La coagulación de la santidad

En realidad, una óptima forma de ver el plano físico podría arriesgarse al contemplarlo como el campo de cultivo de los Retoños de la Luz. Aquellos que hayan descubierto la Clave del Arcano, entenderán nuestras palabras y sabrán entonces la necesidad imperiosa de coagular el suministro celestial con la vida infusa en la materia, que no es otro que el fuego contenido en el agua de vida.

Pues donde hay vida, hay esperanza, y necesidad de vituallas solía agregar como epíteto el Escudero de la Comarca. Y esta es una realidad palpable: de manera velada, los seres orgánicos somos procesadores de alimentos, es decir, nuestra subsistencia está basada en el continuo procesamiento y extracción de energía orgónica de la materia burda que ingerimos; al consumir el orgón diseminado en las cadenas de polisacáridos que formaron parte de otro ser vivo, realizamos un sacrificio hierático a las entidades inorgánicas. Robert Monroe obtuvo esa confesión de los iluminados seres que acompañaban sus viajes oníricos a través de las densidades de consciencia que la humanidad tiene un escaso conocimiento; en su libro El Viaje Definitivo (Ultimate Journey), formuló una guía para trascender la maya hindú, o el ahora occidental, sistema de control hiperdimensional (que Monroe denominaba como Sistema de Vida Terrestre):
Como es el jefe, el hemisferio derecho del cerebro a menudo obliga al cerebro izquierdo a desempeñarse de una manera que tiende a destruir miles de años de evolución. Mientras tanto, nuestro cerebro izquierdo intenta tomar las ideas útiles e inspiraciones del hemisferio derecho y convertirlos en algo de utilidad. Tolera los patrones cerebrales no productivos del hemisferio derecho, siempre y cuando no se interpongan en el camino. También distorsiona denodadamente algunos patrones del cerebro derecho para convertirlos al paradigma de supervivencia-depredación que rige el Sistema de Vida Terrestre. Desde un Punto de Vista Alternativo, tenemos entonces dos definiciones:
  • Cerebro izquierdo = Mente Humana modificada por el Sistema de Vida Terrestre
  • Cerebro derecho = Expresión del Núcleo del Ser, la parte física atemporal, nuestra parte sutil, inmaculada y desafectada del Sistema de Vida Terrestre.
El truco es conseguir un balance del hemisferio izquierdo y del derecho de manera que actúen simultánea y sincrónicamente, animando a que el cerebro izquierdo tome una participación cada vez más activa en el Mas Allá [Densidades Superiores de Consciencia]. Nunca se debe abandonar el uno por el otro. Y una vez logrado todo esto, es posible que los siguientes puntos ayuden:
  1. Siempre reconozca y recuerde que se es “más que un cuerpo físico.” Esto le proporcionará una perspectiva más objetiva de cualquier actividad en el Sistema de Vida Terrestre: la agonía se vuelve tolerable; el éxtasis más profundo; los miedos inducidos de forma local se evaporan.
  2. Reconozca y controle su instinto de supervivencia. Úselo en lugar de que este lo use a usted. Aquí hay algunas sugerencias:
    a. Una parte de la fórmula (la vida física = bueno) es necesaria para el Sistema de la Tierra Terrestre y es aceptable durante su estancia. La otra parte (la muerte física = malo) se puede descartar dado que en su momento lo entenderá mejor.
    b. Recuerde que su objetivo final no es la supervivencia física. Por lo tanto, si bien es válido estar aquí para hacer ciertas cosas y que hay acciones que se deben efectuar para estar aquí, no se debería desesperar si no es así. Los accidentes pueden ocurrir, pero aun así, tampoco perderá, pues ha tenido la experiencia de ser humano.
    c. El instinto de reproducción sexual es el más poderoso instinto animal del Sistema de Vida Terrestre. Diseñado específicamente para la supervivencia física de la especie, fue diseñado y es manipulado exógenamente para el control de la mayoría de los aspectos de la conducta humana. Puede disfrutarlo, pero no hay necesidad de vivir o morir por el; y es posible disfrutar de las manipulaciones por lo que son, sucumbir solamente a sabiendas.
