimientos negativos, ansiedad, miedo, superstición, desesperación o duda, son en realidad las fuerzas hostiles de los mundos suprasensibles, lanzando crueles ataques contra los seres humanos mientras se alimentan. Por lo tanto, es necesario que la persona que comienza a ingresar en el mundo espiritual supere el miedo, los sentimientos de desamparo, la desesperación y la ansiedad. Pero estos son precisamente los sentimientos que pertenecen a la cultura contemporánea y al materialismo; porque lo que distingue a las entidades detrimentales de los reinos superiores, es su facilidad para desatar la desesperanza y el miedo a lo desconocido en los seres humanos, obteniendo un caldo nutritivo para las fuerzas hostiles antemencionadas.
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Esquizofrenia: el demonio al control

Cuando concluía el que sería su último libro, Disneyland of the Gods, nuestro respetado John Keel buscaba con desesperación alguna obra que lograse derrocar la negligente creencia en que el hombre es el dueño de sus actos:
Los años setenta fueron llamados “Década del Ego” porque el egoísmo y la avaricia se convirtieron de repente en cualidades aceptadas. Esta obsesión por el ego fue aún más destructiva que la manía de “Pensamiento Positivo” que barrió la década de los cincuenta y destruyó el razonamiento crítico: una habilidad muy importante y necesaria en este mundo moderno. En un lapso de veinte años nos convertimos en un grupo sin facultades críticas, dedicado enteramente a los intereses personales y descartando todo lo demás. Era natural que hubiera una búsqueda frenética de creencias factibles en los años ochenta y noventa. Las personas con mentalidades tan limitadas de la era de la televisión, necesitaban de alguien que les dijese qué hacer ya que no tenían la capacidad del razonamiento crítico necesario para ponderar la validez de los sistemas de creencias que perseguían.
Somos robots bioquímicos controlados desesperadamente por fuerzas que pueden azuzar nuestros cerebros, destruir nuestros recuerdos y usarnos de la manera que ellos consideren conveniente. Ellos han estado haciéndolo desde siempre. Estamos atrapados en un juego de póquer que se juega con las cartas marcadas. Sin embargo, en los últimos años de este siglo, somos como el jugador inveterado que, cuando se le informa de que el juego es una trampa, se encoge de hombros y dice: “Ya lo sé ... ¡pero es el único juego en la ciudad!”
Como nuestro deber es, ante todo y en palabras del ilustre Fulcanelli, ayudar a los que no se nutren de quimeras, escribiendo sólo para ellos, sin preocuparnos lo más mínimo de los demás, pretendemos profundizar en la mafia del casino donde se desarrollan estos juegos de póquer, introduciendo un extraño libro, vedado y olvidado, como toda obra que arroja luz sobre la ergástula humana; el relato llamado Operators and Things —escrito por una mano que se recupera de la esquizofrenia— (1) comienza con una alegórica anagogía a lo que hoy entenderíamos bajo el fenómeno de Visitantes de Dormitorio:
Digamos que cuando mañana despierte, encuentra al lado de su cama a una extraña entidad con piel de escamas púrpuras que le informa que acaba de arribar de Marte, que se encuentra estudiando a la especie humana y que ha seleccionado su mente para una clase de examen que quiere hacer.

Mientras intenta sosegar su terror, este ser camina con toda tranquilidad hacia la silla donde cuelga su ropa, arroja su enroscada cola sobre ella, y le informa que sólo será usted quien pueda verle y oírle. Al fijar sus afilados ojos en usted, le advierte que no revele su presencia: si intenta hacerlo, sencillamente lo asesinará en el acto.
[...]

