La desintegración positiva en el proceso de iluminación (I)

El proceso psíquico de catarsis y transmutación que detona el harnelmiatznel consciente entre el Agua de Vida y el Espíritu Igneo puede ser estudiado de manera positiva bajo la teoría de la desintegración psicológica fruto de la esmerada labor del psiquiatra polaco Kazimier Dabrowski en sus estudios sobre la Higiene Mental.(1) El maestro alquimista Fulcanelli, no dejó de mencionar veladamente estos trabajos internos de “podado psíquico” sobre ciertos bloques patológicos presentes en el aspirante al adeptado:
Hemos dicho, y lo repetimos, que el objeto de la disolución filosófica es la obtención del azufre que, en el Magisterio, desempeña el papel de formador al coagular el mercurio que le está unido, propiedad que posee por su naturaleza ardiente, ígnea y desecante. «Toda cosa seca bebe ávidamente su húmedo,» dice un viejo axioma alquímico. Pero este azufre, a raíz de su primera extracción, jamás es despojado del mercurio metálico con el que constituye el núcleo central del metal, llamado esencia o semilla. De donde resulta que el azufre, conservando las cualidades específicas del cuerpo disuelto, no es, en realidad, más que la porción más pura y más sutil de ese mismo cuerpo. En consecuencia, podemos considerar, con la mayoría de los maestros, que la disolución filosófica realiza la purificación absoluta de los metales imperfectos. Pues bien; no hay ejemplo espagírico o químico de una operación susceptible de dar semejante resultado. Todas las purificaciones de metales tratados por los métodos modernos no sirven más que para desembarazarlos de las impurezas superficiales menos tenaces. Y éstas, traídas de la mina o acarreadas en la reducción del mineral, son, generalmente, poco importantes. Por el contrario, el procedimiento alquímico, al disociar y destruir la masa de materias heterogéneas fijadas en el núcleo, constituido por azufre y mercurio muy puros, destruye la mayor parte del cuerpo y la hace refractaria a toda reducción ulterior. [...]

Nadie podría discutir la importancia y la preponderancia de la disolución, tanto en química como en alquimia. Se sitúa en la primera fila de las operaciones de laboratorio, y puede decirse que la mayoría de los trabajos químicos están bajo su dependencia. En alquimia, la Obra entera no implica sino una serie de diversas soluciones. No cabe, pues, sorprenderse de la respuesta que da «el Espíritu de Mercurio» al «Hermano Alberto» en el diálogo que Basilio Valentín nos incluye en el libro de las Doce claves. «¿Cómo podría tener yo este cuerpo?», pregunta Alberto. Y el Espíritu le replica: «Por la disolución.» Cualquiera que sea la vía empleada, húmeda o seca, la disolución es absolutamente indispensable.
Añadimos, con las debidas reservas, que la diferencia entre la remoción de impurezas química y alquímica es el grado de consciencia o inteligencia de las fuerzas intervinientes; nos arriesgamos a plantear que el poder espiritual que opera sobre el obrero del arte es claramente una influencia inteligente y sensible, abierta a la consideración del individuo, materia primera y destinatario final del proceso de desintegración positiva o “disolución filosófica,” en tanto que la reacción química en los metales opera, si bien análogamente, bajo un nivel inherentemente mecánico.

