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Las religiones teocráticas y el Señor de los Ejércitos

El punto de inicio de un trabajo de metanoia (del griego μετανοῖεν: metanoien, más allá de la mente) consiste en estudiarse de una manera integral y profunda para lograr un reconocimiento cabal de nuestras fortalezas y debilidades, aceptando con humildad que en un principio tan sólo somos una pieza en el ajedrez hiperdimensional jugado por manos y garras expertas que nos manipulan en elaboradas estrategias con el sólo objeto de ordeñarnos energía vital.

Nuestra visión de la redención crística por medio de la concepción, nacimiento y nutrición del embrión áureo —consistente en el despertar y educación de la supraconsciencia para convertirnos en seres autónomos e independientes del sistema de control hiperdimensional,— puede confundir a cualquier aspirante que provenga de las religiones teocráticas y pecaríamos contra su libertad si no aclarásemos nuestra profunda discrepancia con el dogma mosaico: las arteras manipulaciones de una peyorativa voluntad exógena que se aprecian en los textos del Antiguo Testamento y que irremediablmente se arrastraron dentro de muchos pasajes del Nuevo, sólo nos hacen coincidir con las visiones del reciente desaparecido John Baines,(1) el rebelde ex-jesuita Salvador Freixedo y los recientes trabajos del aretalogista David Cangá Corozo sobre la entidad detrimental conocida como el Señor de los Ejércitos: Yahveh/Al-lāh, la artera inteligencia tras los Elohim veterotestamentarios. No olvidemos entonces las palabras del escritor Salman Rushdie: “la única gente que ve el cuadro entero es la que se sale del marco.”

El análisis forense de los sucesos anómalos aéreos junto a su correlato con la mutilación de ganado e integración con los relatos de abducciones que se inició a mediados del siglo pasado y que hoy se conoce como ufología, nos provee de una perspectiva que ninguna otra disciplina social pudo lograr: la refrescante visión de la realidad humana fuera del marco antropocéntrico. Empero no ignoramos que durante las últimas décadas, algunas, sino muchas, de las contribuciones que ha recibido la ufología fueron a través de información canalizada como el Material Ra provisto por el respetado ingeniero Don Elkins, las enseñanzas pleyadianas de Mensajeros del Alba facilitadas por Barbara Marciniak y, sin duda alguna, las Sesiones Cassiopaea a través de Laura Knight-Jadczyk quien, junto a Fredric Grant Irland, sentaron las bases de la serie La Onda. Y si algo podemos subrayar como denominador común de sendos materiales es el delicado papel que juega la humanidad en la economía cósmica.

Sirva entonces de marco reflexivo que nuestra comprensión de los fenómenos de extorsión espiritual, manipulación psicológica y adulteración genética narrados en la Torah, en la Biblia y en el Corán que afectó a los pueblos hebreos, cristianos y musulmanes, se aprecian con mayor claridad cuando se observan partiendo de la visión ufológica de los hechos. Entendemos perfectamente la ansiedad, desdicha y desasosiego que puede padecer un creyente al leernos, pero queremos recordarle que aquí se trata siempre de conocer y la fé se reserva sólo para aquello incognoscible.

Hemos hecho oportunamente nuestro análisis sobre el fenómeno de la canalización como un ingrediente fundamental de la New Age, del que omitimos ofrecer las características positivas que se han logrado obtener, merced de habernos topado con que los mensajes están casi siempre sujetos a una supina manipulación; en una visión muy general de los textos, las sesiones iniciales proveen de un cuadro estructural: un contexto cognitivo que proveerá de infraestructura para el material que se recibirá en las sesiones siguientes, donde se irán acomodando las revelaciones y nuevas explicaciones. Los alarmados creyentes ante esta referencia al Espiritismo deberían reconocer que gran parte del material bíblico proviene de oráculos y profetas: aquellos humanos que lograban “sintonizar” metalmente con el Señor de los Ejércitos y recibir mensajes del siguiente tenor (Reyes I, 22:19-22):
Luego dijo Micaías: −Escucha, pues, la palabra de Yahvé: Yo he visto a Yahvé sentado en su trono; y todo el ejército de los cielos estaba de pie junto a él, a su derecha y a su izquierda. Entonces Yahvé preguntó: “¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?” Y uno respondía de una manera, y otro respondía de otra manera. Entonces salió un espíritu, se puso delante de Yahvé y dijo: “Yo le induciré.” Yahvé le preguntó: “¿De qué manera?” Y él le respondió: “Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas.” Y Yahvé dijo: “Tú lo inducirás, y también prevalecerás. Sal y hazlo así.”
La típica mecánica de manipulación hiperdimensional a lo largo del Pentateuco consiste en que la entidad caótica de jerarquía superior elabore un plan de acción para oprimir al pueblo elegido, en general, de manera velada o a través de un tercero; hecho esto, presenta la solución por medio de un profeta: el médium bajo trance, declara que el alivio vendrá a través de un escogido, es decir, un humano modificado genética y psicológicamente mediante reiterados procesos de abducción —en general, su madre no ha logrado concebir de manera natural: casos como los de Sara, Raquel, y varios otros más— y una vez lograda la liberación exige una serie de sacrificios y holocaustos. En el caso citado, es claro que Yahveh convoca a un operario de menor jerarquía, que se denomina Ángel, Espíritu o Demonio, para llevar a cabo la operación de falsa bandera; la “inducción” o manipulación, en este caso, consiste en intervenir la comunicación que establecen los médiums o profetas con otros dioses: este hackeo etérico proporciona una serie de mensajes fraudulentos que desencadenan la toma de una decisión bélica equivocada.