    d. Los activos físicos (materiales, alimentos, herramientas, juguetes) son excelentes para el uso local, pero la propiedad es sólo una cuestión de conveniencia temporal. No sólo no se pueden poseer, tampoco se los podrá llevar, ni siquiera se es dueño del cuerpo físico.
  3. Mantenga un estado de turista transitorio. En definitiva se está siendo humano por propia elección. Esa opción se mantiene en vigor durante su visita. Usted puede empacar su experiencia y abandonar su estadía cuando y donde quiera sea cual sea su razón, sin censura o sanciones de cualquier índole. Si su Mente Humana es satisfecha con su pasar terrestre, considere que también le abandonará más allá de cualquier esfuerzo que haga. Es probable que los adictos al Sistema de Vida Terrestre no lo entiendan, pero eso es problema de ellos.
  4. Disfrute de la vida en el Sistema de Vida Terrestre, maximice los altos y bajos: pero no se vuelva adicto. Supere las emociones de enojo ante la forma en que funciona el Sistema: cuando se observe aparentes desigualdades, ventajas injustas, brutalidades, insensibilidad y engaño. Es un mundo depredador por diseño: y es una máquina de enseñanza por excelencia.
  5. Ejercite su mente humana tanto como sea posible, a sabiendas de que es sólo un ejercicio. Construya bellos artefactos, resuelva “problemas,” disfrute el olor de las flores y admire las puestas de sol, componga música, explore los “secretos” del universo físico, saboree el aporte de sus cinco sentidos, absorba los matices de sus afectos y situaciones personales, sienta la alegría y la tristeza, la risa, la empatía, la compasión a fin de meter toda esta memoria emocional en su bolso de viaje.
  6. Lo más importante, brinde a su Mente Humana aquello que busca, la experiencia, y el flujo de conciencia donde y cuando la encuentra. Sature su sed de sensaciones, pero tenga cuidado con la tendencia a revolcarse en ella, debido a las reminiscencias del Hogar [de planos superiores] que pueda contener. Tenga cuidado con las ilusiones y la colusión que hacen a veces difícil de resolver lo real en un medio ambiente como el Sistema de Vida Terrestre.
  7. Su mente humana tiene una tendencia natural y normal para tratar de hacer las cosas en el Sistema de Vida Terrestre de la forma en que está acostumbrado en el Más Allá [los planos superiores]. La historia está llena de tales intentos, pero al final el Sistema siempre gana. Se puede desbastar una parte, pero la bestialidad depredadora simplemente vuelve, a veces un poco más inteligente que antes. Eso no significa que no se debe intentar y es posible que pueda cambiar una parte de ella, pero nunca va a lograrlo completamente; el Sistema no lo permitirá. ¿Aunque quién sabe cuánto tiempo más existirá de todos modos?
Monroe se esfuerza en sostener una visión taoísta, identificando las dos mentes: el Ego o Animus con su orientación crítica y egocéntrica (aspecto de servicio a sí mismo: STS o SAS) y el Anima que carece de discriminación alguna (aspecto de servicio a todos: STA o SAT), con el objetivo de lograr una integración de ambos hemisferios, es decir, lograr el Balance (también conocido como STO o SAD). Esta conclusión sobre la integración de dos aspectos contrapuestos que subyacen en la extraña naturaleza humana, fue vista en varias disciplinas esotéricas: la vinculación entre la alquimia occidental y el yoga oriental es más que evidente. Georg Feuerstein, erudito indólogo y sanscritista, al respecto del Hatha Yoga concluyó:
La sílaba “ha” en la palabra hatha representa la fuerza solar [masculina: aspecto de servicio a sí mismo] del cuerpo, y la sílaba “tha” representa la fuerza lunar [femenina: aspecto de servicio indiscriminado]. El término “yoga” [reunión e integración] representa su conjunción, que es el estado extático de identidad entre el sujeto y el objeto.
Jesús, investido de las
prendas solares
Pero nuestra visión discrepa, al menos en parte, con la última aseveración de Robert Monroe: entendemos que han habido logros completos de individuos a lo largo de la historia; cierto es que el Sistema de Vida Terrestre posee un refinado control de daños y si alguien escapa de sus muros, rápidamente intenta destruir o distorsionar los permenores del incidente; la imagen de lo infranqueable e imposible no debe dejar de machacarse en la gris mente de los prisioneros.