Si goza de cierto temperamento y control, tal vez pueda llevar su secreto con usted durante algún tiempo, antes de que alguien sospeche que algo inusual le ha sucedido. Un amigo puede notar que parece un tanto angustiado y quizá le sugiera que le prestará una oreja para que descargue sus problemas. Rechazará su consejo. Obviamente, tal acción resultaría solamente en su muerte instantánea y en la de su confidente. En cambio, se vuelve más cuidadoso en su comportamiento y el recogimiento se convierte en su estrategia; no cesa de rezar desesperadamente para que la entidad de Marte complete su investigación y todo vuelva a ser como era.
¿Obra de ficción? Tal vez. ¿Quimera? Quizás. ¿Locura? Puede ser una muy especial: aquella que delate sin tapujos a los invisibles guardias que pululan por los penumbrosos pasillos y sombríos recovecos, encargados del despliegue argumental en la tragedia de enredos que entendemos como realidad humana. No obstante, el atento lector ya recordará que oportunamente habíamos comentado sobre los parásitos de la mente; los denunciamos como la velada legión que actúa en la confección de los sincronismos negativos; incluso hablamos sobre su nivel de consciencia, que no siempre se ajusta a la antropocéntrica idea de una larva astral o alma perdida; nos permitimos informar y alertar que eran astutos, inteligentes y maestros de las subrepción: su necesidad de sustento y la amenaza a volver a encarnar son argumentos suficientes para que su trabajo lo desarrollen, cobijados entre los oscuros intersticios del subconsciente, con sumo cuidado. Quizá, el desaparecido Joseph Fisher corrió finalmente hacia al precipicio de Elora Gorge con esa inquietud en su mente: (2)
A menudo las diversas entidades respondieron a sus clientes que tenían muchos guías trabajando a su alrededor: se dijo que había operadores especializados en los hechos de salud, en la carrera laboral, cierto grupo específico en los asuntos de romance y orquestación de relaciones de pareja, y otros aplicados en la creatividad y demás. Esto contradecía un tanto las enseñanzas de nuestros guías que sostenían que cada uno de nosotros tenía sólo un guía personal, aunque se aclaró que era asistido por un séquito de aprendices.
Pero el escenario que desea transmitirnos este extraño libro es un tanto más oscuro; el ojo conspiranoico brillará extasiado al destilar del relato su pálpito confirmado que nuestra realidad es una falsedad: un espejismo de ensueño que arrastra al hipnotizado rodeo humano de un cotidiano ordeñe emocional hacia un triste y lamentable matadero de ilusiones. ¿Acaso en los niveles superiores de consciencia, las supinas entidades negativas han confeccionado una industria de la manipulación humana?