Bajo la teoría ufológica del Sistema de Control Hiperdimensional, que hace énfasis en advertir sobre la existencia de un elaborado plan de manipulación del género humano a través de una tecnología parafísica instrumentado por entidades exógenas que se hacen pasar por dioses pero que sin embargo exigen una primitiva servidumbre emocional basada en una incondicional posternación y adoración junto a la puntillosa realización de sacrificios y rituales de sangre, se puede apreciar con mayor claridad la programación que ha padecido la humanidad; Cangá Corozo en La Conspiración del Angel Gabriel sostiene:
La manipulación que se llevaba a cabo es evidente. A Enoc se le estaba implantando la idea que, a los que siguen las disposiciones de Dios, les espera un lugar lleno de dicha, y a los que hacen los que desagrada a Dios, les espera un lugar lleno de suplicio, pero es obvio que Enoc estaba dentro de la nave nodriza, y que cada uno de los cielos que vio y describe, eran seguramente algún tipo de proyección holográfica. Enoc fue regresado a su casa para que cuente a sus hijos lo que había visto, y luego fue llevado de regreso al cielo. El segundo libro de Enoc nos cuenta que, después de haber instruido a sus hijos, Enoc fue llevado nuevamente al cielo. Esto fue presenciado por sus hijos, quienes luego de esa abducción...:
Matusalén y sus hermanos, y todos los hijos de Enoc, se dieron prisa y erigieron un altar en el sitio llamado Achuzan, desde dónde Enoc fue tomado hacia el cielo. Y ellos sacrificaron bueyes y convocaron a todas las personas, y compartieron el sacrificio delante del rostro del Señor. (2-Enoc 68: 6-7)
El ojo entrenado estará de acuerdo en que tanto la Religión como la Ciencia han coincidido en ignorar desde sus comienzos al fenómeno ufológico; si ha de surgir una disciplina que supla esta falta, deberá contar con las mejores características de ambas, considerando como timón intelectual la pura y simple Búsqueda de la Verdad, sin tendencias y con plena objetividad, descartando la pasión, la adoración sumisa junto a la veneración acrítica y cualquier fanatismo petulante; el investigador Morris K. Jessup lo resumió elegantemente en su introducción al libro UFO and the Bible:
El alcance y extensión del fenómeno Ovni lo hace el más profundo y desafiante de los problemas a los que se ha enfrentado la humanidad, siendo quizá el más notable el que su área de estudio haya pasado desapercibido por tantos siglos. El problema de los Ovnis es tan amplio y quizá tan relacionado al estudio etnológico, debido a los concurrentes especialidades relacionados al estudio del Hombre. En efecto, lo subyacente en la ufología son los problemas de una raza: una raza de entidades cuya naturaleza no ha sido comprendida de manera definitiva. [...]

Mientras que muchos competentes investigadores han estado reportando las últimas manifestaciones de los Ovnis, el propósito de este libro es mostrar que no hay nada nuevo bajo el Sol. Y para lograrlo con cierto éxito, he recorrido los innumerables registros de la antigüedad, eventos que han sido registrados de manera fiel pero carentes de la perspectiva correcta de su significado: me refiero a la Santa Biblia, que comparten las tres principales religiones del planeta. Este libro es un tesoro de conocimientos sobre la manipulación de seres extraterrestres sobre la temprana humanidad, que no ha podido ser interpretado correctamente por las escuelas de pensamiento que establecieron los estratos subyacentes del saber humano.
Moisés, sus cuernos
y el decálogo.
Como se entenderá de esta primera entrega, sólo presentaremos suscintamente las piezas de un rompecabezas que pensamos comenzar a unir en artículos posteriores, y de ninguna forma poner a prueba la paciencia del lector en conocer los pormenores del análisis que desencadenan nuestra hipótesis final: que gran parte de la humanidad ha adorado a lo largo de la historia a una Potestad de la Entropía que sólo ha detonado guerras y matanzas, peor aun, la continúa adorando incluso luego que Cristo intentó escindir a través de las enseñanzas de su ministerio en pos del servicio al prójimo. En pocas palabras, cristianos, judíos y musulmanes están siendo sometidos, manipulados y ordeñados energéticamente por una entidad autodenominada como “Señor de los Ejércitos” o “El Amo de los Espíritus,” asunto que lamentablemente no termina allí, puesto que todo humano que logre la iluminación bajo este programa de adoctrinamiento extraterrestre, corre el riesgo de ser poseído por una entidad negativa, formando entonces parte de su ejército: dicho de otra forma la Tierra es una granja antropecuaria, donde el cultivo más excelso es un ser bi-densidad, ignorante de su servicio a una entidad del Caos. Salvador Freixedo convenientemente apunta en su obra de 1984: Defendámonos de los Dioses:
La experiencia de haber sido «adoptados» por un «dios,» es casi común a todos los pueblos de la antigüedad, con la circunstancia de que esta adopción conllevaba ciertas condiciones que eran también comunes a todos los pueblos: la exigencia de sacrificios sangrientos de una u otra clase, a cambio de una protección (que resultaba ser tan mentirosa y, a la larga, tan poco eficaz como la que Yahvé dispensó al pueblo hebreo). [...]