Ahora bien, cerremos por un momento nuestros ojos a los terribles muros, no malgastemos nuestra esencia ígnea en las impresiones con que desea empaparnos la funesta visión del laberinto, sus errantes prisioneros y los nefastos custodios. Puesto que la nutrición del embrión áureo, conforme a la simbología alquímica que lo representa como el Ave Fénix o el pelícano ígneo, resulta de la derivación de la energía orgónica de su biológico patrón terrestre hacia una sublimación solar, resulta esclarecedor el pasaje que Fulcanelli nos brinda en una nota aparte de Las Moradas Filosofales (cap. El maravilloso grimorio del castillo Dampierre):
El pitpit de los prados (Anthus pratensis) es un pajarillo parecido a la alondra. Hace su nido en la hierba. Los griegos lo llamaban Ανδος, pero esta palabra tiene otro significado de carácter netamente esotérico. Ανδος designa asimismo la flor y la parte más perfecta y distinguida de una cosa. También es la eflorescencia, la espuma de las soluciones cuyas partes ligeras ascienden y van a cristalizar a la superficie. Ello basta para dar una idea clara del nacimiento del pajarillo cuyo único huevo debe engendrar a nuestro Fénix.
Para el ojo entrenado, la semántica esotérica de Ανδος no tardará en ser conectada con los conocimientos vertidos en el libro de sabiduría taoísta El secreto de la Flor de Oro que Richard Wilhelm intentó plasmar como la guía práctica hacia la integración de la personalidad; ahora bien, la necesidad de integración nos lleva a plantearnos si existirán componentes que se encuentran fracturados en nuestra psique. ¿Es que acaso la mente humana se encuentra fragmentada? La conclusión, o más bien, el punto de partida de las disciplinas sufistas, encaramadas en las enseñanzas del Cuarto Camino, nos alientan en este sentido: los egos o agregados psicológicos son fragmentos distorsionados y hasta pervertidos que navegan en las peligrosas aguas de la psique traumatizada, cada uno pugnando por prevalecer en la toma de decisiones y haciendo uso indiscriminado y carente de economía del orgón o libido sexual.