No obstante, nos permitimos señalar que según nuestro estudio y experiencia sobre las disciplinas esotéricas que decantan en el Síndrome Kundalini,(2) las sucesivas desintegraciones conllevan una inusitada agrupación de sensaciones nerviosas junto a síntomas orgánicos detrimentales —en algunos casos llamativamente severos— tal vez en íntima relación al recableado neuronal operado sobre los sistemas simpático y parasimpático, detonados por la abundancia del nuevo suplemento energético provisto por el método de flujo inverso de la energía seminal.(3) En consecuencia, cuando el pandit Gopi Krishna postula que “... los impulsos simpáticos aceleran y los provenientes del parasimpático ralentizan el accionar del corazón; en cambio, la motilidad y secreción del tracto digestivo son aumentadas por los impulsos parasimpáticos y reducidos por los simpáticos,” hallamos sosiego en una explicación completamente lógica a las dificultades físicas, en particular, gástricas y cardíacas, de reiterada aparición durante la Obra Menor —la rectificación de los primeros tres chakras: correspondientes a Saturno, Júpiter y la Luna,— que más tarde se volverán trastornos esencialmente psíquicos durante la fase de la Obra Mayor —los siguientes tres chakras superiores: Venus, Marte y Sol— y que totalizan las seis caras de nuestra piedra cúbica. Dentro de la recargada simbología tanática de la alquimia occidental fue el jeroglífico de la mortificación el encargado de prevenir al aspirante sobre los procesos de putrefacción filosófica:
Gran cantidad de filósofos han adoptado este modo de expresión y han velado, bajo temas fúnebres o macabros, la putrefacción especialmente aplicada a la segunda Obra, es decir a la operación encargada de descomponer y licuar el azufre filosófico salido de la primera labor, para convertirlo en elixir perfecto. Basilio Valentín nos muestra un esqueleto en pie sobre su propio ataúd en una de sus Doce claves, y nos pinta una escena de inhumación en otra. Flamel no sólo coloca los símbolos humanizados de la Ars Magna en el cementerio de los Inocentes, sino que decora su placa tumular, que se ve expuesta en la capilla del museo de Cluny, con un cadáver comido por los gusanos y con esta inscripción: «De, terre suis et en terre retourne.» Senior Zadith encierra, en el interior de una esfera transparente, a un agonizante descarnado. Henri de Linthaut dibuja en una hoja del manuscrito de la Aurore el cuerpo inanimado de un rey coronado, echado en la losa mortuoria, mientras que su espíritu, en la figura de un ángel, se eleva hacia una linterna perdida en las nubes. Y nosotros mismos, después de estos grandes maestros, hemos utilizado el mismo tema en el frontispicio de El misterio de las catedrales.
Empero, nuestro análisis quedaría efectivamente incompleto de no agregar la intromisión de la componente hiperdimensional que, durante los momentos críticos de la prolongada fase del Nigredo, aparece acentuando los sincronismos negativos que rodean la “suerte” del obrero del arte. Sirva nuestra experiencia entonces para recomendar al aspirante atenta cautela y estoica espera durante los episodios de ansiedad, angustia y depresión asociados a la disautonomía general motivada en el organismo por el fragor de la “batalla de los opuestos” —cuando los sistemas endócrino y nervioso luchen por la soberanía del dominio corporal,— dado que ciertas entidades dañinas pretenderán maximizar el loosh vertido a través de esta primer desintegración positiva: pues, ¿qué otro comportamiento se podría esperar de estos seres psicopáticos más que el fraguado de eventos detrimentales para aumentar los picos de miedo y desasosiego?

Emblema 33° de Atalanta Fugiens,
cf. artesón III de la quinta serie:
SI.NON.PERCVSSERO.TERREBO
Como hemos ya visto en las similitudes del magisterio sufista y daoísta, la fricción de la que hablan Gurdjieff y Ouspensky, previa a la transformación del Sub-Mayordomo (el centro psíquico observador) en el Mayordomo (la evolución hacia un centro psíquico operador), conlleva elaborados estados de neurastenia. En la misma línea, el proceso Kundalini que detona las disciplinas yógicas hinduístas, uno de cada dos practicantes se topan con marcados trastornos de ansiedad antes o durante el proceso de iluminación: casos como los documentados por los doctores Bonnie Greenwell y Bhim Sain Goel.(4) De igual modo, la alquimia occidental presenta una analogía en la batalla entre la mente subconsciente (serpiente/dragón) y la mente consciente (león/águila) antes de la aparición del piloto de la Gran Obra; reiteramos entonces que el concepto del “piloto” alquímico es claramente equivalente al “mayordomo” sufista del Cuarto Camino; Gopi Krishna lo denomina como un centro mental latente que evoluciona, de contar con el suplemento seminal sublimado, en la supraconsciencia; mientras que Fulcanelli y el gremio de los alquimistas lo llaman echeneis o pez hermético del Mar Rojo:
Esta isla no es más que otra figura del pez hermético nacido del mar de los Sabios —nuestro mercurio que Hermes llama mare patens,— el piloto de la Obra, primer estado sólido de la piedra embrionaria. Unos lo han llamado echeneis y otros delfín con idéntica razón, porque si el echeneis pasa, en la leyenda, por detener y fijar los navíos más fuertes, el delfín, cuya cabeza se ve emerger en nuestro bajo relieve, posee un significado también positivo. Su nombre griego, δελφις, designa la matriz, y nadie ignora que el mercurio es llamado por los filósofos el receptáculo y la matriz de la piedra.
El caso de desintegración del doctor B. S. Goel, documentado en su libro El Tercer Ojo y Kundalini: relato empírico del viaje desde el polvo a la divinidad, es particularmente interesante ya que reviste varias precauciones físicas, chequeos emocionales y depuraciones mentales que todo aspirante debiera considerar como precondiciones, con objeto de minimizar los fuertes efectos físicos y psíquicos que demarcan las dos fases de la Gran Obra. Sentimos necesario advertir a nuestros bienamados hermanos en la Búsqueda de la Verdad que consideramos este relato como una apología al reclutamiento de un neófito dentro de una jerarquía teócrata,(5) dada la fijeza mental y emocional del autor para con su hipotético gurú. Pretendemos subrayar —aunque con un manto de severa piedad porque bien sabemos la inusitada coerción y programación a la que puede ser sometido un peregrino durante su infancia— que su vivencia detrimental durante los múltiples episodios de purgado psíquico pudieran estar acentuados debido a la anatemizante disposición sumisa de su sistema de creencias y en su errada ideología de someterse ciegamente a un dios, entregando su devoción y libre albedrío, careciendo de una sólida inversión emocional en sí mismo, condiciones que entendemos como una patente invitación a la intrusión hiperdimensional.