Nos imaginamos el pasmo de Moisés cuando tras haberle preguntado a Yahvé cómo quería ser adorado, oyó que éste le contestó dándole una serie de pormenores y de órdenes minuciosas de cómo debía degollar a los diferentes animales, qué es lo que debería hacer con las diferentes vísceras, y sobre todo cómo tenía que manipular la sangre. Moisés, que seguramente conocía muy bien cómo eran los sacrificios que los egipcios y los pueblos mesopotámicos hacían constantemente a sus respectivos dioses, debió quedarse de una pieza, viendo que su «Único Dios» le pedía exactamente lo mismo que los otros «falsos» dioses pedían.
Años más tarde, el ex-jesuita profundizó aun más y descubrió que la manipulación hiperdimensional no había cesado con la aparición del Redentor Crístico. Efectivamente, el plan de control global había pasado de una fase inicial de divulgación pública, donde las canalizaciones mediúmnicas que efectuaba un profeta eran cuidadosamente registradas y luego iban a formar los libros de erudición, pues ahora había adoptado una fase “top-secret,” donde el material quedaba a resguardo del gobierno secreto, también conocido como el “Estado Profundo.” Hemos de reconocerle a Freixedo el logro de una conexión brillante al relacionar el fenómeno ufológico de la mutilación de ganado con los sacrificios rituales exigidos por los dioses bíblicos y, curiosamente, con las ceremonias satánicas; de su libro La Amenaza Extraterreste:
Yahvé no pedía directamente sacrificios humanos. Pero los pedía indirectamente cuando le decía a Moisés antes y después de las batallas que no dejara a nadie de los vencidos con vida: «Encendióse la ira de Yahvé porque los guerreros habían dejado con vida a las lactantes con sus hijos.» Pero si no se atrevía a pedir directamente sangre humana, la pedía por toneladas de animales: «El día de la consagración del templo Salomón ofreció 20.000 bueyes en sacrificio y 200.000 ovejas.» Todo un río de sangre que había que derramar con un rito especial alrededor del altar y que nadie podría tocar bajo ningún concepto, «porque la sangre es sólo para Yahvé.» Y por lo que vemos hoy, a los EBEs [entidades biológicas extraterrestres] también les gusta la sangre.

En páginas anteriores nos decían que el número calculado de reses aparecidas muertas y desangradas en los últimos años sólo en los Estados Unidos se aproxima a las 300.000, mientras que en el mundo entero pasa de los dos millones.
Sólo agregamos a las palabras del ex-jesuita español que, a nuestra visión, la circuncisión —el berit milah practicado al octavo día sobre el varón pero también la clitoridectomía reclamada en el Islam— se trata efectivamente de un sacrificio humano de sangre: una diabólica extorsión de las deidades hacia los padres de recién nacidos (Jubileos [Leptogénesis] 15:25-26):
Esta es ley perpetua para todas las generaciones; no hay circuncisión temporal, ni cabe pasar un solo día de los ocho, pues es norma establecida eternamente y escrita en las tablas celestiales. Todo nacido a quien no se corte la carne del miembro en el octavo día no será hijo de la ley que el Señor pactó con Abraham, sino hijo de corrupción; en él no estará la señal de pertenencia al Señor. Está destinado a la ruina y a desaparecer de la tierra y a ser desarraigado de ella, pues habrá violado la alianza con el Señor.
Debemos una vez más considerar lo siguiente: si entendemos la existencia de un ser único, omnisciente y todopoderoso, éste no es otro que el Todo. El Todo no busca afecto, posternación, adoración ni mucho menos sacrificios de sangre; el Todo brinda Libertad. Y dicha Libertad puede ser mal utilizada en detrimento de seres de menor consciencia como los seres humanos. Nos damos el lujo de concluir con dos frases del genial investigador francés Jacques Vallée de su libro Forbidden Science:
La noción del “Dios bueno pero terrible” de la Biblia y de los Evangelios me parece un fraude: es el juego de sumisión más grande y cruel de la historia. ¿Se supone que debemos tenerle miedo a algún dios de yeso rodeado de pequeños ángeles azules? La simple dignidad humana debiera hacernos rechazar todo esto con indignación. Eso no significa que deberíamos avergonzarnos de arrodillarnos en la tierra y llorar como niños cuando contemplamos los males de la humanidad y nuestra patética debilidad.

Si hay un Dios, entonces lo más importante que nos ha dado es nuestro cerebro. Creo que Él quisiera que lo usáramos para interrogarlo, en lugar de desechar nuestras maravillosas habilidades de investigación para revolcarnos en fe ciega. Cuestionar el plan divino sería el mayor cumplido que uno podría pagarle a un Creador.

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La canalización como hilo conductor del ocultismo

La posibilidad de un Cosmos tripartito hereda la inquietud de la comunicación entre sus diferentes estratos. Ahora bien, la inquietud se aclara al considerar el concepto de las Densidades de Consciencia: en este sentido y utilizando el vocabulario matemático de Teoría de Conjuntos, como las consciencias inferiores tienen una relación de inclusión frente a las superiores, estas últimas —dada su graciosa posición en las escalinatas de la Creación— podrán conocer y estar al tanto de lo que ocurre en las primeras. Asimismo, haciendo uso de las séfiras del árbol cabalístico —semejante al Irminsul sajón, siendo el arte-facto de la Kabbalah de la tradición judía— el fenómeno de canalización, visto desde una óptica informática, se puede considerar como el pasaje de información desde una sefira hacia otra inferior.

Citando los impecables trabajos de la catedrática inglesa Frances A. Yates, la filosofía isabelina se vio nutrida de una enorme cantidad de material canalizado, en especial mucha de la tradición oculta rosicruciana provista por John Dee. No obstante, nuestra investigación nos conduce a incluir indirectamente los trabajos del sacerdote católico Marsilio Ficino, filólogo renacentista de elevado prestigio en las órdenes masónicas —en particular la Golden Dawn y no es un dato menor que según Jean-Michel Angebert en su obra Hitler y la tradición cátara la tildara como la compañera británica de la Sociedad Vril alemana— por su traducción, entre otros textos, de la Teología Platónica, pero sin desconsiderar el resplandeciente trabajo del siglo XIII del filósofo sefardí Moisés de León: El Zohar, que dio origen a la tradición cabalística, y que más tarde fue enriquecido y sistematizado por el rabí Isaac Luria.