Nuestra investigación nos ha conducido a considerar que la manipulación hiperdimensional es gestada a través de una estratificada pirámide de control; para el ojo entrenado nos complace informar que, los temidos reptoides de la parafernalia ufológica —aquellas entidades negativas de consciencia superior cuya proyección en tercera densidad se aprecia como “dracomonoide”— parecen ser sólo las mascotas de otro afilado y menos rudimentario nivel superior, investidos en prendas que a primera vista podrían parecer dignas e impolutas pero que por debajo esconden las más profanas de las visiones; más abajo del zigurat cósmico, pero aun en las brumas y nieblas de la Cuarta Densidad, existen varias fuerzas de choque, que se ajustan de acuerdo al encabritado nivel de voluntad del ser humano a doblegar; Trevor James Constable en su inspirado libro The Cosmic Pulse of Life nos alienta en este sentido:
[...] el Dr. José Delgado en la década de 1960 demostró como lograr el “control” sobre los seres humanos inyectando diminutas corrientes eléctricas en áreas específicas del cerebro. Prácticamente cualquier tipo de respuesta emocional podría ser evocada por estímulos eléctricos, que van desde el placer a través del miedo y la rabia. Crudo pero significativo, estos experimentos requirieron la inserción en el tejido cerebral de finos alambres, semejantes a un cabello, para transportar los impulsos eléctricos. No obstante, la radiónica, aun en su infancia, evita la necesidad de cables. El tejido cerebral puede sintonizarse directamente desde cualquier punto del mundo: o también, desde el espacio exterior. [...]
Una capacidad mucho más allá de esto debe atribuirse a los operadores de los OVNIs que han sido vistos, rastreados y fotografiados en nuestra atmósfera y más allá. Un análisis experto revela a estos visitantes como maestros de la propulsión etérica. Habiendo observado estas capacidades bioenergéticas, se podrá concluir que su tecnología nos supera [...] imagínense lo mal preparados que estamos para tratar con estas entidades, que pueden sintonizar bioenergéticamente la médula oblonga de cualquier ser humano: el switch central de nuestro cerebro. Estas entidades carentes de cualquier ética pueden, y de hecho así lo hacen, manipularle arteramente para que usted piense literalmente lo que ellas pretenden: esa es su forma de operar... los seres humanos estamos bajo su control.
Aquí deseamos volver a introducir un comentario bastante escondido del libro El canto de sirena de los fantasmas hambrientos de nuestro respetado y tempranamente desaparecido Joseph Fisher, pero que nos parece de suma importancia para dilucidar —aunque más no sea una ínfima parte— el oculto mecanismo de la canalización mediúmnica bajo trance; no obstante, considere el lector que lo expuesto a continuación proviene de una entidad descarnada, un “guía” u “operador:” (3)
[...] después de dos meses de mensajes transmitidos por Russell [el “guía” anfitrión], el cuerpo de Aviva [la medium] se retorció y comenzó a expresarse con un pomposo acento inglés a través de sus labios. Evidentemente, Ernest [otro “guía”] estaba contento de estar hablando con su propia voz:
“Creo que tal vez haya llegado a dominar el truco. Se necesita un buen montón de energías. Aunque espero perfeccionar con maestría este arte. Ah, esto es un poco más difícil de lo que pensaba. Ciertamente no es como volar un avión, ¿no es verdad?”
La habitación estaba en silencio por la nueva presencia vocal. Sorprendido de ver movimiento en el diafragma durante el trance de Aviva, Tony le dijo a Ernest lo que había visto y le preguntó si su inexperiencia era la culpable:
“Bien,” respondió Ernest, “se podría decir que hice algo que no estaba en los manuales. Hice un descenso un tanto pronunciado hacia eje del encargo de Russell.”
El “descenso hacia el eje” era una referencia a la cámara central de la mente de Aviva, que los guías habían mencionado muchas veces. Esta cámara central conectada con el “cuarto nivel de la mente,” era el área específica utilizada para la toma de contacto.
Cura de dos poseídos
(θεραπεία δύο δαιμονιζομένων)
Ante tal cuadro boschiano y conspiranoico que denuncia a humanos interconectados con patéticos cables y enchufes etéricos, los doctores de la mente, desde su elevado sitial provisto por las anquilosadas instituciones académicas, nos regalarán una mueca divertida y estarán prestos a socorrernos con el disciplinario cilicio psicotrópico, apadrinados por las altas asociaciones farmaceúticas. Por supuesto, los “Operadores” de O'Brien son todavía más explícitos llegando a una hipérbole un tanto cínica pero no carente de lapidaria objetividad sobre nuestro ejercicio cotidiano de la libertad:
Ustedes son “Cosas.” Sí, por supuesto. Piense en la palabra con una inicial en mayúscula, si lo prefiere; tal vez, pueda ayudar un tanto a su ego. Todas las personas como tú son Cosas para nosotros. Cosas cuyas mentes se pueden leer y cuyos pensamientos pueden ser iniciados y cuyas acciones pueden ser manipuladas. ¿Esto te sorprende? Pasa todo el tiempo. Aunque es cierto que tienen algo, pero mucho menos de lo que imaginan, de libre albedrío. Una Cosa hace lo que los Operadores quieren que haga, sólo les queda la impresión de que sus pensamientos se originan en su propia mente. En realidad, tú por el sólo hecho de saber esto, tienes ahora más libre albedrío que la mayoría de tu clase nunca ha tenido jamás. Por lo menos sabes que lo que estamos diciendo viene de nosotros, y no de ti.
[...] todos los Operadores juegan con sus Cosas el “Juego del Gancho.” No hay una mejor manera de mantener tu ingenio afilado. Dos Operadores tratan de ponerse en una posición en la que uno de ellos termine en una situación complicada y deba pagar a su oponente para sacarlo. Por ejemplo, [...] el otro día una Cosa fue asesinada en un accidente ordinario. Cayó escaleras abajo y se rompió el cuello. [un Operador] le apostó a otro para que pareciera que su Cosa la había asesinado. [El Operador] maniobró a la Cosa para que hiciese determinados comentarios que realmente hicieron parecer como si hubiera tenido algo que ver con la muerte de la otra Cosa [...] Si hubiese tenido más tiempo, [el Operador] habría tratado de incriminar a alguien más y salirse del juego. Ese tipo de maniobra se permite en todas los “Juegos del Gancho.” Ahora, si [el Operador] no hubiera podido enganchar el anzuelo, habría tenido que pagarle a su contrincante veinte puntos. Esa es la forma en que funciona el juego y en el cual se pueden ganar o perder Cosas para afrontar las deudas.
Desestimamos seguir pregonando argumentos para animar a la lectura de esta obra singular y brillante. El ojo entrenado comprenderá que es inútil hacer el trabajo por el otro; aunque nuestra estima y consideración esté siempre con aquellos infatigables buscadores de la Verdad, entendemos que cada uno debe hacer su insustituible labor, cargando la mítica cruz del esfuerzo como nos enseña el simbolismo sagrado de nuestro amado redentor. No obstante ello, pretendemos no dejar cabos sueltos y reanudar el sentido de ganancia de este juego de póker donde, no se equivoque el lector, sólo somos las fichas; por lo tanto, no se desestime rápidamente el concepto que hemos comentado en varias oportunidades sobre el loosh:
El ganador en este juego resulta ser el Operador que puede obtener la mayor reacción emocional de una Cosa, es por ello que parte de su entrenamiento consiste en extraer el terror y pavor hasta el colapso de un sistema nervioso. Una buena estrategia resulta entonces en controlar las propias reacciones, [...] en particular aquellas en las que se es excesivamente mecánico.
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El factor demonológico en la ufología (I)

