El paradigma del Loosh y las deidades teócratas

Entender a la humanidad como un mero experimento de una raza de consciencia superior es, para ponerlo en una única palabra, incómodo. Defenestra nuestra concepción antropocéntrica de la realidad, quitándonos la corona soberana que nos ciñeron en los primeros versículos del Génesis; es más, nos rebaja a la misma altura con la que consideramos a los animales y vegetales de los que nos alimentamos o con los que experimentamos.

Pensar en la existencia de entidades que gocen de mayor libertad de la que poseemos y que ésta sea usada en pos de nutrirse o investigar con nosotros resulta inquietante; es indiscutiblemente más sencillo creer en un relato como el de las Sagradas Escrituras... allí se nos trata mejor, se nos coloca en el lugar adecuado para nuestra paz de espíritu: ¡somos los soberanos de la creación! Baste inclinar la cabeza, cumplir con algunas leyes, no trabajar en día sábado y ante cualquier inconveniente, ofrecer algún sacrificio de sangre. En un contexto que quizá resulte menos histriónico, Mangasar Mangasarian, autor de How the Bible was invented (Cómo fue elucubrada la Biblia), tiene algo interesante que aclararnos:
La Biblia es un libro extraordinario; cualquier libro que declare completa infalibilidad, que aspire a la absoluta autoridad sobre mente y cuerpo, que exija rendición incondicional a todas sus pretensiones so pena de eterna condenación, necesariamente es un libro extraordinario, y uno que, por tanto, debe ser sometido a evaluaciones extraordinarias. Pero no lo es. Ni los sacerdotes cristianos, ni los rabinos judíos aprueban el someter la Biblia a las mismas evaluaciones a las que deben someterse otros libros. ¿Pero por qué? ¿Tal vez esto podría ayudar a la Biblia? Esa no puede ser la razón. ¿Por qué podría dañarla? No se nos ocurre ninguna otra explicación. La verdad es que la Biblia es una colección de escritos de autoría desconocida y fecha incierta, traducidos a partir de dudosas copias de supuestos originales desafortunadamente perdidos.
Sin embargo, existe hoy bastante certidumbre académica sobre el material que pudo haber dado origen al Pentateuco: desde la publicación de la obra Epic of Gilgamesh del asiriólogo George Smith, quien a fines del siglo XIX la tradujo a partir de las tablillas cuneiformes que relatan el Diluvio Universal, en donde se identifica con suma sencillez al Utnapishtim acadio con el Noé bíblico; David Cangá Corozo en su libro La Conspiración del Ángel Gabriel conecta este relato con otros poemas mesopotámicos:
En el Enuma Elish se relatan sucesos cósmicos ocurridos durante la creación del sistema solar, en el Atrahasis se nos relata los sucesos ocurridos desde las actividades de los anunnaki en este planeta antes y durante la creación del hombre, hasta el diluvio, y en la Lista Real Sumeria, se nos dan detalles de las primeras civilizaciones de humanos. Combinando los relatos de estos tres poemas épicos mesopotámicos, se puede armar una historia paralela a la historia de la creación del Génesis bíblico, de hecho, George Smith publicó en el año 1876, su hoy famoso libro “The Chaldean Genesis” (El Génesis Caldeo), en donde sugiere que, por las varias similitudes, el poema épico Enuma Elish, y el Génesis hebreo, se refieran a la misma historia de la creación. Según estas tablillas, hace miles años, de alguna parte —especulamos que del cosmos, o de alguna otra dimensión— llegaron unos seres a la Tierra, con la intención de extraer minerales. A estos seres se les denomina los anunnaki, que significa “aquellos que del cielo a la tierra bajaron.” Los anunnaki estaban regidos por un sistema jerárquico basado en el linaje, en donde el líder de todos era An (Anu), el cual tenía dos hijos: Enlil y Enki, los cuales eran los líderes de la misión planeta Tierra.
El relato del Atrahasis puede resultar más que interesante, sobre todo, si se logra conectar su contenido legendario con la óptica ufológica; de hecho, es un relato que podría considerarse gnóstico e incluso, ponderando su exquisita veta literaria, de un notable trasfondo lovecraftiano: unos seres llegan a la Tierra a realizar ciertos trabajos de “extracción de materiales.” Los había de diferentes categorías: los dioses líderes, entre los que hallamos a Anu, Enlil y Enki, y sus subordinados trabajadores, denominados genéricamente como las deidades Igigi.(1) Después de un tiempo, ocurre una revuelta y estos últimos se quejan de las condiciones extenuantes y rehusan continuar con sus labores; luego que las negociaciones con los Igigi fueran agotadas, Enki resuelve el problema diseñando un obrero especializado, haciendo uso del cuerpo de un Igigi sacrificado desde donde se extraen genes anunnaki, y de Belet-ili, la “diosa matriz,” para que finalmente: “un dios y un hombre se mezclan conjuntamente en arcilla.” Resulta llamativo hallar un punto de contacto con la obra del antropólogo Carlos Castaneda, El Lado Activo del Infinito, cuando Don Juan le dice que, “los depredadores nos dieron su mente, que se convirtió en nuestra mente.” Si leemos el primer volumen de Textos Gnósticos: Biblioteca de Nag Hammadi (cap. Sobre el Origen del Mundo) también nos topamos con algo semejante:
Cuando (los arcontes) hubieron terminado a Adán, (el príncipe) lo colocó en una vasija, pues había tomado la forma de un aborto carente de espíritu. A causa de esto, cuando el gran arconte se acordó de la palabra de Pistis, temió que el hombre verdadero penetrara en su criatura y se constituyera en señor (del arconte) [...]

Llegados cabe Adán, cuando vieron que Eva hablaba con él, se dijeron [entre los Arcontes]: «¿Qué es esta cosa luminosa? Pues se parece a la semejanza que se nos manifestó en la luz. Ea, capturémosla y vertamos nuestra simiente en ella, a fin de que quede mancillada y ya no pueda regresar a su luz. Además, los que nazcan de ella quedarán bajo nuestra obediencia.»
De lograr ver este relato desde una perspectiva ufológica o hiperdimensional podríamos proponer una concepción más amplia: unas entidades extraterrestres arriban a un planeta para explotar sus recursos; estos seres, organizados bajo una férrea jerarquía, envían a sus operarios subordinados a efectuar una labor engorrosa y fatigosa: mientras los dioses superiores permanecen en el plano celestial (en Cuarta Densidad) la labor de los Igigi, en cambio, acontece en la realidad física (en Tercera Densidad). ¿Qué labor es la que extenúa a las deidades Igigi? El Atrahasis nos informa que: “Los dioses tuvieron que cavar canales. Tenían que limpiar los canales, las líneas de vida de la tierra. Los dioses excavaron el río Tigris y luego excavaron el Éufrates.” ¿Es que acaso estuvieran terraformando? La referencia a las líneas de vida de la tierra nos puede conectar rápidamente con las Líneas Ley: las famosas alineaciones energéticas que los druidas denominaban Nwyvre (dragón terrestre) donde encontramos emplazados los antiguos monumentos, las construcciones megalíticas junto a los lugares sagrados. (2)