Es así que la tradición rosacruz y masónica inglesa está basada íntegramente en material canalizado por diferentes médiums, camuflados bajo la intachable mística religiosa y ocultista, vistiendo desde pulcros hábitos sacerdotales, reverentes kipás y culiminando en el extraño contactismo de Edward Kelley. No obstante, con la excepción de los textos platónicos, las vasijas para la recepción de estos mensajes superluminales siempre correspondieron a feligreses de credos teocráticos, correctamente dicho, el establishment anglo-sionista. Un vislumbre de este cruce de tradiciones que tienen a Dee como compilador final podemos leer en La Filosofía Oculta en la Época Isabelina:
[Dee] había sembrado potentes semillas que crecerían y darían una extraña cosecha, pues ha sido demostrado que los llamados “manifiestos rosacruces” publicados en Alemania a principios del siglo XVII tienen una fuerte influencia de la filosofía de Dee, y que en uno de ellos figura una versión de las Monas Hieroglyphica. (1) Los manifiestos rosacruces exhortan a llevar a cabo una reforma universal en todo el mundo por medio de la magia y de la Kabbalah. La apertura de la mágica tumba del mítico “Cristián Rosa Cruz” (Christian Rosencreutz) es la señal del principio de la reforma general. Este personaje, en uno de sus aspectos, es quizás un recuerdo teutonizado de John Dee y de su Kabbalah cristiana, lo cual confirmaría la hipótesis, ya anteriormente expuesta, de que “Kabbalah cristiana” y “pensamiento rosacruz” pudieran ser sinónimos.
Llegados a este punto, intentar introducir la componente ufológica (y por consiguiente la demonológica) pareciera contaminar la exquisita pero no tan bien conocida historia del dogma subyacente tras los rituales y ceremonias que se destilan en las sociedades secretas: la alta alcurnia que detenta el poder tras varias instituciones que claramente forman parte de las extensiones sociales del sistema de control hiperdimensional. Recordemos, en palabras de nuestro respetado John Keel, la síntesis sobre el fenómeno ufológico (Mothman Prophecies, 1975):
En lugar de pensar en términos de extraterrestres, he adoptado el concepto de ultraterrestres: seres y fuerzas que coexisten con nosotros, pero están en otro marco de tiempo; es decir, operan por fuera de los límites de nuestro espacio-tiempo continuo pero tienen la capacidad de cruzar hacia nuestra realidad. Ese otro mundo no es un lugar, tal como Marte o Andrómeda son lugares, sino más bien, un estado de energía.
[...] En otras épocas fueron considerados como el diablo encarnado: vestidos de oscuros hábitos y montando caballos negros. Más tarde aparecieron en carretas siniestras e incluso en coches fúnebres. Hoy su atuendo son los platillos voladores que aterrizan durante la noche en remotos lugares.
[... estas apariciones] son transmogrificaciones de energía bajo el control de algunas inteligencias extra-dimensionales desconocidas. Estas inteligencias controlan eventos importantes manipulando mediante el fenómeno de la iluminación mística. Nuestras religiones se basan en el antiguo conocimiento de estas inteligencias y nuestra lucha por reducirla a términos humanamente aceptables.
Pero si asociamos estas inteligencias desconocidas con un nivel superior de consciencia que tiene a la humanidad como sustrato alimenticio, podemos hallar una respuesta esclarecedora a la manipulación que han recibido los contactados a lo largo de la historia. En la introducción de su libro John Dee's Five Books of Mystery, Joseph H. Peterson formula un acertado comentario al respecto:
El accionar de Dee y Kelley puede ser comparado con los recuerdos recuperados de los abducidos por OVNIs, en los que un “hipnotizador” coloca al “testigo” en un estado sugestionable y, a través de preguntas directas, logra llegar a todo tipo de “recuerdos.” [...]
Otra similitud con los fenómenos OVNIs es la aparente naturaleza tramposa de las entidades. Parecen combinar elementos convincentes con aparentes tonterías de una manera que ha llevado a algunos investigadores a teorizar una manipulación psicológica profunda. La sospecha de Uri Geller de que sólo había un “maldito payaso que estaba jugando con nosotros” suena de manera inquietante y similar a muchas de las quejas de Kelley.