Bien sabemos que esta libido, de dejarse operar por los antagonistas deseos de la carne, no tardará en verterse en fluídos lujuriosos, como nos advierte Cyrano Bergerac en El otro mundo: los Estados de la Luna, “estas llamas incombustibles —dice, haciendo hablar a su daemon— nos servirán mejor que vuestros enjambres de gusanos.” El pensamiento que indaga nos hace denostar la arrogancia del género humano con la frase genial de Gurdjieff: “somos alimento para la Luna.” De acuerdo a lo programado en nuestro manipulado ADN, el orgón que mantiene nuestra vida orgánica, sin la mediación del trabajo interno en la rueda del pozo, no demora en decantar en la putrefacción, que culmina alimentando a los ingenieros antropecuarios; desde su nefasta visión, tan sólo para ello fuimos creados.

Eterianos, criptoterrestres y apariciones marianas

Parte de nuestra labor consiste en proponer a la humanidad un punto de vista no antropocéntrico que le brinde ventajas para una toma de decisiones óptima, sobre todo, en este momento de transición cuando las aguas aun permanecen calmas. Ahora bien, esta visión más amplia seguramente no coincidirá con los sistemas de creencias socialmente aceptados y que, a nuestro entender, fueron sistemáticamente implantados para someter y mantener velada la esclavitud que subyace en la ergástula. Coincidiendo con la postura de nuestro respetado John Keel, “que el que sepa parezca un chiflado,” en La Historia Oculta del Mundo, Paul H. Koch prologa con más elocuencia esta aseveración:
Imaginemos que todos los seres humanos —excepto un puñado que lo guardara en secreto por sus propias razones— padeciéramos una patología concreta, tan generalizada que en la práctica resultara invisible para nosotros. Al no conocerla, no nos plantearíamos curarla. Pensemos por ejemplo en un bloqueo de nuestra capacidad de percepción que nos impidiera ver y escuchar a un pequeño número de personas cuyo color de piel fuera verde. Como nadie podría captarlas, nadie diría, ni siquiera imaginaría, que existen realmente personas verdes. No podríamos detectarlas ni deducir su existencia, aunque influyeran directamente en nuestras vidas para bien o para mal. Y si, por algún motivo, alguien lograra superar ese bloqueo y llegara a verlas, los demás le tacharían de loco peligroso y le ingresarían en un psiquiátrico en cuanto tratara de convencerlos de su existencia.
En el pasado, hemos conectado a los eterianos de Meade Layne junto a los criptoterrestres de Mac Tonnies; por lo tanto, no profundizaremos excesivamente más en esta asociación, salvo en indicar que el medio ambiente de estas entidades corresponde a la Cuarta Densidad, que su fisicalidad es variable, en el sentido que pueden transmogrificarse con distinta apariencia en nuestra realidad física de Tercera Densidad, y que resultan ser los operadores de lo que malinterpretamos como naves extraterrestes tras el fenómeno de anomalías aéreas que estudia la ufología. Del libro Coming of the Guardians (1957), Layne presenta un ejemplo acertado:
Uno de los comunicadores citados, Yada di Shi'it, nos da una ilustración muy útil. “Considere,” dice, “un juego de diez bolas que encastran una dentro de otra, tal como son talladas a menudo por artesanos orientales. Para cualquier punto, por ejemplo, en el interior de la bola más externa, habrá un punto correspondiente en su exterior, y en el exterior y el interior de la segunda pelota, y de la tercera y así sucesivamente, a través de todas las diez esferas concéntricas. Cualquier objeto en cualquier esfera puede emerger en su punto correspondiente en cualquier otro; y, puesto que no hay ´espacio vacío` para ser cruzado, la continuidad masiva de los éteres llena todo, con lo cual, el ´cruce` no requerirá tiempo.”
Lo que ocurre es, una vez más, una conversión de energía, o un cambio sobre las velocidades vibratorias, que se apreciará como un cambio de forma. El ejemplo, por supuesto, no puede llevarse demasiado lejos: es difícil de hacer sin cierto grado imaginación, pero ayuda a menudo a simplificar la explicación. Esta misma imagen de esferas concéntricas es útil para comprender las “caídas de Forteanas,” (1) de todo tipo de cosas “desde los cielos,” un fenómeno bien atestiguado. Se ajusta también con el notable gráfico o dibujo de la tierra y las zonas etéreas próximas. (2)
Sumar las apariciones religiosas, sobre todo las mariofanías, a esta molesta asociación de entidades etéricas podría costarnos la visita de un diligente inquisidor católico, siglos atrás, presto a iniciar su correctiva labor sobre la falange distal de nuestros índices acusatorios. Pero la asociación no sólo es una comorbilidad hipotética dado que se encuentra documentada en más de un estudio parapsicológico y demonológico: las entidades parasitarias de consciencia superior, en especial aquellas más arteras y siniestras, suelen investirse con las prendas impolutas y celestiales de la iconografía religiosa, reclamando incesantemente sometimiento y sacrificios, en un tono como bien indica Salvador Freixedo, amenazante e intimidatorio:
“Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia. Tenemos que visitar al Santísimo con frecuencia. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande.” (Apariciones en Garabandal, primer mensaje: 18 de Octubre de 1961)
“Rezad mucho y haced mucha penitencia para que todos os salvéis. Cuanto más sufráis y más sacrificios hagáis, más os amo porque así me ayudáis a sufrir y a pedir por tantos pecadores que tanto lo necesitan.” (Virgen Dolorosa el Escorial)
“Los niños serán alzados en espasmos de dolor y morirán en los brazos de quienes los carguen... Si mis fieles no se someten, me veré forzada a que el ejército de mi Hijo caiga sobre ustedes. Si los pecadores se arrepienten, las piedras y rocas se tornarán en semillas de trigo, y los tubérculos se cultivarán por sí solos.” (Virgen de La Salette presenciada en 1846 por dos adolescentes Melanie Calvat y Maximino Giraud, previo a la muerte de 75000 personas, la mayoría niños, por hambruna y malas cosechas)
Hemos ya presentado la curiosa sospecha que la humanidad no sea el tope de la cadena alimenticia, y que el siguiente estrato se nutra de la desviación de la energía vital proveniente de la experiencia física a través de distintas manipulaciones: devoción, ansiedad, sufrimiento y destrucción. Es decir, de acuerdo a la orientación espiritual de estas entidades, su alimento —producido por la vida orgánica en distintos grados o sabores emocionales— estaría en función a su clase de desbalance: las más “encumbradas,” aquellas que se perciben a sí mismas por encima de la humanidad, que Kyle Griffith describió como “Teócratas,” tendrían una afinidad a la distorsión devocional y a la ansiedad provista por feligreses que se someten a una deidad; del mismo modo, las entidades parasitarias considerarían el plato suculento del llano sufrimiento y mera destrucción. Por supuesto, ninguno de estos seres despreciará una apasionada e instintiva indulgencia. Sin embargo, existen entidades orientadas al Balance, cuyo trabajo interno las ha liberado de la tiranía de las necesidades, del hambre y la dualidad.

En el relato que hace la psicóloga Nancy Osborne en The Demon Syndrome, un olvidado libro que investiga una extensa posesión demoníaca, Lucikar la Luminosa —como se autodenominaba la entidad que posee a la protagonista Ann Haywood,— expone una ristra de fenómenos anómalos que en la moderna ufología se han integrado bajo la teoría del Sistema de Control Hiperdimensional, esto es, cambios sutiles pero deliberados del entorno (artefactos eléctricos, manipulación de la conducta humana, cambios intempestivos en el clima, etc.) que, en particular, resaltan todos ellos cuando un ministro se acerca para intentar un exorcismo. Durante una entrevista con un periodista, la protagonista intentó explicar cómo la entidad le había transportado en el tiempo hacia lugares remotos:
“Ella me rodea con su túnica y luego mi mente se separa de mi cuerpo. Puedo mirar hacia atrás y verlo allí tendido. Después nos elevamos, atravesamos el techo, y volamos hacia el espacio. Una noche, la Dama me hizo retroceder en el tiempo. Estábamos en un país extranjero y las personas vestían a la antigua. La Dama adoptó la apariencia de una hermosa mujer con una toga azul, y efectuó milagros para los demás...”