Robert Monroe, en su libro Far Journeys, hace mención a un planteo semejante: los Sembradores, unas entidades de un nivel de realidad superior, en su afán de obtener un “bien escaso” que se encontraría dentro de las moléculas orgánicas diseminadas a lo largo de la galaxia, realizaron una serie de experimentos biológicos, comenzando por los Cultivos Primero y Segundo, es decir, los Estacionarios o vegetales y los Móviles o animales; este “bien escaso,” denominado Loosh,(3) podía ser recolectado fácilmente en una situación de conflicto, en especial, durante el deceso de un organismo viviente:
Así como el Segundo Cultivo se volvió escaso, los requerimientos energéticos para las unidades Móviles se volvieron una seria restricción en el Jardín de las Deidades. Era frecuente que dos unidades Móviles se vieran en la necesidad de ingerir el único remanente del Segundo Cultivo; y esto creaba conflicto que devino en luchas entre las hambrientas unidades Móviles. Los Sembradores observaron estas luchas, en un principio perplejos con el problema, pero luego con gran interés: ya que a través del conflicto, la unidades Móviles comenzaron a generar grandes cantidades de Loosh, de una altísima puerza.

Fue entonces cuando los Sembradores pusieron una nueva teoría en práctica: alteraron a los Móviles de manera que fuesen más pequeños, pero a su vez que necesitaran alimentarse de otros Móviles o de otra forma perecerían. Esto resolvía el problema de la sobrepoblación de Móviles, pero a su vez se generarían grandes cantidades de Loosh fruto del conflicto y muerte en pos de la supervivencia.
En este paradigma, el conflicto en la vida orgánica de la Tierra —el Jardín de las Deidades, que nuestro John Keel bautizó convenientemente como Disneyland of the Gods,— genera un manantial de energía vital, surgida a partir de la lucha por la supervivencia; estos Sembradores o granjeros cósmicos, equiparon a los animales con colmillos, garras, celeridad y destreza con el fin de prolongar el combate víctima-depredador y así incrementar la recolección de Loosh. Pero finalmente dieron con un prototipo novedoso que les había llevado gran esfuerzo en diseñar y un considerable tiempo en perfeccionar: el Cuarto Cultivo, el ser humano, aquel modelo experimental que superaba a todos los demás Cultivos anteriores:
El Cuarto Cultivo excedió las expectativas de los Sembradores. Resultó en una producción consistente y utilizable de loosh que fue obtenido desde el Jardín. El balance de “vida” operaba de manera perfecta, con el Factor de Conflicto produciendo inmensas cantidades de loosh manando de manera permanente a través de las constantes muertes y destrucciones de todo tipo de organismos: Móbiles, Estacionarios y el nuevo Cuarto Cultivo.

Para manejar la recolección, los Sembradores crearon unos recolectores especializados para ayudar durante la cosecha. Crearon entonces canales para recolectar el loosh en bruto desde el Jardín hacia su Residencia. Desde entonces, nunca más se necesitó depender del loosh en estado salvaje. El Jardín [el Plano Físico] fue una fuente inagotable para los Sembradores.

Para optimizar la recolección, los Recolectores generaban turbulencia y caos en la envoltura gaseosa y en el núcleo que forma la base del Jardín. Estas hecatombes tienen el efecto de culminar con la vida de multitudes de sembradíos, dado que son aplastados por los movimientos telúricos, el fuego emanado de los terremotos o el agua que ha sido agitada.
Hallamos entonces una interesante explicación al origen y caída de las civilizaciones humanas, lejos de cualquier cosmovisión antropocéntrica y en línea con el pensamiento gnóstico del cristianismo primitivo. Asimismo, se comprende que el trabajo que despreciaron hacer los Recolectores —los anunnaki: las deidades Igigi del poema Atrahasis— era estar, de alguna manera, “encarnadas” en el plano físico de Tercera Densidad para procesar la materia prima en componentes más elaborados de Loosh: resulta más conveniente diseñar autómatas Estacionarios que conviertan la energía solar en azúcares y luego que otros robots con mayor movilidad, a través de su necesaria subsistencia, cosechen los polisacáridos y sean a su vez alimento de otros autómatas más sofisticados que se nutran de sus reservas grasas y proteicas: con cada herida, fagocitación o muerte, se libera energía sutil aprovechable para los Sembradores —los dioses líderes de la jerarquía extraterrestre— en Cuarta Densidad. Bajo este marco, es fácil comprender las insaciables necesidades de Yahweh y sus tenaces reclamos de sacrificios de sangre; de hecho, también se explican los conflictos, batallas y guerras a los que sometió a su pueblo elegido e ilustran el adecuado mote de El Señor de los Ejércitos.

Prometeo, del pintor barroco
Theodoor Rombouts
(siglo XVII)
Pero al arribar a la explicación del Cuarto Cultivo es natural deducir que el Loosh de alta pureza es, en definitiva, aquello que los psicólogos identificaron como la libido, la pulsión sexual freudiana que más tarde el doctor Carl Gustav Jung señaló como la fuerza o energía psíquica, el pulso vital de la subsistencia, y que, por supuesto, el psicoanalista Wilhelm Reich razonó como la energía orgónica: el qi (chi) de los orientales; en definitiva, el Cuarto Cultivo es el eslabón final en la cadena trófica que completa la “extracción de materiales,” desde los rudimentarios azúcares y almidones de los Estacionarios, las proteínas y grasas de los Móviles hasta la fórmula del Loosh destilado de la humanidad: las energías sutiles que surgen del orgasmo, el sufrimiento, la ansiedad y la melancolía; es más, determinados humanos, abyectos a los ojos del sistema de control alienígena, pueden ser endilgados con ultores o implantes, que operen como disciplinantes cilicios psíquicos. Nuestros bienamados hermanos en la Búsqueda de la Verdad quizá intenten conectar esta hebra de conocimiento con el acopio y preservación de los hidrógenos sutiles en los centros instintivo y emocional como llave de la ergástula. Monroe más tarde concluía en que:
El concepto de Loosh explicó todo claramente. Y lo más importante: declaró el propósito, la razón de todo, el por qué de la existencia física. Este factor se me había escapado durante mucho tiempo. La respuesta del Loosh era simple y evidente. La razón estaba allí, de una manera muy prosaica. Se nos ha facilitado lo que entendemos como civilización pues producimos de hecho algo de valor: Loosh. Si finalmente uno era capaz de superar las barreras emocionales asociadas, era fácil, casi obsceno, entender la razón de nuestra existencia en la Tierra. Una explicación completa sobre la conducta humana y sobre la historia de nuestra civilización.