Otra evidencia significativa reside en las diversas predicciones precisas (por ejemplo, la decapitación de María Antonieta, la Armada Española, la vuelta de los judíos a su tierra). Sin embargo, estos deben ser sopesados con las predicciones que no fueron precisas (por ejemplo, las profecías apocalípticas, el futuro de Laski). Otro acontecimiento que merece ser mencionado es una conversación secreta entre Dee y los
entidades, realizada en griego para evitar que Kelley la comprendiera. Aparte de este incidente, el uso de los entidades del latín parece reflejar la educación limitada de Kelley en ese idioma. Cuando usan el latín, tienden a entregar respuestas fijas y evitar el discurso. También, como notó Calder, las entidades “aumentan su fluidez a través de los años.”
La canalización desde las distintas
orientaciones de las séfiras:
siniestra, balanceada y diestra
El ojo entrenado podrá observar varias cuestiones que se han repetido en la actualidad en el material canalizado de la New Age: en primer lugar, los mensajes parecen tener un propósito oculto y, luego de un análisis crítico, es evidente que provienen de más de una fuente con diferentes objetivos. En segundo lugar, las predicciones tienen un bajo umbral de ocurrencia (es como si se predijeran todos los futuros posibles, no sólo los futuros probables). Y en tercer lugar, las fuentes encumbradas y orientadas al Balance son las que formulan las respuestas más elaboradas conteniendo una aparente esteganografía semántica que aporta capas de significado adicionales de acuerdo al nivel de conocimiento del lector. (2) Para reforzar este punto de vista, considérese la respuesta que la fuente Cassiopaea indica sobre el material isabelino de John Dee (sesión del 22 de Noviembre de 1997): (3)
P: (Laura) John Dee supuestamente tuvo una visión del Ángel Uriel quien le brindó una piedra negra muy pulida, en la que miraba para comunicarse con otros reinos. Esto suena muy parecido a la psicomancia. Bien, estos seres aparecerían en la superficie de la piedra y le revelaban todos los secretos del futuro. Esta no era una piedra imaginaria porque ahora reside en el Museo Británico. Sin embargo, John Dee se contactó más tarde con Edward Kelly que era, al parecer, un completo estafador. ¿Qué tipo de seres canalizaron Dee y Kelly al conjurar a través de su piedra pulida?
R: Cuarta Densidad.
P: ¿SAS
[Servicio A Sí mismo] o SAD [Servicio A los Demás]?
R: Ambos.
Dicho esto, y sólo con vistas en ampliar la visión antropocéntrica, entendemos que la canalización es la única herramienta para obtener información de realidades superiores. Pero permítasenos distinguir la usual canalización mediúmnica de la iatromántica: en la primera se es poseído (¿o abducido?) en mayor o menor medida por una entidad de consciencia superior, mientras que en la segunda, la incubación solar facilita el acceso a estas sublimes realidades, y al tener una mayor consciencia —es decir, reteniendo la capacidad crítica y no actuando de manera pasiva— la posibilidad de una interferencia detrimental es minimizada. Nuevamente la máxima resulta evidente: el conocimiento protege, la ignorancia desvalida.

Para concluir este análisis inicial, traemos nuevamente a mención el trabajo del difunto investigador de lo paranormal Joseph Fisher, The Siren Call of Hungry Ghost (El Canto de Sirena de los Fantasmas Hambrientos), cuando se le brinda un acertado consejo durante las transmisiones iniciales:
Me encorvé sobre la figura dormida de Aviva [la médium]. Roger [el facilitador] se sentó en su posición habitual, sus manos cruzadas sobre la espalda del sofá. La consciencia de Aviva se había extinguido en el letargo y Russell [el “guía” canalizado] estaba al mando, pronunciando cada sílaba de manera vehemente en su selecto inglés. Su confianza en sí mismo me ponía nervioso.
“¿Crees,” le pregunté, “que sería una buena idea ponerme a escribir un libro sobre los guías?”
“En este momento no,” replicó Russell abruptamente, “no tienes suficiente conocimiento.”
“Me refiero a comenzar la investigación para escribir un libro.”
“Si comienzas ese libro e investigas a fondo y si, por supuesto, no das por sentado nada. Y si, cuando estés satisfecho con tu investigación, e indagues en tu investigación… sí, tal vez para ti, por la naturaleza de tu trabajo, los temas en los que has estado involucrado, esto sería una buena cosa. Pero yo diría que tal vez estás entrando en terreno peligroso. En la medida que continúes con las preguntas, siempre y cuando continúes con tu propio desarrollo, mientras no impidas el trabajo avanzado de los guías, sí, esto podría ser muy bueno para ti. Pero…”
Supe, por el tono de voz de Russell, que una advertencia era inminente.
“… quisiera advertirte que no hay nada que se pueda tomar como valor aparente. Si es sencillo de creer o de ser sostenido con fe por su valor aparente, entonces quizás sea algo que... carece de valor.”
“¿Tienes el pálpito que debería ir con todas esas personas que afirman estar en contacto con sus guías y establecer cuál es el papel de un guía?”
“Quizás lo primero que debas esclarecer es si se trata realmente de un guía, en realidad, un guía o un espíritu juguetón que no es un guía en absoluto.”
Naturalmente, deseaba conocer la diferencia entre uno y otro.
“Te encontrarás que donde hay espíritus juguetones, o incluso lo que podría llamarse impostores, hallarás más Almas, confianza ciega, aceptación sin cuestionamientos. Si no puedes reconocer uno del otro con rapidez, puedes encontrarte en una situación de trampa de almas... Eres un hombre inteligente. Has elegido bien. Pero debo advertirte: incluso el más inteligente entre nosotros será, y lo seguirá siendo, capturado por una trampa de almas.”
Le pregunté a Russell por algunos consejos sobre cómo evitar esta suerte que sonaba tan miserable. Me respondió advirtiéndome vehementemente que antes de llevar a cabo mi investigación, me armara de una gran actitud autocrítica y un aluvión de perspicaces preguntas.
“Debes proceder en el campo de trabajo —si tienes la intención de proseguir con ello— con una cantidad deliberada de escepticismo, una vasta provisión de conocimientos y una enorme lista de preguntas precisas que, de hecho, separará lo real de aquello que es creencia básica, misticismo o falsedad. ¡No aceptar respuestas aparentes! ¡Cuestiona! ¡Pregunta todo el tiempo! Y si las preguntas no son respondidas de manera satisfactoria, pregunta y vuelve a indagar nuevamente.”
Russell hizo una pausa. Cuando volvió a hablar, su voz era más suave, más simpática.
“Puedes agitar el avispero y molestar a unos cuantos con este trabajo. Sin embargo, ya has molestado mucho antes y seguramente lo harás de nuevo. Has alterado las apariencias anteriormente con la naturaleza de tu trabajo. El lápiz tiene un mensaje poderoso.”
No olvidemos la suerte final que corrió el autor luego de haber descubierto quiénes eran los “guías” y qué papel desempañaban en la vida de los contactados. Entendemos como útil para nuestros bienamados hermanos en la Búsqueda de la Verdad que logren conectar la investigación de Joseph Fisher con los trabajos del doctor Jacques Vallée, en especial, sus libros Messengers of Deception y The Invisible College.