“De repente, Ann empalideció palideció y pidió que la disculpásemos un momento. Su grito de dolor se oyó desde el baño donde se había refugiado. Regresó sollozando y tocándose el abdomen. Lucikar la había atacado salvajemente por haber revelado que a lo largo de la historia, criaturas como la Dama han adoptado la forma de santos. Luego se sirven de la credulidad de la humanidad para engañar y desinformar a la gente de modo tal que crean que están viendo milagros. Ann le suplicó al reportero que borrara esa parte de la entrevista.”
Pero este hecho de poseer a un humano contactado como mascota, canal o “instrumento,” no es la excepción, sino la norma. El ojo entrenado no dudará entonces en que el “amo,” al menospreciar el libre albedrío de su adoctrinado, está claramente demostrando su orientación espiritual egocéntrica. En el último libro de Joseph Fisher, El canto de sirena de los fantasmas hambrientos, vemos un refuerzo adicional:
Una mujer de Glastonbury, Inglaterra me contó que era visitada por una “guía,” una entidad invisible, que según creía ella, la amaba profundamente. Me contaba en su carta que: “Una noche, me desperté de un sueño, aterrorizada pero fascinada al ver una ‘energía’ que reptaba por mi espalda al mismo tiempo que escuchaba un ruido parecido al de un motor de jet, amortiguando cualquier otro sonido. Mi ‘cuerpo’ fue izado de la cama, estando ya totalmente consciente, y desde el techo de mi habitación, retorné lentamente a mi cama.” Esta “energía” le permitió conocer a una dama la que dijo haberla estado observando durante largo tiempo. La experiencia fue “tan real que bien podría haber sido física. Esta dama era real; y estaba viva: pero en otro mundo.”

La relación con esta entidad se hizo en varias etapas, dado que en ocasiones “desaparecía.” La entidad, eventualmente se convirtió “como en una especie de madre protectora,” fue entonces cuando le ofreció “entrenarla.” Esta enseñanza, se le dijo, podría entonces ayudar a su desarrollo espiritual. Y así empezaron los problemas. En su carta explicaba:
“Había algo en aquella entidad que era horrible, oscuro y espantoso. A veces me desconcertaba y dejaba perpleja; hallaba tanto amor y apoyo de su parte. Pero entonces caía extrañamente enferma. Sin razón aparente, olas de náusea severa me atacaron sin respiro. Y un dolor que me taladraba la cabeza.”
“‘No estás enferma, mi querida,’ me reconfortaba con palabras untadas en miel. ‘Es sólo el entrenamiento.’ Me mostraba que era ella quien estaba haciéndolo. Ella podía ‘conectar’ la percepción de mi sensación de dolor, y luego ‘apagarlo,’ así una y otra vez. No me gustaba para nada.”
La desesperación terminó siendo el pago por la obediencia a la espectral “madre.” Continúa en su carta:
“Muy en lo profundo, me daba cuenta que no era yo; no era mi ser natural. Era terrible el sufrimiento. Me esforzaba intentando no perder mi vida… recordaba sus palabras sobre el entrenamiento… me hundí más profundo que nunca antes. Incluso escuché que alguien le preguntaba a la aparición si yo no había considerado suicidarme: ¡tan sumisa que soporta el dolor por amor a su protectora! Escuchaba frases en Latín y Español…”
Concluye entonces que se defendió con toda su voluntad.
“Perder la dignidad, humillarme, nada importaba. Ninguna otra cosa importaba que mi supervivencia y romper, por fin, todo lazo con este espectro que decía protegerme. Y tomará muchísimo tiempo el lograr sanar por fin.”
Existe un último aspecto notable que no deseamos pasar por alto: las mariofanías poseen también una componente saturada de imageniería sexual. Obviamente, la asociación que hacemos no nos exceptuará de consternados feligreses que, cegados por su fanatismo y programación religiosa, querrán proceder con vehementes correctivos semejantes a los del excitado inquisidor. Pero la conexión se hace más evidente si asociamos los cultos primigenios de fertilidad, en particular, la Vecchia Religione (hoy también conocida como Stregoneria) cimentada en los ritos etruscos y cabíricos.