El relato se divide en tres grandes momentos de desintegración, todos precedidos de un fuerte shock emocional que, de acuerdo a nuestra investigación, la más de la veces produce un despertar anticipado de la supraconsciencia, sobre todo, como es el caso, cuando se desarrollan disciplinas yógicas como el pranayama; si sostenemos la analogía daoísta y comparamos la iluminación con el alumbramiento del infans solaris, un despertar precoz de la Kundalini podría verse como el parto de un bebé prematuro, y en tal caso, debiera extremarse las precauciones, dada la inmadurez del centro mental incipiente:
[...] comence a sufrir de incontenibles ataques de llanto en forma repentina. El ataque comenzaba en un estado de gran dolor. Lloraba y sollozaba de manera patética y luego, recuperaba automáticamente la compostura. En aquel momento no podía sospechar que esto se prolongaría por seis meses. De nada sirvieron el razonar, la autosugestión o el autoconsuelo. La idea de la muerte y de la demencia me dominaban con tanta fuerza que, simplemente, lloraba y lloraba. También me ponía a gritar en medio de los llantos: “¡Madre! ¿Quién cuidará de mí ahora? ¿Qué sera de mí ahora?”

Supuse que estos ataques de llanto se debían al proceso de disolución de los nervios formados en la etapa más infantil y, evidentemente, mi madre tenía una profunda conexión con estas formaciones nerviosas. Sin embargo, nadie a mi alrededor podía tener intuición alguna sobre estos asuntos. Nadie podía imaginar que estaba pasando por un proceso que sería más profundo y aterrador.
El ojo entrenado puede hallar llamativo que el doctor Goel desconociera el papel central que ocupa nuestro mercurio y la necesidad imperiosa de mantener, durante todas las fases de la obra, el principio hermético; muchos de los vaivenes emocionales que sufrió luego de la activación Kundalini —comparables a un trastorno bipolar— podrían estar en directa relación con que el embrión de la supraconsciencia carecía del destilado nutritivo:
Algo interesante que estaba observando en todo este proceso de Kundalini era que la energía sexual o el semen jugaban una parte muy importante. Con la activación de Kundalini, es el semen el que comienza a elevarse con las oleadas de prana. No tengo otra evidencia directa para tal conclusión, salvo mi propia experiencia. Lo podía sentir una y otra vez en mí. Pude llegar también a la misma conclusión, a través de muchas otras observaciones. En las primerísimas etapas de la actividad de mi Kundalini, por ejemplo, descubrí que en cualquier momento se producía una descarga sexual. Muy pronto me encontré en las garras del dolor tanto mental como físico. Esto no guardaba conexión alguna con mi pensar, como podrían sentirse inclinadas a imaginar algunas personas, así llamadas doctas, con conocimientos en psicología.