Parafraseando al enmostachado Gurdjieff, el depredador de la humanidad es un sujeto astuto: no devorará a su presa de un sólo bocado; le mantendrá viva e intentará saborearla durante toda su existencia física: se alimentará de su dolor y de su temor, disfrutará con su ansiedad y saboreará sus pasiones con dilección. Como buen comensal, sazonará su alimento con especias que implantará en su presa: enfermedades, vicios y obsesiones; estas le harán el caldo gordo con que se nutrirá a lo largo de los sincronismos negativos que pueblen la manipulada vida emocional de su víctima humana. De las Sesiones Cassiopaea:
P: (Laura) ¿Cómo funciona el mecanismo de control con estas dos [personas], ya que, obviamente, ambos estarían sorprendidos de oír esto, si de hecho, no negasen completamente el fenómeno?
R: Las ondas se transmiten hacia sus mentes y éstas estimulan los implantes precodificados. Estos son monitoreados y cuando se exponen a la verdad, se generan olas para evitar la recepción y reforzar los patrones de pensamiento pre-codificados de resistencia.
P: ¿Se dijo en otra ocasión que se hizo algún procedimiento físico para bloquear mi energía y causar dificultades físicas. ¿Qué fue lo que pasó?
R: Se le ha inhibido la tiroides.
P: En alguna ocasión informaron que el libre albedrío es la ley más importante en la Creación. ¿Por qué no podemos ejercer nuestro libre albedrío y negarnos a ser abducidos y manipulados?
R: Aquellos que los están abduciendo están ejerciciendo su libre albedrío al hacerlo.
P: ¿Por qué su libre albedrío tiene prioridad sobre el nuestro?
R: ¿Por qué vuestro libre albedrío tiene prioridad sobre los seres de 2° o 1° densidad?
Pero la supina actividad requiere antes de un pormenorizado examen médico y psicológico; el distinguido comensal sacia sus apetitos con un alimento desbalanceado, melancólico, con una orquestada y lenta desintegración, maximizando así el régimen calórico que le puede ofrecer la fuerza vital distorsionada de este humano: ¿sus esencias sexuales serán más provechosas si se vierten en la necesidad del aislamiento y soledad? ¿ha de inyectársele implantes psicológicos que le conduzcan hacia aberraciones más nutritivas? ¿por qué no proveerle un trauma oculto que lo arrastre hacia una suculenta depresión y que culmine en un trágico suicidio? En Disneyland of the Gods, nuestro respetado John Keel nos recuerda:
Los humanos hemos estado sufriendo de extrañas distorsiones de la realidad desde siempre. En el ocultismo y en la religión, y en los tradicionales cuentos de hadas del Medio Evo, todos los relatos concluyen en lo mismo. Los abducidos recuerdan una especie de larga aguja que es introducida en su abdomen. Y este tipo de procedimientos médicos puede ser hallado en historias tan antiguas como de medio siglo atrás.