Loosh es una energía generada por toda la vida orgánica en diversos grados de pureza, la más destilada y potente proviene de los seres humanos —engendrada por la actividad humana que provoca la emoción, la más alta de dichas emociones— el instinto de supervivencia.
Al igual que las antiguas enseñanzas gnósticas de las escuelas cópticas tempranas, la moderna New Age observó algo similar al paradigma que presentó Robert Monroe. En su material canalizado, Barbara Marciniak facilitó una explicación sorprendentemente análoga, datando el comienzo de la manipulación genética hace aproximadamente 300.000 años —una fecha cercana a la brindada en las Sesiones Cassiopaea: 309.000 años— que, si se la divide por la medida de un año platónico (25.776 años), se obtiene un guarismo cercano a 12 que representaría, para nuestro momento presente, el fin de una era o ciclo mayor:
La conciencia se comunica continuamente. La conciencia vibra, o puede ser llevada a vibrar, con ciertas frecuencias electromagnéticas. Las energías de conciencia electromagnéticas pueden ser influenciadas para que vibren de cierta manera con el fin de crear una fuente de alimento. Así como podemos preparar y comer las manzanas de muchas maneras, la conciencia también puede ser preparada e ingerida de muchas formas. Algunas entidades, en el proceso de su propia evolución, empezaron a descubrir que, mientras creaban vida y dotaban de consciencia a las cosas mediante la modulación de frecuencias de las formas de consciencia, podían alimentarse; podían mantenerse en control. Empezaron a darse cuenta que era así como el Creador Principal se nutría, el Creador Principal encarga a otros la tarea de crear una frecuencia de consciencia electromagnética que le sirve de alimento. Los nuevos propietarios del planeta tenían un apetito diferente y otras preferencias que los antiguos propietarios. Se nutrían a través del caos y del miedo: esto los alimentaba, los estimulaba y los mantenía en el poder. Estos nuevos propietarios que llegaron hace 300.000 años, son los magníficos seres que se manifiestan en los relatos bíblicos, en las tablas babilónicas y sumerias y en los textos de todo el mundo. Vinieron a la Tierra y volvieron a ordenar a la nativa especie humana. Volvieron a ordenar vuestro ADN con el fin de que el hombre transmita dentro de una cierta banda de frecuencia limitada, cuya frecuencia los pudiera alimentar y mantener en el poder.
La colegiatura rosacruz ya había descubierto este asunto siglos atrás pero lo mantuvo en secreto, sólo revelándolo a sus adeptos más avanzados, seguramente debido al shock ontológico que podía producir en una mente no preparada. Antes de sumergirnos en el análisis de sus conocimientos, quisiéramos parapetarnos previamente en los trabajos de Kyle Griffith, los cuales hemos comentado previamente y vaya nuestra advertencia no porque los consideremos a pies juntillas, sino porque una atenta lectura permitirá observar que las dos facciones que se aprecian en su obra, War in Heaven (Guerra en el Cielo), tienen parecidas tácticas hiperdimensionales, esgrimiendo una espuria consideración por el libre albedrío de los humanos. Si el ojo entrenado puede conectar al Colegio Invisible con las sectas del iluminismo europeo (herméticas, masónicas, rosacruces y demás peculados energéticos), gran parte de nuestra tarea profiláctica podrá entenderse como cumplida. (4)

Bajo la égida de los excelentes trabajos de la acádemica inglesa Frances Yates, el movimiento rosacruz nace durante los siglos XV y XVI en el seno de la religión católica de mano de dos tonsurados renacentistas: Marsilio Ficino y Giordano Bruno; ambos cultivaron sus estudios a la sombra del venerable Corpus Hermeticum, obra del supuesto sacerdote egipcio Hermes Trismegisto —aunque ninguno de los dos se percató que había sido fraguado por monjes cristianos,— con la adición de tratados sobre Kabbalah y Alquimia medieval.(5) Dejando los detalles históricos para otra ocasión, el paradigma rosacruz —a diferencia del masónico que se somete al Gran Arquitecto o Demiurgo— expone a los Decanos, los demonios caldeos o los Señores del Zodíaco, que rigen con frialdad el plano físico a los que se debe apaciguar con frecuentes sacrificios; hoy en día, las órdenes herméticas los denominan Arcontes del Destino, es decir, aquellos que detentan el poder. En definitiva, los Arcontes hacen uso y abuso del ser humano, como un esclavo orgánico diseñado para recolectar y cosechar a través de su experiencia terrena un producto energético útil a nivel cósmico llamado askokin, de similares propiedades al loosh. El desaparecido maestre de la orden rosacruz chilena y director del Instituto Filosófico Hermético, John Baines (Dario Salas Sommer), comentaba:
Si fuéramos dioses perversos o expoliadores inmorales, no podríamos idear nada mejor para hacer trabajar tranquilos a un grupo de esclavos que hacerles creer por medio de hipnosis colectiva que son felices e importantes. Contaríamos con perfectos autómatas de protoplasma que laborarían incansablemente produciendo aquello que a nosotros nos interesara. Por añadidura, estos robots se fabricarían y mantendrían a sí mismos.
Para culminar esta entrega y volver a encausar nuestro análisis bíblico en relación a la teocracia mosaica, en su libro El Hombre Estelar, Baines se refiere a la fallida labor de Moisés durante la liberación de los judíos de su esclavitud en Egipto, puesto que su accionar, haciendo un ritual de invocación mediante el uso de las sagradas artes egipcias, atrajo a una entidad demoníaca a la que, curiosamente, sólo menciona con una Y.:
Todos conocen la aparición de Moisés flotando en una cesta en el río, y su posterior adopción, circunstancia que indujo a engaño a los sacerdotes egipcios de aquella época, quienes tomándolo por egipcio llegaron a iniciarlo en los misterios de la magia ritual, que es un método para hacer vibrar notas claves de la naturaleza y producir así ciertos fenómenos que el operador desea lograr. El estudio de la física atómica nos muestra en teoría que es posible producir cambios o transmutaciones en la materia, por lo que no tiene nada de milagroso que estas mutaciones se lleven a cabo por procedimientos secretos. A pesar de su identificación esotérica con la magia egipcia, Moisés siempre permaneció fiel a la sangre de sus ancestros, por lo cual su más fuerte deseo era el de constituirse en el líder que liberara a su pueblo de la esclavitud, conduciéndolo a la tierra prometida. Guiado por este deseo, Moisés, consciente de las poderosas fuerzas que había aprendido a manejar, concibió una audaz idea: realizar un pacto o alianza mágica con un ángel, criatura divina que se encargaría de darle el poder y la ayuda del cielo para salvar a sus hombres.