El dolor físico siempre se produce en los nervios y venas situados por debajo de los testículos y algo por encima del ano. Este es el punto que se conoce como
kanda en el lenguaje yógico de la India y que constituye el punto de partida de los nervios más importantes [...] Después de la descarga sexual, la sensación de estos nervios solía ser tan dolorosa que me maldecía por ello.
Ya en sus capítulos finales, Goel plantea un resumen brillante desde la óptica hindú al trabajo que opera la virgen negra Shakti en su tránsito ascendente hacia su esposo Shiva: la energía Kundalini comienza su camino bajo el elemento tierra, cuando atraviesa el chakra muladharaproduciendo el quiebre del ego, resultante de la dislocación de los dos nervios, del raga [apego] y el dwesha [rechazo], a partir del Brahma-randhra [Puerta Celeste en la coronilla]. Para la persona, tal cosa representa la experiencia de la muerte. El yo de la persona, tal como lo ha entendido hasta este suceso, cae en una terrible confusión y enorme sufrimiento.” El siguiente destino de la energía regeneradora consiste en llegar al chakra swadhistan, correspondiente al elemento agua, en donde se enmiendan “los vasanas [deseo sensual], vrittis [taras mentales] y otras impurezas contenidas en el chitta [almacenamiento de impresiones mentales], de manera que se limpie y purifique.” Estos dos primeros pasos preparan el centro instintivo y emocional, mientras que los tres chakras siguientes: Manipura, Anahata y Vishuda, correspondientes al elemento Aire, Fuego y Akasha, rectifican, aquietan y calman el centro mental. Paralelamente, este sería el objetivo central del Cuarto Camino que denomina como la fusión de egos.

Reconociendo la importancia del ineludible trabajo personal, no agregaremos más sobre esta obra que consideramos de suma importancia para preparar al aspirante ante días inciertos y noches turbulentas en el moroso caminando del adeptado hermético. Considérese que recomendamos su lectura por las experiencias que se desarrollan y de ningún modo avalamos el sistema de creencias teocrático como así tampoco la mayoría de las conclusiones a las que llega el autor.

Concluimos nuestro primer análisis arribando al siguiente corolario: la Iluminación, condición suficiente para la liberación de las ataduras físicas, no implica el logro de la autonomía emocional, requisito necesario para la emancipación espiritual. Todo trabajo alquímico exige no sólo de esfuerzo y perseverancia, sino de aplicar la labor crítica, timón único que debe ser operado a través del conocimiento riguroso junto a la experimentación juiciosa. Las distinguidas palabras con que Fulcanelli cierra el último capítulo de El Misterio de las Catedrales son más que elocuentes:
Nadie puede aspirar a la posesión del gran Secreto, si no armoniza su existencia al diapasón de las investigaciones emprendidas. No basta con ser estudioso, activo y perseverante, si se carece de un principio sólido y de base concreta, si el entusiasmo inmoderado ciega la razón, si el orgullo tiraniza el buen criterio, si la avidez se desarrolla bajo el brillo intenso de un astro de oro. La ciencia misteriosa requiere mucha precisión, exactitud y perspicacia en la observación de los hechos; un espíritu sano, lógico y ponderado; una imaginación viva sin exaltación; un corazón ardiente y puro.

Exige, además, una gran sencillez y una indiferencia absoluta frente a teorías, sistemas e hipótesis que, fiando en los libros o en la reputación de sus autores, suelen aceptarse sin comprobación. Quiere que sus aspirantes aprendan a pensar más con el propio cerebro y menos con el ajeno. Les pide, en fin, que busquen la verdad de sus principios, el conocimiento de su doctrina y la práctica de sus trabajos en la Naturaleza, nuestra madre común. Por el ejercicio constante de las facultades de observación y de razonamiento, por la meditación, el neófito subirá los peldaños que conducen al SABER.

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La kabbalah hermética y la tradición templaria

Nuestro respetado Fulcanelli, aquel autor plural de las crípticas e iluminadas obras Las Moradas Filosofales y El Misterio de las Catedrales fue —al menos, en el caso del ingenio rector que dio forma final a sendos escritos— un caballero de la Orden Templaria de Bretaña. Los numerosos trabajos del filólogo románico Juan García Atienza, brillante exponente de La Gran Manipulación Cósmica, pueden orientar al neófito en los secretos y virtudes de esta fraternidad occidental de artesanos, monjes y guerreros, y distinguirla de cualquier otra orden menor que, usurpando sus tesoros druídicos y gnósticos, lucró con el conocimiento de la Ciencia Sagrada dentro de las punitivas sectas de tinte religioso y político que más tarde se etiquetaron como Jesuitas, Iluminados, Rosacruces y Masones.