Al incursionar en esta peculiar hebra de conocimiento hasta sus últimas consecuencias, podemos concluir con dos enriquecidos puntos de vista: en primer lugar, debemos considerar el aspecto de alta extrañeza que subyace en este oculto tráfico energético y que la doctora Eve Lorgen y el ufólogo James Bartley han analizado como la interferencia alienígena en las relaciones afectivas; en segundo lugar, y conectando la idea de sumisión, el celibato católico puede analizarse como una degeneración que se arrastra de los ritos etruscos, cuando un contactado masculino era segregado para servir a una diosa. Esta servidumbre no sólo era devocional sino que acarreaba un fuerte trasfondo sexual (explícito o implícito por la insatisfacción del deseo del “elegido”) y, llamativamente aun hoy es análogo a las ceremonias y votos de la iniciación del lado siniestro rosacruz.(3) Esto encastra al pie de la letra con el libro de Donald Tyson, Sexual Alchemy, donde se detalla la práctica auto-erótica para comulgar con seres sutiles:
La alquimia sexual es un sistema de magia ritual que permite a sus practicantes iniciar y sostener relaciones eróticas satisfactorias con entidades amorosas que son los agentes activos de la Diosa. El amor con estos espíritus libera grandes cantidades de energía oculta en el cuerpo que se concentran en los tres fluidos más estrechamente asociados con los placeres del sexo y la generación de una nueva vida: los claros líquidos lubricantes liberados en ambos genitales —masculinos y femeninos— durante la excitación, la sangre roja menstrual de las mujeres y la cera blanca de los hombres. Mediante la recolección de estas secreciones transmutadas, preparándolas adecuadamente e ingiriéndolas regularmente en cantidades mínimas, se pueden producir cambios catalíticos en la mente y en el cuerpo que intensifican y prolongan el placer sensual, mejoran las habilidades físicas y psíquicas y elevan el nivel de conciencia.

En el corazón de la alquimia sexual se encuentra el más potente y celosamente guardado de todos los misterios ocultos: el método para usar las fuerzas liberadas por la unión amorosa con los seres espirituales para el auto-empoderamiento y la transformación personal. Hay dos amplias ramificaciones para esta magia. La primera es el logro y disfrute de relaciones eróticas con entidades sutiles superiores que encarnan la energía creativa (shakti) de la Diosa. Esto se buscaba a menudo de manera egocéntrica, para gozar de la dicha sensual de tales uniones, y para ganar el amor y la guía de estos seres etéricos. La segunda es la transmutación alquímica de los fluidos sexuales del cuerpo, que ocurre durante la excitación producida por la unión con estos espíritus. No es necesario trabajar con fluidos sexuales para disfrutar de una relación amorosa con una entidad descarnada.

Aquellos que deseen practicar sólo la primera parte del sistema, y ​​disfrutar del amor sensual con los seres etéricos por sus propias recompensas, encontrarán en el una experiencia de vida satisfactoria. Después de que la unión amorosa se establezca y sostenga con un agente espiritual de la Diosa, siempre es posible seguir adelante y emplear los fluidos transformados del cuerpo como un catalizador oculto, para realizar los beneficios tangibles del sistema.
Entonces esta forma de contactismo, que aleja al sacerdote o contactado de una vida sexual satisfactoria y que decanta en el onanismo es, en definitiva, un método de reclutamiento para el bando siniestro del plano etérico, donde el negociado consiste en una comunión devocional, pero que veladamente degenera en una potencial conducta parafílica ante la imposibilidad de expresar las emociones en el plano sexual.

Para aquellos sinceros Buscadores de la Verdad, comprenderán que el camino que nos exime de la oscuridad transita por otros senderos, tal vez, más ocultos pero sobre la diáfana Vía del Balance. Intentando concluir entonces con algo de luz sobre este delicado tema, volvemos a proponer del trabajo de Layne, esta cita final :
Es sólo porque la física y química del cuerpo orgánico parece ir a través de estados tan angustiosos que a menudo se dice: “No tengo ningún deseo de volver al plano físico. Ahora bien, si las condiciones en la mecánica de las sustancias químicas del cuerpo no estuvieran sujetas a estas condiciones tan angustiantes, se podría disfrutar de la vida física tanto como en los otros planos. Es sólo el deseo de escapar del dolor, la necesidad y la escasez lo que debiera guiar el timón en la vida de los encarnados.” Sin duda, pero probablemente nuestras condiciones en el reino material nunca serán tan buenas como las del plano etérico. No obstante, después de haber aprendido a tener control completo y gobernar el cuerpo bajo la égida de la consciencia, la entidad encarnada podrá disfrutar de una condición sublime, manteniendo una sensación de bienestar, paz y alegría en cualquier plano de existencia. Dado que todos los planos de existencia tienen sus inconvenientes y dificultades, es muy beneficioso familiarizarse y aprender cómo superar las necesidades y limitaciones de nuestro cuerpo físico.