Cuando se observan todos estos relatos desde una visión panorámica se llega a la irremediable conclusión de que alguien, periódicamente, ha estado abduciendo humanos con el fin de realizarles alguna clase de auscultación, de la misma forma que nosotros hacemos una inspección veterinaria de nuestro ganado.
La energía loosh del centro emocional,
recolectada por entidades parasitarias
inorgánicas de la cuarta densidad
El fiero convidado, provisto de una visión hiperdimensional, puede evaluar los futuros probables de su presa, auxiliado en su profundo conocimiento de la psicología humana: al fin y al cabo, ellos retorcieron al ser humano para hacerlos ávidos y voraces, sabuesos denigrados que olfatean la debilidad de sus congéneres para someterlos dentro de su propia jerarquía social. No pasa por la mente de aquel ser hostil, la somera posibilidad de que el humano despierte. No, los han cegado hábilmente; además, el relato con que han nutrido a sus libros sagrados es más que elocuente: el hombre es el príncipe de la creación. No debe el humano temerle a nada: ocupe su vida en reproducirse y poblar la granja del buen dios: hacer sacrificios, someter la poca voluntad y vaciar el pensamiento crítico en un éxtasis de dogmática fe: la devoción es otra distinguida forma de alimento sutil con que nutre a los dioses nefastos. El renegado Trevor James Constable, en su brillante y olvidado libro The Cosmic Pulse of Life concluye al postular en el capítulo The Boys Donwstairs a las entidades detrimentales:
Hay esencialmente dos facciones trabajando tras los OVNIs. Están los eterianos, que custodian y guían, y los “muchachos de abajo” que confunden y manipulan a la humanidad. Los instrumentos terrestres de los “muchachos de abajo” incluyen a aquellos que están inspirados —por cualquier medio que se adapte al individuo en particular— para destruir todo enfoque racional del tema OVNI. Los gobiernos y sus auxiliares científicos demuestran adecuadamente el anquilosamiento de la investigación racional.

La analogía puede aclarar más estos procesos. Cuando el estafador es descubierto, ya no es de confianza: ha sido expuesto y es inútil a los fines del secreto. Un carterista atrapado en el acto no sólo va a la cárcel, también podría ser castigado por su víctima. La exposición perjudica el funcionamiento de la actividad siniestra, independientemente de su magnitud. La putrefacción de arriba a abajo del gobierno estadounidense sacada a la luz a través de las audiencias de Watergate ha revelado la actividad criminal y antiética en una escala que ha hecho que la mayoría de los estadounidenses decentes se den cuenta de que su país está plagado de mal. Al igual que con el carterista y el estafador, así con los más altos niveles de trabajo; el lado siniestro depende de la subrepción para continuar su trabajo.
Aunque desde nuestra perspectiva existen tres facciones, la disección que hace Constable es acertada: podemos observar los mismos actores en el revelador libro de Kyle Griffith, War in Heaven (Guerra en el Cielo), cuando describe a los Teócratas en aparente lucha contra el Colegio Invisible, en un similar juego ajedrecístico, custodiando, manipulando y sacrificando a sus piezas humanas en el tablero de la tercera densidad. Empero, ambos autores desconocen a la tercer facción de servicio al prójimo que actúa desde la directiva primaria del balance, honrando y respetando el vapuleado libre albedrío humano.