El maestro alquimista nos regala en sus escritos eruditos una acentuada diferencia entre la cábala fonética —aquellos juegos semánticos compuestos de asíndetones eufónicos que brindan capas de significado adicionales a una frase,— y la kabbalah hermética, siempre salpicada de elementos hebreos, como un falso montaje de una exégesis veterotestamentaria. Nuestra investigación, siguiendo el ímpetu indómito del alquimista francés, nos alienta en descreer que la kabbalah sea un arte-facto intrínsecamente mosaico; de hecho, si observamos el Árbol de la Vida con detenimiento y desprovistos de suposiciones y conjeturas, veremos desplegarse ante nuestros asombrados ojos un mapa esotérico, de místicos orígenes orientales —quizá germinado del propio semillero de sabiduría hinduísta y taoísta,— que demarca los regímenes de la Gran Obra, pues y en términos del psicólogo suizo Carl Gustav Jung: “ningún árbol crece hasta el cielo sin que sus raíces alcancen el infierno.

Otoño del pintor Thomas Moran:
obsérvese el árbol seco, l'Arbre-Sac,
en cábala fonética l'Œuvre Sacré
—es decir: La Obra Sacra,— y
recuérdese la premisa Sic in sterili.
Pero este Árbol de la Vida yace seco en el hombre mundano, pues sus raices no pueden extraer el agua de vida que triste e irremediablemente se pierden bajo el yugo del himen. Pero entonces Fulcanelli, con la diplomacia y sutileza de su letra, nos sugiere cómo volver a recuperar la primavera y la abundancia (cap. Mito Alquímico de Adán y Eva, Las Moradas Filosofales): (1)
Bajo la tradición bíblica de la caída del primer hombre, los filósofos, con su acostumbrada habilidad, han ocultado una verdad secreta de orden alquímico. Eso, sin duda, es lo que nos sirve y lo que nos permite explicar las representaciones de Adán y Eva que se descubren en algunos viejos edificios del Renacimiento. Uno de ellos, claramente característico de esta intención, servirá de arquetipo a nuestro estudio. Esta morada filosofal, situada en Le Mans, nos muestra, en el primer piso, un bajorrelieve que representa a Adán con el brazo levantado para tomar el fruto del Arbor Scientiae, mientras que Eva atrae la rama hacia él con la ayuda de una cuerda. Ambos llevan filacterias, atributos encargados de expresar que estos personajes tienen un significado oculto, distinto del Génesis.

Este motivo, maltratado por las intemperies —que apenas han respetado más que las grandes masas,— está circunscrito por una corona de follaje, flores y frutos, jeroglíficos de la naturaleza fecunda, de la abundancia y de la producción. A la derecha y arriba, se distingue, entre motivos vegetales carcomidos, la imagen del Sol, mientras que, a la izquierda, aparece la de la Luna. Ambos astros herméticos contribuyen a acentuar y precisar aún más la cualidad científica y la expresión profana del tema extraído de las Sagradas Escrituras.
El ojo entrenado no dejará de percatarse que el alquimista francés, al nombrar la corona de follaje, flores y frutos, está describiendo con toda la vehemencia y osadía de su maestría, aunque bajo el juramento voluntariamente aceptado tras el signum harpocraticum de su fraternidad, a la rota microcósmica, compuesta de su etapa Solve: Solar o de fuego positivo que se desplaza a la derecha y arriba, mientras que, a la izquierda, aparece la de la Luna, es decir, la etapa descendente Coagula: de fuego negativo.

Hemos cumplido nuestra labor de servicio al prójimo exponiendo en detalle este secreto de las órdenes monásticas, que más tarde la masonería hizo patente en la arquitectura de sus edificios en cuya fachada, de remates triangulares y sostenidas por las dos salomónicas columnas gemelas: Jachin y Boaz, abría metafóricamente sus puertas al templo interior donde aguardaba el Tercer Pilar, que semejante al Irminsul sajón, formaba el canal esotérico que comunicaba las regiones inferiores con la atalaya superior celeste. Al respecto, traducimos del libro de Gopi Krishna, The Secret of Yoga, un valioso aporte (cap. VIII, La fisiología del Yoga):
Llegando ahora a nuestro punto: la médula espinal, que juega el papel más importante en el logro de los estados superiores de conciencia, es un cilindro blanco largo, oval en su sección transversal, con materia gris en su parte interior y blanca en la región externa. En cambio, el cerebelo y los hemisferios cerebrales tienen un volumen interno de materia blanca y una fina capa exterior de materia gris en sus superficies. La médula está encerrada por las vértebras, que forman una cubierta ósea robusta a su alrededor. La columna vertebral en el hombre consta de treinta y tres vértebras, que encajan unas con otras, brindando flexibilidad a la espalda. La atención que se presta a sentarse erguido durante el curso de la meditación de yoga está diseñada para evitar la curvatura de la médula y el conducto central, en el que se producen nuevos procesos y se generan nuevas fuerzas como resultado de la presión ejercida sobre el cerebro y los nervios por la fijación consciente y el pranayama. [...]