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Eterianos, criptoterrestres y apariciones marianas

Parte de nuestra labor consiste en proponer a la humanidad un punto de vista no antropocéntrico que le brinde ventajas para una toma de decisiones óptima, sobre todo, en este momento de transición cuando las aguas aun permanecen calmas. Ahora bien, esta visión más amplia seguramente no coincidirá con los sistemas de creencias socialmente aceptados y que, a nuestro entender, fueron sistemáticamente implantados para someter y mantener velada la esclavitud que subyace en la ergástula. Coincidiendo con la postura de nuestro respetado John Keel, “que el que sepa parezca un chiflado,” en La Historia Oculta del Mundo, Paul H. Koch prologa con más elocuencia esta aseveración:
Imaginemos que todos los seres humanos —excepto un puñado que lo guardara en secreto por sus propias razones— padeciéramos una patología concreta, tan generalizada que en la práctica resultara invisible para nosotros. Al no conocerla, no nos plantearíamos curarla. Pensemos por ejemplo en un bloqueo de nuestra capacidad de percepción que nos impidiera ver y escuchar a un pequeño número de personas cuyo color de piel fuera verde. Como nadie podría captarlas, nadie diría, ni siquiera imaginaría, que existen realmente personas verdes. No podríamos detectarlas ni deducir su existencia, aunque influyeran directamente en nuestras vidas para bien o para mal. Y si, por algún motivo, alguien lograra superar ese bloqueo y llegara a verlas, los demás le tacharían de loco peligroso y le ingresarían en un psiquiátrico en cuanto tratara de convencerlos de su existencia.
En el pasado, hemos conectado a los eterianos de Meade Layne junto a los criptoterrestres de Mac Tonnies; por lo tanto, no profundizaremos excesivamente más en esta asociación, salvo en indicar que el medio ambiente de estas entidades corresponde a la Cuarta Densidad, que su fisicalidad es variable, en el sentido que pueden transmogrificarse con distinta apariencia en nuestra realidad física de Tercera Densidad, y que resultan ser los operadores de lo que malinterpretamos como naves extraterrestes tras el fenómeno de anomalías aéreas que estudia la ufología. Del libro Coming of the Guardians (1957), Layne presenta un ejemplo acertado:
Uno de los comunicadores citados, Yada di Shi'it, nos da una ilustración muy útil. “Considere,” dice, “un juego de diez bolas que encastran una dentro de otra, tal como son talladas a menudo por artesanos orientales. Para cualquier punto, por ejemplo, en el interior de la bola más externa, habrá un punto correspondiente en su exterior, y en el exterior y el interior de la segunda pelota, y de la tercera y así sucesivamente, a través de todas las diez esferas concéntricas. Cualquier objeto en cualquier esfera puede emerger en su punto correspondiente en cualquier otro; y, puesto que no hay ´espacio vacío` para ser cruzado, la continuidad masiva de los éteres llena todo, con lo cual, el ´cruce` no requerirá tiempo.”
Lo que ocurre es, una vez más, una conversión de energía, o un cambio sobre las velocidades vibratorias, que se apreciará como un cambio de forma. El ejemplo, por supuesto, no puede llevarse demasiado lejos: es difícil de hacer sin cierto grado imaginación, pero ayuda a menudo a simplificar la explicación. Esta misma imagen de esferas concéntricas es útil para comprender las “caídas de Forteanas,” (1) de todo tipo de cosas “desde los cielos,” un fenómeno bien atestiguado. Se ajusta también con el notable gráfico o dibujo de la tierra y las zonas etéreas próximas. (2)
Sumar las apariciones religiosas, sobre todo las mariofanías, a esta molesta asociación de entidades etéricas podría costarnos la visita de un diligente inquisidor católico, siglos atrás, presto a iniciar su correctiva labor sobre la falange distal de nuestros índices acusatorios. Pero la asociación no sólo es una comorbilidad hipotética dado que se encuentra documentada en más de un estudio parapsicológico y demonológico: las entidades parasitarias de consciencia superior, en especial aquellas más arteras y siniestras, suelen investirse con las prendas impolutas y celestiales de la iconografía religiosa, reclamando incesantemente sometimiento y sacrificios, en un tono como bien indica Salvador Freixedo, amenazante e intimidatorio:
“Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia. Tenemos que visitar al Santísimo con frecuencia. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande.” (Apariciones en Garabandal, primer mensaje: 18 de Octubre de 1961)
“Rezad mucho y haced mucha penitencia para que todos os salvéis. Cuanto más sufráis y más sacrificios hagáis, más os amo porque así me ayudáis a sufrir y a pedir por tantos pecadores que tanto lo necesitan.” (Virgen Dolorosa el Escorial)
“Los niños serán alzados en espasmos de dolor y morirán en los brazos de quienes los carguen... Si mis fieles no se someten, me veré forzada a que el ejército de mi Hijo caiga sobre ustedes. Si los pecadores se arrepienten, las piedras y rocas se tornarán en semillas de trigo, y los tubérculos se cultivarán por sí solos.” (Virgen de La Salette presenciada en 1846 por dos adolescentes Melanie Calvat y Maximino Giraud, previo a la muerte de 75000 personas, la mayoría niños, por hambruna y malas cosechas)
Hemos ya presentado la curiosa sospecha que la humanidad no sea el tope de la cadena alimenticia, y que el siguiente estrato se nutra de la desviación de la energía vital proveniente de la experiencia física a través de distintas manipulaciones: devoción, ansiedad, sufrimiento y destrucción. Es decir, de acuerdo a la orientación espiritual de estas entidades, su alimento —producido por la vida orgánica en distintos grados o sabores emocionales— estaría en función a su clase de desbalance: las más “encumbradas,” aquellas que se perciben a sí mismas por encima de la humanidad, que Kyle Griffith describió como “Teócratas,” tendrían una afinidad a la distorsión devocional y a la ansiedad provista por feligreses que se someten a una deidad; del mismo modo, las entidades parasitarias considerarían el plato suculento del llano sufrimiento y mera destrucción. Por supuesto, ninguno de estos seres despreciará una apasionada e instintiva indulgencia. Sin embargo, existen entidades orientadas al Balance, cuyo trabajo interno las ha liberado de la tiranía de las necesidades, del hambre y la dualidad.