Después de una larga preparación llevó a cabo, en la más profunda soledad, la ceremonia ritual con las palabras mágicas e invocaciones correspondientes. En medio de impresionantes fenómenos atmosféricos y telúricos hizo su aparición un ser de impresionante presencia, que hizo temblar de pánico a Moisés por la tremenda fuerza que proyectaba. Jamás sabremos ni nos será posible imaginar las condiciones en las cuales se llevó a cabo el pacto entre el hombre y el cielo. El ángel accedió a todo lo que Moisés le solicitaba y prometió su ayuda, exigiendo en cambio una irrestricta obediencia. Le reveló su nombre que era Y., y le pidió que en señal de unión todos sus seguidores debían experimentar una pequeña operación quirúrgica de tipo ritual, con leve derramamiento de sangre. Todo hombre que pasaba por esto llegaba a ser hijo de Y. La sangre que se derramaba sellaba este pacto.

A partir de este día, Moisés, revestido de un poder sobrehumano comienza a realizar toda clase de actos de magia, convirtiendo en el centro de su poder al “Arca de la Alianza.” Toda clase de plagas y calamidades fueron enviadas sobre Egipto e incrédulos y rebeldes eran fulminados por la ira de Y. De esta manera el pueblo de Moisés iniciaría el éxodo que habría de durar 40 años. Posteriormente, Y., el poder oculto tras el líder, comenzó a cambiar súbitamente su manera de proceder, empezando a formular extrañas exigencias, cuyo común denominador era el derramamiento de sangre. Moisés, sobrecogido, empezó a darse cuenta de la magnitud del error cometido, al comprender que el “ángel divino” era en verdad “ángel de las tinieblas,” polo opuesto al de la potencia luminosa que él había pretendido evocar. Este “ángel infernal” era uno de los integrantes de las huestes de las sombras, vampiro que para mantener su poder y fortaleza necesitaba beber sangre humana, esencia cargada de la vitalidad que otorga la chispa divina. Es por eso que a lo largo del éxodo se producen tantos incidentes de sangre, provocados por el oculto dictador.

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Las religiones teócratas y el Señor de los Ejércitos

El punto de inicio de un trabajo de metanoia (del griego μετανοῖεν: metanoien, más allá de la mente) consiste en estudiarse de una manera integral y profunda para lograr un reconocimiento cabal de nuestras fortalezas y debilidades, aceptando con humildad que en un principio tan sólo somos una pieza en el ajedrez hiperdimensional jugado por manos y garras expertas que nos manipulan en elaboradas estrategias con el sólo objeto de extraernos loosh.

Nuestra visión de la redención crística por medio de la concepción, nacimiento y nutrición del embrión áureo —consistente en el despertar y educación de la supraconsciencia para convertirnos en seres autónomos e independientes del sistema de control hiperdimensional,— puede confundir a cualquier aspirante que provenga de las religiones teócratas y pecaríamos contra su libertad si no aclarásemos nuestra profunda discrepancia con el dogma mosaico: las arteras manipulaciones de una peyorativa voluntad exógena que se aprecían en los textos del Antiguo Testamento y que irremediablmente se arrastraron dentro de muchos pasajes del Nuevo, sólo nos hacen coincidir con las visiones del reciente desaparecido John Baines, (1) el rebelde ex-jesuita Salvador Freixedo y los recientes trabajos de David Cangá Corozo sobre la entidad detrimental conocida como el Señor de los Ejércitos: Yahveh/Al-lāh, la artera inteligencia tras los Elohim veterotestamentarios. No olvidemos entonces las palabras del escritor Salman Rushdie: “la única gente que ve el cuadro entero es la que se sale del marco.

El análisis forense de los sucesos anómalos aéreos junto a su correlato con la mutilación de ganado e integración con los relatos de abducciones que se inició a mediados del siglo pasado y que hoy se conoce como ufología, nos provee de una perspectiva que ninguna otra disciplina social pudo lograr: la refrescante visión de la realidad humana fuera del marco antropocéntrico. Empero no ignoramos que durante las últimas décadas, algunas, sino muchas, de las contribuciones que ha recibido la ufología fueron a través de información canalizada como el Material Ra provisto por el respetado ingeniero Don Elkins, las enseñanzas pleyadianas de Mensajeros del Alba facilitadas por Barbara Marciniak y, sin duda alguna, las Sesiones Cassiopaea a través de Laura Knight-Jadczyk, quien junto a Fredric Grant Irland, sentaron las bases de la serie La Onda. Y si algo podemos subrayar como denominador común de sendos materiales es el delicado papel que juega la humanidad en la economía cósmica.

Sirva entonces de marco reflexivo que nuestra comprensión de los fenómenos de extorsión espiritual, manipulación psicológica y adulteración genética narrados en la Torah, en la Biblia y en el Corán que afectó a los pueblos hebreos, cristianos y musulmanes, se aprecian con mayor claridad cuando se observan partiendo de la visión ufológica de los hechos. Entendemos perfectamente la ansiedad, desdicha y desasosiego que puede padecer un creyente al leernos, pero queremos recordarle que aquí se trata siempre de conocer y la fé se reserva sólo para aquello incognoscible.

Hemos hecho oportunamente nuestro análisis sobre el fenómeno de la canalización como un ingrediente fundamental de la New Age, del que omitimos ofrecer las características positivas que se han logrado obtener, merced de habernos topado con que los mensajes están casi siempre sujetos a una supina manipulación; en una visión muy general de los textos, las sesiones iniciales proveen de un cuadro estructural: un contexto cognitivo que proveerá de infraestructura para el material que se recibirá en las sesiones siguientes, donde se irán acomodando las revelaciones y nuevas explicaciones. Los alarmados creyentes ante esta referencia al espiritismo deben reconocer que gran parte del material bíblico proviene de oráculos y profetas: aquellos humanos que lograban “sintonizar” metalmente con el Señor de los Ejércitos y recibir mensajes del siguiente tenor (Reyes I, 22:19-22):
Luego dijo Micaías: −Escucha, pues, la palabra de Yahvé: Yo he visto a Yahvé sentado en su trono; y todo el ejército de los cielos estaba de pie junto a él, a su derecha y a su izquierda. Entonces Yahvé preguntó: “¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?” Y uno respondía de una manera, y otro respondía de otra manera. Entonces salió un espíritu, se puso delante de Yahvé y dijo: “Yo le induciré.” Yahvé le preguntó: “¿De qué manera?” Y él le respondió: “Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas.” Y Yahvé dijo: “Tú lo inducirás, y también prevalecerás. Sal y hazlo así.”
La típica mecánica de manipulación hiperdimensional a lo largo del Pentateuco consiste en que la entidad caótica de jerarquía superior elabore un plan de acción para oprimir al pueblo elegido, en general, de manera velada o a través de un tercero; hecho esto, presenta la solución por medio de un profeta: el médium bajo trance, declara que el alivio vendrá a través de un escogido, es decir, un humano modificado genética y psicológicamente mediante reiterados procesos de abducción —en general, su madre no ha logrado concebir de manera natural: casos como los de Sara, Raquel, y varios otros más— y una vez lograda la liberación exige una serie de sacrificios y holocaustos. En el caso citado, es claro que Yahveh convoca a un operario de menor jerarquía, que se denomina ángel, espíritu o demonio, para llevar a cabo la operación de falsa bandera; la “inducción” o manipulación, en este caso, consiste en intervenir la comunicación que establecen los médiums o profetas con otros dioses: este hackeo etérico proporciona una serie de mensajes fraudulentos que desencadenan la toma de una decisión bélica equivocada.