Uno de los principales problemas con que se topará el buscador de la Verdad es cuando efectivamente se encuentre con ella. ¿La reconocerá? En un mundo de mentiras e ilusiones, la Verdad (o cualquier porción que oriente hacia ella) no brillará como una gema; lo más probable es que luzca deslucida, siniestra y hasta increíble. Los titiriteros han hecho bien su trabajo: el cerebro límbico de su aberración espera que la Verdad se presente hermosa, alegre y, sobre todo, fácil. Poniéndonos un tanto eclesiásticos, en Apocalipsis 10:9-10 leemos:
Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: ´Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.' Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.
Si nos atrevemos a entrecruzar este immram neotestamentario con las experiencias extracorporales de Robert Monroe y a comparar al ángel bíblico con su Inspec,(1) podemos citar un calcado destilado final (cap. XIII: Shock Treatment de su libro Far Journeys):
Me tomó varios meses adaptarme al concepto del Loosh que me explicó mi Inspec. “Adaptarme” es una palabra muy amplia para describir el ciclo completo de shock, rechazo, ira, depresión, resignación y aceptación. [...] Algo estaba muriendo en mí. Durante mucho tiempo me había dado cuenta de que el Dios de mi infancia no existía, al menos no en la forma imaginada por mi sistema de creencias. Sin embargo, había aceptado profundamente el concepto de Creador y Creado: no tenía más que mirar a mi alrededor el elaborado e intrincado orden del diseño, la simbiosis que hacía funcionar todo el proceso, los árboles que crecían en línea recta si se les daba la oportunidad, que me proporcionaban a mí y a otros respiradores de oxígeno lo que necesitábamos mientras proveíamos sin saberlo nuestros productos de desecho, que éstos necesitaban para existir... el equilibrio de todo el planeta, cuyas bandas filtrantes externas de energía permitían sólo la cantidad y la calidad adecuada de la luz solar tan crítica para el crecimiento biológico... y por supuesto la cadena alimenticia. [...]
Para el ojo entrenado, la pastilla roja tal vez resulte en una amargura necesaria.

Pero trascendida la depresión, nos enfrentaremos al desierto de la realidad. La mayoría de los autores conspiranoicos —de la que seguramente nuestros bienamados hermanos en la Búsqueda de la Verdad nos eximirán— parecen arribar a esta desasosegada conclusión y refugiarse en las difusas sombras de la tronera cavernaria, a la espera de una luz magnánima que los conduzcan con seguridad hacia un ámbito más dichoso. Parecen desconocer que atender el llamado no sólo implica el saber si no también el ser... todo individuo que aspire a la libertad, no esperará que una entidad altruista de consciencia superior lo conduzca fuera de la ergástula platónica, sino que pondrá pies en polvorosa para hallar la salida; necesariamente ha de convertirse en aquello que aspira ser, pues, no le quepa duda alguna: la comodidad no es una opción.

Esto no significa que el conocedor se encuentre desamparado; muy por el contrario, cuenta con un verdadero guía interior. Pero para aclarar el panorama, recordemos que la conexión entre el consciente y el supraconsciente se encuentra escindida: volverla a religar es el acto supremo que nos convierte en ser. Y de acuerdo a nuestra investigación, esta reconexión requiere de la pericia del arte sacro, con el fin de lograr las prendas solares de la santidad, esto es —alejado de toda desviación eclesiástica,— el Sendero del Balance.

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