En el relato que hace la psicóloga Nancy Osborne en The Demon Syndrome, un olvidado libro que investiga una extensa posesión demoníaca, Lucikar la Luminosa —como se autodenominaba la entidad que posee a la protagonista Ann Haywood,— expone una ristra de fenómenos anómalos que en la moderna ufología se han integrado bajo la teoría del Sistema de Control Hiperdimensional, esto es, cambios sutiles pero deliberados del entorno (artefactos eléctricos, manipulación de la conducta humana, cambios intempestivos en el clima, etc.) que, en particular, resaltan todos ellos cuando un ministro se acerca para intentar un exorcismo. Durante una entrevista con un periodista, la protagonista intentó explicar cómo la entidad le había transportado en el tiempo hacia lugares remotos:
“Ella me rodea con su túnica y luego mi mente se separa de mi cuerpo. Puedo mirar hacia atrás y verlo allí tendido. Después nos elevamos, atravesamos el techo, y volamos hacia el espacio. Una noche, la Dama me hizo retroceder en el tiempo. Estábamos en un país extranjero y las personas vestían a la antigua. La Dama adoptó la apariencia de una hermosa mujer con una toga azul, y efectuó milagros para los demás...”

“De repente, Ann empalideció palideció y pidió que la disculpásemos un momento. Su grito de dolor se oyó desde el baño donde se había refugiado. Regresó sollozando y tocándose el abdomen. Lucikar la había atacado salvajemente por haber revelado que a lo largo de la historia, criaturas como la Dama han adoptado la forma de santos. Luego se sirven de la credulidad de la humanidad para engañar y desinformar a la gente de modo tal que crean que están viendo milagros. Ann le suplicó al reportero que borrara esa parte de la entrevista.”
Pero este hecho de poseer a un humano contactado como mascota, canal o “instrumento,” no es la excepción, sino la norma. El ojo entrenado no dudará entonces en que el “amo,” al menospreciar el libre albedrío de su adoctrinado, está claramente demostrando su orientación espiritual egocéntrica. En el último libro de Joseph Fisher, El canto de sirena de los fantasmas hambrientos, vemos un refuerzo adicional:
Una mujer de Glastonbury, Inglaterra me contó que era visitada por una “guía,” una entidad invisible, que según creía ella, la amaba profundamente. Me contaba en su carta que: “Una noche, me desperté de un sueño, aterrorizada pero fascinada al ver una ‘energía’ que reptaba por mi espalda al mismo tiempo que escuchaba un ruido parecido al de un motor de jet, amortiguando cualquier otro sonido. Mi ‘cuerpo’ fue izado de la cama, estando ya totalmente consciente, y desde el techo de mi habitación, retorné lentamente a mi cama.” Esta “energía” le permitió conocer a una dama la que dijo haberla estado observando durante largo tiempo. La experiencia fue “tan real que bien podría haber sido física. Esta dama era real; y estaba viva: pero en otro mundo.”

La relación con esta entidad se hizo en varias etapas, dado que en ocasiones “desaparecía.” La entidad, eventualmente se convirtió “como en una especie de madre protectora,” fue entonces cuando le ofreció “entrenarla.” Esta enseñanza, se le dijo, podría entonces ayudar a su desarrollo espiritual. Y así empezaron los problemas. En su carta explicaba:
“Había algo en aquella entidad que era horrible, oscuro y espantoso. A veces me desconcertaba y dejaba perpleja; hallaba tanto amor y apoyo de su parte. Pero entonces caía extrañamente enferma. Sin razón aparente, olas de náusea severa me atacaron sin respiro. Y un dolor que me taladraba la cabeza.”
“‘No estás enferma, mi querida,’ me reconfortaba con palabras untadas en miel. ‘Es sólo el entrenamiento.’ Me mostraba que era ella quien estaba haciéndolo. Ella podía ‘conectar’ la percepción de mi sensación de dolor, y luego ‘apagarlo,’ así una y otra vez. No me gustaba para nada.”
La desesperación terminó siendo el pago por la obediencia a la espectral “madre.” Continúa en su carta:
“Muy en lo profundo, me daba cuenta que no era yo; no era mi ser natural. Era terrible el sufrimiento. Me esforzaba intentando no perder mi vida… recordaba sus palabras sobre el entrenamiento… me hundí más profundo que nunca antes. Incluso escuché que alguien le preguntaba a la aparición si yo no había considerado suicidarme: ¡tan sumisa que soporta el dolor por amor a su protectora! Escuchaba frases en Latín y Español…”
Concluye entonces que se defendió con toda su voluntad.
“Perder la dignidad, humillarme, nada importaba. Ninguna otra cosa importaba que mi supervivencia y romper, por fin, todo lazo con este espectro que decía protegerme. Y tomará muchísimo tiempo el lograr sanar por fin.”
Existe un último aspecto notable que no deseamos pasar por alto: las mariofanías poseen también una componente saturada de imageniería sexual. Obviamente, la asociación que hacemos no nos exceptuará de consternados feligreses que, cegados por su fanatismo y programación religiosa, querrán proceder con vehementes correctivos semejantes a los del excitado inquisidor. Pero la conexión se hace más evidente si asociamos los cultos primigenios de fertilidad, en particular, la Vecchia Religione (hoy también conocida como Stregoneria) cimentada en los ritos etruscos y cabíricos.