Bajo la teoría ufológica del sistema de control hiperdimensional, que hace énfasis en advertir sobre la existencia de un elaborado plan de manipulación del género humano a través de una tecnología parafísica instrumentado por entidades exógenas que se hacen pasar por dioses pero que sin embargo exigen una primitiva servidumbre emocional basada en una incondicional posternación y adoración junto a la puntillosa realización de sacrificios y rituales de sangre, se puede apreciar con mayor claridad la programación que ha padecido la humanidad; Cangá Corozo en La Conspiración del Angel Gabriel sostiene:
La manipulación que se llevaba a cabo es evidente. A Enoc se le estaba implantando la idea que, a los que siguen las disposiciones de Dios, les espera un lugar lleno de dicha, y a los que hacen los que desagrada a Dios, les espera un lugar lleno de suplicio, pero es obvio que Enoc estaba dentro de la nave nodriza, y que cada uno de los cielos que vio y describe, eran seguramente algún tipo de proyección holográfica. Enoc fue regresado a su casa para que cuente a sus hijos lo que había visto, y luego fue llevado de regreso al cielo. El segundo libro de Enoc nos cuenta que, después de haber instruido a sus hijos, Enoc fue llevado nuevamente al cielo. Esto fue presenciado por sus hijos, quienes luego de esa abducción...:
Matusalén y sus hermanos, y todos los hijos de Enoc, se dieron prisa y erigieron un altar en el sitio llamado Achuzan, desde dónde Enoc fue tomado hacia el cielo. Y ellos sacrificaron bueyes y convocaron a todas las personas, y compartieron el sacrificio delante del rostro del Señor. (2-Enoc 68: 6-7)
El ojo entrenado estará de acuerdo en que tanto la Religión como la Ciencia han coincidido en ignorar desde sus comienzos al fenómeno ufológico; si ha de surgir una disciplina que supla esta falta, deberá contar con las mejores características de ambas, considerando como timón intelectual la pura y simple Búsqueda de la Verdad, sin tendencias y con plena objetividad, descartando la pasión, la adoración sumisa junto a la veneración acrítica y cualquier fanatismo petulante; el investigador Morris K. Jessup lo resumió elegantemente en su introducción al libro UFO and the Bible:
El alcance y extensión del fenómeno Ovni lo hace el más profundo y desafiante de los problemas a los que se ha enfrentado la humanidad, siendo quizá el más notable el que su área de estudio haya pasado desapercibido por tantos siglos. El problema de los Ovnis es tan amplio y quizá tan relacionado al estudio etnológico, debido a los concurrentes especialidades relacionados al estudio del Hombre. En efecto, lo subyacente en la ufología son los problemas de una raza: una raza de entidades cuya naturaleza no ha sido comprendida de manera definitiva. [...]

Mientras que muchos competentes investigadores han estado reportando las últimas manifestaciones de los Ovnis, el propósito de este libro es mostrar que no hay nada nuevo bajo el Sol. Y para lograrlo con cierto éxito, he recorrido los innumerables registros de la antigüedad, eventos que han sido registrados de manera fiel pero carentes de la perspectiva correcta de su significado: me refiero a la Santa Biblia, que comparten las tres principales religiones del planeta. Este libro es un tesoro de conocimientos sobre la manipulación de seres extraterrestres sobre la temprana humanidad, que no ha podido ser interpretado correctamente por las escuelas de pensamiento que establecieron los estratos subyacentes del saber humano.
Moisés, sus cuernos
y el decálogo.
Como se entenderá de esta primera entrega, sólo presentaremos suscintamente las piezas de un rompecabezas que pensamos comenzar a unir en artículos posteriores, y de ninguna forma poner a prueba la paciencia del lector en conocer los pormenores del análisis que desencadenan nuestra hipótesis final: que gran parte de la humanidad ha adorado a lo largo de la historia a una Potestad de la Entropía que sólo ha detonado guerras y matanzas, peor aun, la continúa adorando incluso luego que Cristo intentó escindir a través de las enseñanzas de su ministerio en pos del servicio al prójimo. En pocas palabras, cristianos, judíos y musulmanes están siendo sometidos, manipulados y ordeñados energéticamente por una entidad autodenominada como “Señor de los Ejércitos” o “El Amo de los Espíritus,” asunto que lamentablemente no termina allí, puesto que todo humano que logre la iluminación bajo este programa de adoctrinamiento extraterrestre, corre el riesgo de ser poseído por una entidad negativa, formando entonces parte de su ejército: dicho de otra forma la Tierra es una granja antropecuaria, donde el cultivo más excelso es un ser bi-densidad, ignorante de su servicio a una entidad del Caos. Salvador Freixedo convenientemente apunta en su obra de 1984: Defendámonos de los Dioses:
La experiencia de haber sido «adoptados» por un «dios,» es casi común a todos los pueblos de la antigüedad, con la circunstancia de que esta adopción conllevaba ciertas condiciones que eran también comunes a todos los pueblos: la exigencia de sacrificios sangrientos de una u otra clase, a cambio de una protección (que resultaba ser tan mentirosa y, a la larga, tan poco eficaz como la que Yahvé dispensó al pueblo hebreo). [...]