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Del Caos, el Balance y la Santísima Trinidad

Nos hemos ocupado en el pasado de interrogar al Cosmos sobre la extraña dicotomía que subyace tras el Balance y el Caos, representado en el paradigma originalmente canalizado en el Material Ra (Law of One); allí Ra, el astronauta del pasado, el daemon del futuro de nuestro respetado Don Elkins, interrogaba y hacia evocar bajo trance a Carla Rueckert: (1)
P: Entonces, pareciera que aquellos en el camino positivo en contraste con aquellos en el camino negativo tendrían precisamente el objetivo en común en los tres primeros rayos: rojo, naranja y amarillo [cf. los tres primeros chakras: raíz, sacro y plexo solar]. Cada camino sería intentar utilizar los rayos de maneras opuestas, precisamente. ¿Es esto correcto?
R: Soy Ra. Es parcialmente e incluso sustancialmente correcto. Existe una energía en cada uno de los centros necesarios para mantener el complejo mente/cuerpo/espíritu, el cual es el vehículo para la experiencia, en una conformación y composición correcta. Ambos seres harían bien en reservar esta pequeña porción de cada centro para el mantenimiento de la integridad del complejo mente/cuerpo/espíritu. Después de este punto, sin embargo, es cierto que los
seres de orientación negativa utilizarán los tres centros inferiores para la separación y el control sobre otros por medios sexuales, por el engrandecimiento personal, y para la manipulación social. En cambio, los seres de orientación positiva intentarán transmutar la energía sexual en transferencias de energía de radiación verde [chakra del corazón], azul [chakra de la garganta] e índigo [chakra de la intuición] y continuarán transmutando ellos mismos, ubicándose en situaciones dentro de la sociedad en las que puedan servir a los demás y, eventualmente, irradiar hacia los demás sin esperar nada a cambio.
Ra, una consciencia que manifiesta brindar respuestas de una entidad de Sexta Densidad (un centro mental), parece estar refiriéndose al concepto esotérico del Camino Siniestro y el Camino Recto; el primero, en términos de la Teoría de Desintegración Positiva del doctor Dabrowski, consiste en el crecimiento lateral, donde los impulsos egocéntricos son acentuados en ausencia de un conjunto integrado de valores internos, mientras que en el segundo caso, conocido como crecimiento global, los rasgos altruistas son conscientemente perseguidos en los individuos con estructuras psicológicas altamente desarrolladas.

Asimismo y de forma algo velada, Ra informa que el Camino del Balance requiere del trabajo interior alquímico para reencausar la energía libido —que de manera mecánica se vierte en el impulso sexual— hacia los centros superiores; el ojo entrenado reconocerá la mención de los sucesivos colores radiantes como el lento pero continuo ascenso del orgón, por medio de la bomba sacra del cóccix, conocido como Rosario de los Filósofos; en la transcripción del 15 de Abril del 2000 de las Sesiones Cassiopaea, parece vincularse este aspecto con la estimulación endógena de la glándula pituitaria:
P: (Johan) El intercambio de información es algo en lo que he estado involucrado por muchos años...
R: Pero este proceso se está expandiendo de forma natural de todos modos debido al crecimiento exponencial de su tecnología
[¿la interconectividad que brinda Internet?]. Y esto, por cierto, es una componente integral en la eventual transición a la Cuarta Densidad. No a causa de la tecnología, pero sí por la explosión de la base de conocimientos que facilita.
P: (Jan) ¿Cuál es exactamente la función de la glándula pituitaria en sus referencias a Stonehenge?
R: Esta glándula es su enlace ascendente
[literalmente “uplink”].(2)
P: (Laura) ¿Es posible que la hipófisis puede ser estimulada por fuentes externas, tales como las ondas de radio, las ondas de una supernova, u otras frecuencias en el medio ambiente?
R: Sí, y han habido experimentos derivados.
Ahora bien, si la glándula pituitaria —nuestro uplink cósmico— pueda ser estimulada por fuentes externas tales como una supernova, nos permite traer a mención la profecía del búlgaro Peter Deunov, quien pocos días antes de su desaparición, hizo la siguiente predicción bajo trance mediúmnico: (3)
Durante el paso del tiempo, la conciencia del Hombre ha atravesado un largo período de oscuridad. Esta fase, que los hindúes llaman “Kali Yuga,” está a punto de culminar. Nos encontramos hoy en la frontera entre dos épocas: la de Kali Yuga y la de la Nueva Era en la que estamos ingresando.

Una mejora gradual ya se está produciendo en los pensamientos, sentimientos y actos de los seres humanos, pero todo el mundo pronto será subyugado por el fuego divino, que los purificará para prepararlos para la
Nueva Era. Así, el hombre se elevará a un grado superior de conciencia, indispensable para su entrada a esta Nueva Vida. Eso es lo que se entiende por “Ascensión.”