Treinta y un pares de nervios surgen de la médula espinal, cada par surge en un segmento espinal. Estos segmentos no se distinguen internamente. Cada nervio espinal surge de la médula en dos haces: las raíces dorsal y ventral. Al parecer, las raíces dorsales contienen fibras nerviosas aferentes, o sensoriales, y las raíces ventrales eferentes o motoras. Hacia ambos lados de la médula espinal se encuentra una cadena de ganglios, llamado sistema simpático. Estos ganglios están conectados con otra cadena de ganglios frente a la columna vertebral, lo que da lugar a los plexos simpáticos, conocidos como ganglios prevertebrales. El tercer conjunto de ganglios simpáticos situados en los órganos se llama ganglios terminales. Estos tres conjuntos de ganglios están interconectados entre sí y también con los nervios espinales. Junto a los plexos simpáticos hay otro sistema de nervios conocido como el sistema parasimpático. Tanto los nervios simpáticos como los parasimpáticos constituyen el sistema nervioso autónomo. El más importante de los nervios parasimpáticos es el nervio vago, que surge del cerebro y pasa a la izquierda y derecha de la columna vertebral. La mayoría de los órganos viscerales reciben una doble inervación: tanto el sistema simpático como el parasimpático envían sus conexiones nerviosas. En general, las fibras nerviosas de cada uno de estos dos sistemas tienen acciones antagonistas sobre los diversos órganos.