Nos imaginamos el pasmo de Moisés cuando tras haberle preguntado a Yahvé cómo quería ser adorado, oyó que éste le contestó dándole una serie de pormenores y de órdenes minuciosas de cómo debía degollar a los diferentes animales, qué es lo que debería hacer con las diferentes vísceras, y sobre todo cómo tenía que manipular la sangre. Moisés, que seguramente conocía muy bien cómo eran los sacrificios que los egipcios y los pueblos mesopotámicos hacían constantemente a sus respectivos dioses, debió quedarse de una pieza, viendo que su «Único Dios» le pedía exactamente lo mismo que los otros «falsos» dioses pedían.
Años más tarde, el ex-jesuita profundizó aun más y descubrió que la manipulación hiperdimensional no había cesado con la aparición del Redentor Crístico. Efectivamente, el plan de control global había pasado de una fase inicial de divulgación pública, donde las canalizaciones mediúmnicas que efectuaba un profeta eran cuidadosamente registradas y luego iban a formar los libros de erudición, pues ahora había adoptado una fase “top-secret,” donde el material quedaba a resguardo del gobierno secreto, también conocido como el “Estado Profundo.” Hemos de reconocerle a Freixedo el logro de una conexión brillante al relacionar el fenómeno ufológico de la mutilación de ganado con los sacrificios rituales exigidos por los dioses bíblicos y, curiosamente, con las ceremonias satánicas; de su libro La Amenaza Extraterreste:
Yahvé no pedía directamente sacrificios humanos. Pero los pedía indirectamente cuando le decía a Moisés antes y después de las batallas que no dejara a nadie de los vencidos con vida: «Encendióse la ira de Yahvé porque los guerreros habían dejado con vida a las lactantes con sus hijos.» Pero si no se atrevía a pedir directamente sangre humana, la pedía por toneladas de animales: «El día de la consagración del templo Salomón ofreció 20.000 bueyes en sacrificio y 200.000 ovejas.» Todo un río de sangre que había que derramar con un rito especial alrededor del altar y que nadie podría tocar bajo ningún concepto, «porque la sangre es sólo para Yahvé». Y por lo que vemos hoy, a los EBEs [entidades biológicas extraterrestres] también les gusta la sangre.

En páginas anteriores nos decían que el número calculado de reses aparecidas muertas y desangradas en los últimos años sólo en los Estados Unidos se aproxima a las 300.000, mientras que en el mundo entero pasa de los dos millones.
Sólo agregamos a las palabras del ex-jesuita español que, a nuestra visión, la circuncisión —el berit milah practicado al octavo día sobre el varón pero también la clitoridectomía reclamada en el Islam— se trata efectivamente de un sacrificio humano de sangre y fue una exigencia con la que extorsionaron las deidades a todos los padres de recién nacidos (Jubileos [Leptogénesis] 15:25-26):
Esta es ley perpetua para todas las generaciones; no hay circuncisión temporal, ni cabe pasar un solo día de los ocho, pues es norma establecida eternamente y escrita en las tablas celestiales. Todo nacido a quien no se corte la carne del miembro en el octavo día no será hijo de la ley que el Señor pactó con Abraham, sino hijo de corrupción; en él no estará la señal de pertenencia al Señor. Está destinado a la ruina y a desaparecer de la tierra y a ser desarraigado de ella, pues habrá violado la alianza con el Señor.
Debemos una vez más considerar lo siguiente: si entendemos la existencia de un ser único, omnisciente y todopoderoso, éste no es otro que el Todo. El Todo no busca afecto, posternación, adoración ni mucho menos sacrificios de sangre; el Todo brinda Libertad. Y dicha Libertad puede ser mal utilizada en detrimento de seres de menor consciencia como los seres humanos.

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La higiene mental y emocional como selector de realidad

Hemos visto que el proceso alquímico consiste en tres grandes fases: el despertar de la supraconsciencia, su desarrollo y maduración, y la obtención final de las facultades taumatúrgicas o “don de Dios.” A medida que se avanza en el desarrollo de la Gran Obra se obtiene una progresiva independencia y autonomía hasta la total emancipación del sistema de control hiperdimensional. Empero, la primer fase es, por lo general, la más dificultosa: además de los acentuados cambios en el organismo y el trajín emocional que acarrean, la incipiente supraconsciencia puede operar intermitentemente, y el obrero del arte puede ver alterada su situación cotidiana por la imprevista aparición de sucesos detrimentales debido a la inmediata manifestación de sus miedos en la realidad física.

De acuerdo a nuestra investigación y resumiendo en concisos términos: la carga emocional y mental en el microcosmos del individuo afecta la probabilidad de eventos en el entorno del macrocosmos que le rodea. Esta correspondencia, que en la vida mundana suele ser sutil y efímera, se exponencia durante el acopio y sublimación de la fuerza generativa, en particular, luego de la batalla de los principios opuestos. Entendemos que la razón subyacente se debe a que, una vez superada la conjunción pero previo a la primera iluminación, el organismo comienza a producir shen, esto es, el alimento sublimado de la supraconsciencia, con lo cual el rudimentario centro del cuarto nivel comienza a manifestar una actividad parcial o esporádica y, en caso de encontrarse implantado, intensamente errática; al respecto Hiroshi Motoyama relata su experiencia:
La sensación febril que tuve alrededor de este chakra [Svadhishthana o centro sexual: el segundo de los seis chakras primarios ubicado en la región púbica], durante la práctica inicial del pranayama, algunos meses antes del despertar de la Kundalini, fue como una mezcla de hielo y fuego. Estaba acompañado por la visión de vapor blanco. Uno dos meses más tarde empecé a ver una redonda bola de fuego carmesí en mi abdomen. También por aquella época empecé a tener sueños proféticos, a vivir de forma involuntaria experiencias paranormales, como telepatía, y a comprobar que se cumplían mis temores o deseos de forma espontánea.
La supraconsciencia, una vez desarrollada, actúa con facilidad como selector en el espacio de variantes. (1) Recordemos que dicho espacio, según lo define Vadim Zeland en su teoría del Reality transurfing, es “un campo de información sobre lo que hubo, lo que hay y lo que habrá.” En pocas palabras, el centro mental maduro del cuarto nivel no es sólo un observador sino un operador en la cuarta densidad. Pero mientras un individuo actúe con un umbral vigílico limitado y su supraconsciencia permanezca en estado embrionario, su desplazamiento en las coordenadas de cuarta densidad −al operar como un selector inconsciente de su realidad− se manifiestará como una alteración detrimental de su ambiente emocional, a través del cual profitarán las entidades supinas de consciencia superior; en su libro Thought Vibration, William W. Atkinson comenta (cap. XVI: Es la Ley, no la Suerte):
Hace un tiempo, estaba hablando con un hombre sobre el Poder de Atracción del Pensamiento. Me dijo que él no creía que el pensamiento pudiera atraerle nada, y que todo era cuestión de suerte. Había encontrado, dijo, que la mala suerte lo perseguía implacablemente y que todo lo que tocaba terminaba saliendo mal. Siempre había sido así, y siempre sería así y era todo cuando había llegado a esperar de la vida. Cuando emprendía algo nuevo, sabía de antemano que las cosas saldrían mal. ¡Oh, no! Por lo que él podía ver, no había nada en la teoría del Poder de Atracción del Pensamiento: ¡todo era una cuestión de suerte!