Algunas décadas pasarán antes de que este fuego venga, que transformará el mundo trayendo consigo una nueva moral. Esta inmensa ola viene del espacio cósmico e inundará toda la Tierra. Todos aquellos que traten de oponerse a ella serán llevados y transferidos a otra parte.
[...] El fuego del que hablo, que acompaña a las nuevas condiciones que se ofrecen a nuestro planeta, va a rejuvenecer, purificar y reconstruir todo: la materia será sutilizada, vuestros corazones se liberarán de la angustia, los problemas e incertidumbre, y se volverán luminosos; todo será mejorado, elevado; los pensamientos, sentimientos y los actos negativos serán consumidos y destruidos.
La Supernova que renueva la Tierra,
Igne Natura Renovatur Integra
Este Caos vs. Balance nos permite apreciar algo interesante pero poco evidente: el Caos, si pudiese, devoraría al Balance, en cambio, el Balance permite la existencia del Caos; poéticamente hablando, podríamos señalar que la Creación es tan perfecta que admite la Imperfección.

Aquí también, el ojo entrenado apreciará algo importante: podemos circunscribir la orientación del Balance con el respeto y enaltecimiento del libre albedrío; esta es la razón por la cual las entidades creativas de orden superior no borran de un plumazo a las entrópicas: se comprende su necesidad existencial pues son el mecanismo que decanta en el progreso espiritual de los oprimidos y desganados. Esta opresión no sólo es física —como el gen egoísta que señaló el etólogo Richard Dawkins— sino psíquica: la Tierra es hoy un centro de operación alienígena para la producción a escala cósmica de loosh: las emociones negativas que nutren a la jerarquía etérica; hemos de hacer notar enfáticamente que esta clase de emociones radica su existencia en el desbalance e ignorancia.

Mucho del constante sufrimiento humano se podría explicar con la existencia de entidades invisibles que se alimentaran del destilado energético de la bioquímica de la angustia. Esta ignorada realidad nos permite traer a mención a los Sembradores de Robert Monroe, también denominados como los Arcontes del Destino por el rosacruz John Baines, siendo los hábiles ingenieros antropecuarios que profitan con el sufrimiento del ganado humano, convenientemente cegado de su condición cósmica tras continuas manipulaciones de sus genes y una hábil programación planetaria de sus religiones.

Ahora bien, un análisis más profundo nos permitiría observar que el Absoluto se distorsiona en dos corrientes antagónicas, pero que a través del discernimiento, surge una tercera que las reintegra al lograr el Balance; en palabras del místico Daniel Ruzo de los Heros, estaríamos frente a una Santísima Trinidad:
  1. el servicio a sí mismo (STS/SAS): cuando se desconsidera la libertad ajena en pos de la propia,
  2. el servicio a todos (STA/SAT): cuando prima la libertad ajena aun a riesgo de la personal, y
  3. el servicio al prójimo (STO/SAD): cuando se logra el Balance.(4)
La pasividad y la reactividad, es decir, las conductas mecánicas programadas, ya sean aquellas que enfaticen el modelo basado en el Complejo-R (supervivencia o servicio a sí mismo) o hayan sido impuestas por el condicionamiento social y/o religioso (sumisión o servicio a todos) se encuentran polarizadas, bien alejadas del centro de una toma de decisiones inteligente donde impere el discernimiento en función del Balance; el servicio al prójimo promueve el progreso espiritual pues, en términos sucintos, honra el esfuerzo inteligente.

La programación religiosa planetaria, escenificada con espectacularidad ufológica por hambrientas entidades que obtuvieron y aun obtienen provecho de esta caótica polarización, logró instaurar las religiones teocráticas con un excelente rendimiento energético basado en la devoción masificada junto a los conflictos bélicos detonados por las dogmáticas “guerras santas,” en claro detrimento del avance intelectual y espiritual de la Humanidad. El Judaísmo ha enfatizado las conductas de supervivencia (STS/SAS), mientras que el Cristianismo —al fin y al cabo, un subproducto judío— acentuó el paradigma de sumisión y mortificación (STA/SAT). Obviamente y durante largos períodos intermitentes de la historia, los papeles se invirtieron y tergiversaron más de una vez: nada escapa de la natural Ley del Karma; pero aun así, jamás llegaron a una síntesis común.

Hemos de reconocer, no obstante, que ambas religiones fueron la tierra de cultivo de determinados individuos que lograron el esclarecimiento, confluyendo en una armoniosa síntesis de sendas distorsiones; fueron conocidos desde la periferia literaria como maestros Alquimistas o Rosacruces: aquellos que lograron la trascendencia del espacio-tiempo.

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