Los impulsos simpáticos aceleran y los provenientes del parasimpático ralentizan el accionar del corazón. En cambio, la motilidad y secreción del tracto digestivo son aumentadas por los impulsos parasimpáticos y reducidos por los simpáticos. Lo mismo ocurre con otros órganos. Esta acción aumentativa/inhibitoria o excitatoria/depresiva del sistema nervioso autónomo ha sido indicada por los antiguos exponentes del Hatha-Yoga usando los términos caliente y frío. Así se dice que Pingala o el canal Solar, es caliente: se localiza del lado derecho de la médula espinal y surge desde el chakra muladhara y luego se entrecruza varias veces con Ida, el canal Lunar, que es frío y se encuentra en el lado izquierdo del conducto espinal, teniendo su origen en el mismo chackra inferior. Los dos nadis o canales son designados como el Sol y la Luna para significar sus efectos caliente y frío.
El Báculo de Hermes:
nótese la varilla de acero
y las tres puntas de hierro,
o nudos psíquicos (granthis)
de los que habla Fulcanelli
en el capítulo dedicado a
La Salamandra de Lisieux.
La explicación que brinda el pandit Gopi Krishna puede sintetizarse en la gráfica del Cayado de Mercurio o Báculo de Hermes, emblema representativo de la medicina y efigie palpable de la realización de nuestra Piedra obtenido su Primer Orden, dado que luego de la Iluminación —momento en que la oscuridad del Nigredo cede la negrura de sus cuervos a las palomas blancas del Albedo, rememorando la visión trascendente que reconforta las heridas y temores con la saciedad del verde olivo,— el cuerpo orgánico ingresa en una prolongada etapa de sanación; (2) en su más reconocida obra, Kundalini: el Yoga de la Energía, el esclarecido yogui comenta: (3)
La presencia constante del resplandor luminoso en mi cabeza y su estrecha relación con los procesos de mis pensamientos no era un tema que causase tanto desconcierto como su intromisión incesante en el funcionamiento normal de mis órganos vitales. Podía sentir y percibir distintamente su paso a través de la espina dorsal y otros nervios hasta el corazón o el hígado o el estómago u otros órganos del cuerpo, cuya actividad parecía regular de una manera misteriosa. Cuando penetraba en mi corazón, mi pulso latía con más y más fuerza, demostrando sin duda que algún tipo de radiación tónica se estaba derramando en él a través de los nervios conectores. De esto deduje que su penetración en los demás órganos tenía el mismo efecto vivificador y estimulante y que el objetivo de correr a través de los nervios para llegar hasta ellos era verter su sustancia tónica en los tejidos y células a través de los estrechos filamentos de los nervios, estimulando o modificando su acción.
Ahora bien, si se observa el esquema del Árbol de la Vida kabbalístico, vemos que en realidad la disposición de las séfiras ofrecen una vista panorámica de los centros psíquicos por donde transita el prana durante el procedimiento de sublimación del Fuego Secreto de la Gran Obra; nuestra investigación nos conduce precisamente en asociar el Árbol de la Kabbalah con la ruta de los nadis o canales etéricos en donde se produce el proceso de harnelmiatznel consciente a través de las abluciones y lixiviaciones —que son les laveures del alquimista Nicolas Flamel— durante el ejercicio diario de la rota microcósmica. Si se considera las dos ramas laterales del árbol sefirótico, se puede observar que los vértices izquierdos corresponden al canal parasimpático o lunar (la columna Boaz o descendente), mientras que los vértices derechos afectan al sistema nervioso simpático o solar (la columna Jachin o ascendente). El tercer pilar no es otro que Sushumna, es decir, la médula espinal que, una vez saturada de orgón, conecta al centro psíquico sexual (región terrestre o dan tien inferior) con el centro psíquico cerebral (región celestial o dan tien superior). El ojo entrenado comprenderá que la séfira central Da'at, inexistente o en estado embrionario en el ser humano mundano, comienza a desarrollarse luego de la Teofanía Mineral, y cumplida la totalidad de las labores para la obtención de nuestra Piedra de Tercer Orden, será este el núcleo que la teñirá del color Púrpura —lo puro de lo puro— como lo indica Fulcanelli:
Pero lo que sobre todo debemos tener en cuenta, otorgándole la prioridad en la ciencia que nos interesa, es la elevada virtud purificadora que posee el fuego. Principio puro por excelencia y manifestación fisica de la pureza misma, señala así su origen espiritual y descubre su filiación divina. Comprobación ésta bastante singular, la palabra griega pur, que sirve para designar el fuego, presenta exactamente la pronunciación del calificativo francés pur (puro). Asimismo, los filósofos herméticos, uniendo el nominativo al genitivo, crearon el término πυρ-πυρoς, el fuego del fuego, o, fonéticamente, lo puro de lo puro, y consideraron el púrpura y el pourpre francés (púrpura) como el sello de la perfección absoluta en el propio color de la piedra filosofal.
A continuación, proveemos la ilustración del Árbol Sefirótico junto al esquema taoísta de la Pequeña Revolución Celeste para que se aprecie su semejanza; mientras, en el cuadro inferior, resumimos los diferentes vértices por el que transita el orgón durante su proceso de sublimación y depuración en la rota estrecha: (4)

El Árbol Sefirótico,
sobre impuesto a las columnas
del templo salomónico: Jachin y Boaz;
nótese que el centro Púrpura del Corazón
Crístico (M) se desarrolla en el Tercer Pilar
Ilustración de los canales de control,
función e impulsión presente en el libro
Yoga Taoísta del adepto Lu K'uan Yü
en base a las enseñanzas de su maestro
El Anciano de los Mil Picos: Zhao Bichen

SenderoVérticeDenominación hebreaDenominación taoístaDescripción
Sistema simpático:
Canal de control o del vaso gobernador: Tu Mo (vía solar: Jachin o nadi Pingala)
AMalkuthZi (Tzu)La puerta mortal (Sheng Szu Ch'iao)
BNetsahChou(punto intermedio)
CYin(punto intermedio)
DHesedMaoPunto cardinal Este: elemento Madera (limpieza/ablución)
EHokhmahChen (Ch'en)(punto intermedio)
FSi (Szu)(punto intermedio)
Sistema parasimpático:
Canal de función o del vaso de concepción: Jen Mo (vía lunar: Boaz o nadi Ida)

GKetherWuPunto cardinal Sur: el cerebro (ni wan)
HBinahWei(punto intermedio)
IShen(punto intermedio)
JGevurahYuPunto cardinal Oeste: elemento Metal (purificación/ablución)
KHodXu (Shu)(punto intermedio)
LHai(punto intermedio)
Médula espinal:
Canal de impulsión: Ch'ung Mo (árbol seco, tercer pilar o nadi Sushumna)
MDa'atLiEl corazón: la casa del fuego
NTiferethChung t'uLa tierra central: el plexo solar (Chiang Kung)
OYesodK'anEl dan-tien inferior: la casa del agua
PKetherTsu Ch'iaoEl centro del cerebro