Este hombre no pudo ver que, a través de su propia confesión, estaba dando un argumento muy convincente a favor de la Ley de la Atracción. Estaba testificando que siempre esperaba que las cosas salieran mal, y que siempre se acomodasen tal cual lo esperaba. Era un magnífico ejemplo de la Ley de Atracción, pero lo desconocía, y ningún argumento parecía aclararle el asunto; estaba “en contra de eso” y no había forma de escapar: siempre le esperaba la mala suerte, y cada evento demostraba que tenía razón, y que la posición de la Ciencia Mental no tenía sentido.
El aspirante quizá encuentre interesante considerar el siguiente cuadro: la realidad externa o macrocosmos es sintonizada desde la atmósfera microcósmica resultante del estado emocional y mental, y no al revés. Y aun más, subimos la apuesta invitando a todos aquellos que trastabillen con acentuada frecuencia contra sincronismos negativos en sus vidas, para que consideren esmerarse en una meticulosa introspección de su microclima mental, dado que las semillas del infortunio yacen profundamente encerradas en su psique y no necesariamente provocadas directa o punitivamente por las entidades negativas de consciencia superior.

Pero con esta aseveración no pretendemos culpar ni incriminar al padeciente; muy por el contrario, somos solícitos ante su situación y deseamos brindarle el acceso a las herramientas que nosotros, tal vez en su misma situación, debimos buscar con denodada vehemencia. No obstante, ya sea que estas conductas hayan sido implantadas por tecnología hiperdimensional o introyectadas durante la niñez a través de tutores negligentes y narcisistas, la actitud que se debe tomar no es la de víctima o desvalimiento ni mucho menos aceptar el cautiverio bajo la insignia de un destino funesto: tal clase de postura sólo ayuda a las entidades negativas que se refocilan ante individuos carentes del suficiente amor propio como para detener la insufrible sucesión de eventos desafortunados. La actitud de empoderamiento comienza entonces por reconocer la absoluta responsabilidad propia en las vicisitudes y aconteceres de la historia personal.

La clave se encuentra en el supraconsciente, específicamente, en su condición embrionaria, dado que su forma de actuar es completamente indiscriminada, pudiendo haber sido exhortado a comportarse con actitudes arbitrarias y caprichosas, incluso en oposición a los intereses y propósitos de la mente vigílica; como Phineas Quimby declaró un siglo antes: “El problema está en la mente, [...] si la mente ha sido implantada con una falsa creencia por un enemigo invisible, entonces ha sido infectada y actúa de manera incorrecta, con o sin el conocimiento de su poseedor. [...] Para corregir esto, no hay otra cosa que la Verdad: se debe corregir la impresión incorrecta y restablecer la Verdad. La Verdad es la cura.” Paralelamente, en su artículo Timeline Dynamics, Thomas Minderle expone:
Esta técnica de manipulación para lograr una mayor influencia determinista es una táctica favorita de las entidades hiperdimensionales negativas que consideran rentable esclavizar a otras almas. Cuanto más evidente su accionar, menos libre albedrío tendrán que resistir sus objetivos. Desde nuestra perspectiva de tiempo lineal, estas entidades provienen de un futuro probable muy negativo y están interactuando con nosotros ahora de manera elusiva pero manipuladora para arrastrarnos a reforzar su línea de tiempo, intentando convertirnos en ellos, sirviéndoles o, al menos, no siendo un obstáculo para sus intereses. Conocemos estas entidades más comúnmente como la variedad negativa de facciones alienígenas: grises, reptoides, mantis y nórdicas. No es sorprendente que su método de operación sea completamente consistente con la mecánica cuántica del viaje en el tiempo. Al manipular, en lugar de forzar a sus objetivos hacia la esclavitud espiritual, pueden atrapar a las almas en tramas temporales más polarizadas que las suyas.

Un fenómeno fascinante pero perturbador le sucede a las personas que se vuelven demasiado paranoicas, deprimidas, desesperadas o temerosas al analizar los aspectos más negativos de la realidad. Abducidos, investigadores de conspiraciones, demonólogos, novatos en la investigación del sistema de control hiperdimensional, todos son vulnerables a la potenciación del objeto de sus miedos al enredarse demasiado emocionalmente. El miedo es un conductor hacia un futuro probable de vulnerabilidad, iniciando un circuito de retroalimentación que asegura que uno se vuelve vulnerable a menos que el vector cambie de orientación hacia algo más emocional y espiritualmente equilibrado.

Aquellos obsesivamente temerosos de los aliens los atraerán, aquellos obsesivamente paranoicos de la supervisión del gobierno, la recibirán, aquellos fácilmente susceptibles por la naturaleza artificialmente sincronizada de la matriz estarán llenos de alta extrañeza. El ciclo de retroalimentación induce una espiral descendente que se refuerza por sí misma, donde la experiencia traumática crea miedo y el miedo crea un trauma adicional. Pero la persona siempre puede elegir la trascendencia y salir del círculo. [...]
Hemos visto anteriormente que la rectificación de los chakras inferiores requiere de la disciplina del harnelmiatznel consciente, de manera de recuperar el control sobre la energía del subconsciente, evitando la pérdida frecuente del vital “caldo aurífero.” Recordemos que la labor durante la morosa fase del Nigredo consiste en sublimar las esencias vitales en alimento que permitirá la maduración de la supraconsciencia. Pero de contar con acompañantes indeseados dentro de nuestro cuerpo psíquico −la presencia de córtices o pretas− la situación requiere de labores adicionales para poner de nuestro lado a la poderosa pero aun ingenua mente supraconsciente, al menos hasta que se desarrolle lo suficiente como para actuar como Mayordomo de la Gran Obra. Traducimos la siguiente observación del ingeniero aeronáutico John William Dunne que consideramos notable por su exactitud, perteneciente a su libro Intrusions!, obra que pone de manifiesto la interferencia exógena desde el contexto del serialismo temporal: (2)
“Cualesquiera que sean las capacidades de una inteligencia superior que eventualmente se encuentre latente en el observador de orden superior, son cualidades que esperan aun su maduración y desarrollo. Al principio, el cerebro es el maestro [entiéndase centro mental de tercera densidad] y la mente [centro embrionario de cuarta densidad] el alumno.”