Al incursionar en esta peculiar hebra de conocimiento hasta sus últimas consecuencias, podemos concluir con dos enriquecidos puntos de vista: en primer lugar, debemos considerar el aspecto de alta extrañeza que subyace en este oculto tráfico energético y que la doctora Eve Lorgen y el ufólogo James Bartley han analizado como la interferencia alienígena en las relaciones afectivas; en segundo lugar, y conectando la idea de sumisión, el celibato católico puede analizarse como una degeneración que se arrastra de los ritos etruscos, cuando un contactado masculino era segregado para servir a una diosa. Esta servidumbre no sólo era devocional sino que acarreaba un fuerte trasfondo sexual (explícito o implícito por la insatisfacción del deseo del “elegido”) y, llamativamente aun hoy es análogo a las ceremonias y votos de la iniciación del lado siniestro rosacruz.(3) Esto encastra al pie de la letra con el libro de Donald Tyson, Sexual Alchemy, donde se detalla la práctica auto-erótica para comulgar con seres sutiles:
La alquimia sexual es un sistema de magia ritual que permite a sus practicantes iniciar y sostener relaciones eróticas satisfactorias con entidades amorosas que son los agentes activos de la Diosa. El amor con estos espíritus libera grandes cantidades de energía oculta en el cuerpo que se concentran en los tres fluidos más estrechamente asociados con los placeres del sexo y la generación de una nueva vida: los claros líquidos lubricantes liberados en ambos genitales —masculinos y femeninos— durante la excitación, la sangre roja menstrual de las mujeres y la cera blanca de los hombres. Mediante la recolección de estas secreciones transmutadas, preparándolas adecuadamente e ingiriéndolas regularmente en cantidades mínimas, se pueden producir cambios catalíticos en la mente y en el cuerpo que intensifican y prolongan el placer sensual, mejoran las habilidades físicas y psíquicas y elevan el nivel de conciencia.

En el corazón de la alquimia sexual se encuentra el más potente y celosamente guardado de todos los misterios ocultos: el método para usar las fuerzas liberadas por la unión amorosa con los seres espirituales para el auto-empoderamiento y la transformación personal. Hay dos amplias ramificaciones para esta magia. La primera es el logro y disfrute de relaciones eróticas con entidades sutiles superiores que encarnan la energía creativa (shakti) de la Diosa. Esto se buscaba a menudo de manera egocéntrica, para gozar de la dicha sensual de tales uniones, y para ganar el amor y la guía de estos seres etéricos. La segunda es la transmutación alquímica de los fluidos sexuales del cuerpo, que ocurre durante la excitación producida por la unión con estos espíritus. No es necesario trabajar con fluidos sexuales para disfrutar de una relación amorosa con una entidad descarnada.

Aquellos que deseen practicar sólo la primera parte del sistema, y ​​disfrutar del amor sensual con los seres etéricos por sus propias recompensas, encontrarán en el una experiencia de vida satisfactoria. Después de que la unión amorosa se establezca y sostenga con un agente espiritual de la Diosa, siempre es posible seguir adelante y emplear los fluidos transformados del cuerpo como un catalizador oculto, para realizar los beneficios tangibles del sistema.
Entonces esta forma de contactismo, que aleja al sacerdote o contactado de una vida sexual satisfactoria y que decanta en el onanismo es, en definitiva, un método de reclutamiento para el bando siniestro del plano etérico, donde el negociado consiste en una comunión devocional, pero que veladamente degenera en una potencial conducta parafílica ante la imposibilidad de expresar las emociones en el plano sexual.

Para aquellos sinceros Buscadores de la Verdad, comprenderán que el camino que nos exime de la oscuridad transita por otros senderos, tal vez, más ocultos pero sobre la diáfana Vía del Balance. Intentando concluir entonces con algo de luz sobre este delicado tema, volvemos a proponer del trabajo de Layne, esta cita final :
Es sólo porque la física y química del cuerpo orgánico parece ir a través de estados tan angustiosos que a menudo se dice: “No tengo ningún deseo de volver al plano físico. Ahora bien, si las condiciones en la mecánica de las sustancias químicas del cuerpo no estuvieran sujetas a estas condiciones tan angustiantes, se podría disfrutar de la vida física tanto como en los otros planos. Es sólo el deseo de escapar del dolor, la necesidad y la escasez lo que debiera guiar el timón en la vida de los encarnados.” Sin duda, pero probablemente nuestras condiciones en el reino material nunca serán tan buenas como las del plano etérico. No obstante, después de haber aprendido a tener control completo y gobernar el cuerpo bajo la égida de la consciencia, la entidad encarnada podrá disfrutar de una condición sublime, manteniendo una sensación de bienestar, paz y alegría en cualquier plano de existencia. Dado que todos los planos de existencia tienen sus inconvenientes y dificultades, es muy beneficioso familiarizarse y aprender cómo superar las necesidades y limitaciones de nuestro cuerpo físico.

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