A este comentario de mi obra previa todavía me adhiero. La mente del observador de orden superior tiene mucho conocimiento intuitivo: su capacidad de percibir lo que le espera en la línea temporal predeterminada es un claro ejemplo. Además, un estudio de los sueños puede mostrar su aun rudimentaria forma de pensar: hace planes absurdos para lidiar con las situaciones oníricas que ha desarrollado en su construcción fantasiosa. Pero su lógica, por lo general, es un poco mejor que la de un niño pequeño que equivoca los conceptos como Príncipe y Bruja debieran igualarse a Sapo. No le sorprende en absoluto ninguna incongruencia que encuentre: las acepta sin dudarlo.

Atribuyo esta casi completa falta de inteligencia al hecho de que es el yo subliminal, el que está principalmente activo en los sueños, el llamado “inconsciente” de los psicoanalistas. Pero hay momentos en el soñar cuando la parte más racional de la mente se despierta de su inspección acrítica de las fantasías que le presenta su infantil compañero, y luego se encuentra con una idea definitiva aunque todavía bastante débil. Tiene todas las características del pensamiento cerebral, la incredulidad, la crítica, el juicio, la planificación: y este es el pensamiento que ha aprendido del cerebro durante los viajes anteriores al tridimensional “ahora.” Esto es bastante evidente por el hecho que es aun un intento de pensar, y recordar de manera tridimensional, dado que la mente embrionaria de orden superior aun no está lo suficientemente desarrollada como darse cuenta que es un ser tetradimensional con una memoria de cuatro dimensiones y un marco de percepción de más dimensiones que la mente vigílica.
Con el fin de orientar al aspirante, intentaremos unificar el mar de términos psicológicos, ocultistas y esotéricos en una resumida y coherente enumeración; anteriormente, presentamos una disección del gestalt humano compuesto de tres elementos:
  • el ánima (subconsciente o ello): tal como su nombre lo indica, es un centro primitivo y animal de segunda densidad, asociado a la supervivencia;
  • el animus (consciente o yo): concentra las emociones y la mente vigílica de tercera densidad, encargado de la toma de decisiones consciente;
  • el ser (supraconsciencia o superyó): el centro incipiente de cuarta densidad, toma la mayoría de decisiones inconscientes, generalmente introyectadas durante la infancia o pertenecientes al sistema de creencias basamental.
Odiseo (Ulises) y los argonautas,
junto a Escila y Caribdis
Como se comentó anteriormente, la supraconsciencia de manera natural “navega” en el espacio de variantes, percibiendo y timoneando en el mar hermético por medio de sutiles vibraciones; este pilotaje es, si aun no se ha logrado la iluminación, inconsciente o automático; el supraconsciente se nutre del sistema de creencias, generalmente aprehendido durante la niñez para realizar la toma de decisiones mecanizada: es por ello que un individuo sin grandes desafíos ni angustias durante su infancia disfruta de una adultez sin conminaciones o amenazas, a diferencia de otro que ha sufrido e introyectado una atmósfera de violencia y miseria. No obstante, en cualesquiera de los casos, al permanecer en un estado embrionario, la supraconsciencia mantiene un umbral acrítico, por lo cual es posible sugestionarla e interferirla: del cap. XIV: El Robo de la Coliflor, del libro Autobiografía de un Yogui de Paramahansa Yogananda (Mukunda Lal Ghosh, en bengalí: মুকুন্দলাল ঘোষ):
El “argumento” de la comedia de la coliflor puede entenderse más fácilmente por medio de la analogía del radio. Sri Yukteswar [gurú de Yogananda] era una perfecta radio humana. Los pensamientos no son sino vibraciones muy sutiles que circulan en el éter. Así como una radio sensibilizada capta de cualquier distancia un programa musical deseado entre miles de otros programas, del mismo modo mi gurú pudo captar los pensamientos de un hombre medio loco que anhelaba una coliflor, aislados de los innumerables pensamientos humanos radiados en el mundo.

Por medio del dinámico poder de su voluntad, mi Maestro era también una poderosa estación radiodifusora, y había conseguido inducir al campesino para que dirigiera sus pasos a determinado habitación, por una sola coliflor.

La intuición es la guía del alma, que aparece naturalmente en el hombre durante esos instantes en que su mente está calmada. Casi todos hemos tenido experiencias de inexplicables y acertadas corazonadas, o hemos transmitido nuestros pensamientos de una manera efectiva a otra persona. La mente humana, libre de la “estática” de la inquietud, puede operar al través de la libre antena de su intuición todas las funciones del mecanismo complicado de la radio, mandando y recibiendo pensamientos, y retirando los desagradables. Así como el poder de la radio depende de la cantidad de corriente eléctrica que puede utilizar, así el radio humano es energetizado de acuerdo con el poder de la voluntad que cada individuo posee. [...] Los pensamientos erróneos del hombre resultan de las imperfecciones en su discernimiento. La meta de la ciencia del yoga es aquietar la mente para que sin distracciones pueda reflejar la visión divina en el universo.
En la mente de un individuo iluminado, el supraconsciente trabaja asociado con la mente vigílica y voluntariamente, en función del grado de desarrollo, puede operar sobre la realidad en tiempo real. En un individuo dormido, el supraconsciente es una mera estación receptora, que recoge las directivas del sistema de control hiperdimensional y las ejecuta exactamente del mismo modo que un sometido “portal orgánico.” Pero en un individuo en haras de despertar, la supraconsciencia puede operar de manera rudimentaria, indisciplinada e incluso obstruyendo y resistiendo obstinadamente la labor del Obrero del Arte. Max Freedom Long en su libro The Secret Science behind the Miracles comenta: (3)
Los cristianos y otras religiones han especulado interminablemente sobre la naturaleza exacta de la fe. Se enseñó que la fe era necesaria si la oración debía ser respondida. Incluso una pequeña cantidad de fe sería suficiente. Superficialmente, la fe es la creencia completa. Sin embargo, ahora aprendemos de los Kahunas que la creencia de parte de la consciencia vigílica no es suficiente. Eso solo no es fe. Se requiere que la asertividad del supraconsciente para que haya una fe genuina y factible. Esta es una manera diferente de decir que si el supraconsciente tiene un complejo o incluso una creencia obstinada que es contraria a la que sostiene en ese momento la consciencia vigílica, la supraconsciencia embrionaria se negará a obedecer las órdenes.

[...] Es muy difícil para el individuo averiguar si tiene o no una creencia fija de cierto tipo alojada en su supraconsciente embrionario. Como desconocemos tales fijaciones, naturalmente concluimos que no tenemos ninguna. La mejor forma de explorar tal posibilidad es ver los resultados que obtenemos después de un período de práctica diaria. Si no hay resultados, búsquese un complejo.
En la siguiente entrega analizaremos las técnicas para la erradicación de las fijaciones de manera de eliminar complejos introyectados. Es importante mantener una higiene mental y una homeóstasis emocional a los fines de acelerar la culminación del Nigredo y un empalme sereno y apacible con el régimen del Albedo.

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