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El factor demonológico en la ufología (II)

Existe un consenso tácito que se agita en el trasfondo de las tradiciones ocultistas occidentales; como nuestra humilde labor dentro del Discipulado de la Naturaleza consiste en preparar el camino para que nuestros bienamados hermanos en la Búsqueda de la Verdad marchen con pie decidido por ciertos senderos anteriormente vedados, aquellos que permitan la unión con las realidades trascendentes de las que el ser humano ha sido escindido y cegado, hemos de resumir algunos postulados reservados por el iluminismo rosacruz de la manera más eficaz y eficiente, y que exponga el papel del ser humano en el proscenio del teatro cósmico.

Las religiones occidentales carecen de un elemento clave que abunda en las orientales: la reencarnación. No obstante, el ojo entrenado merece esforzarse en considerar este aditivo occidental gnóstico —o maniqueo si se prefiere— como una especia aromática que puede envenenar la estadía terrestre; una buena analogía a Apocalipsis 10:10: “Tomé el librito de la mano del ángel y lo devoré, y fue en mi boca dulce como la miel; pero cuando lo comí, amargó mis entrañas.

La reencarnación, entendida desde la óptica del magisterio de cualquier religión oriental, no se observa como una recompensa, fruto de un Dios compasivo que brinda al hombre una nueva oportunidad en los Jardines de su Viña, sino como una dura condena: el alma es cegada de las realidades espirituales, desvaneciendo casi cualquier vestigio de su memoria y es arrojada nuevamente al ciclo incontrolable del nacimiento y muerte: tal es el significado que se esconde en la décima carta del Tarot.

El proceso reencarnativo parece estar en directa relación con el cerco etérico que rodea a la Tierra, y que detectaron tanto Robert Monroe en sus Viajes fuera del Cuerpo, como Trevor James Constable en su obra The Cosmic Pulse of Life: The Revolutionary Biological Power Behind UFOs, quienes terminaron conectándolo con entidades detrimentales de un reino material en octavas superiores de consciencia que profitarían con determinadas energías humanas. Lejos de estas referencias actuales, Mircea Eliade comenta en su libro El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Éxtasis (cap. XVIII, El puente y el “paso difícil”):
Los chamanes tienen que atravesar, como los difuntos, un puente en su viaje a los Infiernos. El éxtasis supone, igual que la muerte, una “mutación,” que el mito transforma plásticamente en un paso peligroso. [...] El simbolismo del puente funerario está universalmente extendido y rebasa la ideología y la mitología chamánicas. Este simbolismo es solidario, por una parte, del mito de un puente (o de un árbol, o de un bejuco), que en otro tiempo enlazaba la Tierra con el Cielo, y merced al cual los hombres se comunicaban fácilmente con los dioses; por otra parte, está relacionado con el simbolismo iniciático de la “puerta estrecha,” o con un “paso paradójico” que ilustraremos con algunos ejemplos. Nos hallamos ante un conjunto mitológico cuyos principales elementos son los siguientes:
  1. in illo tempore, en la época paradisíaca de la humanidad, un puente unía la Tierra con el Cielo, y se pasaba de uno al otro sin tropezar con obstáculos, porque no existía la muerte;
  2. una vez interrumpidas las comunicaciones fáciles entre Tierra y Cielo, ya no se pasa por el puente, sino se trasciende “en espíritu,” esto es, como muerto, o en éxtasis;
  3. este paso es difícil, en otras palabras, está lleno de obstáculos y no todas las almas consiguen atravesarlo: es preciso vérselas con los demonios y los monstruos que querrían apoderarse del alma y devorarla, o el puente se hace de pronto tan sutil como el filo de una navaja cuando caminan por él los impíos, etc.: sólo los “buenos” y especialmente los “iniciados” cruzan con facilidad el puente (estos últimos conocen, en cierto modo, el camino, puesto que han sufrido la muerte y la resurrección rituales);
  4. algunos privilegiados consiguen, no obstante, atravesarlo en vida, ya en éxtasis, como los chamanes, ya “por la fuerza,” como ciertos héroes, o ya, por último, “paradójicamente” por la “sabiduría” o por la iniciación [...]
El emergente sistémico que consolidó la proliferación de las sectas renacentistas fue el de brindar una respuesta —o acaso tan sólo un aliciente— ante la posibilidad desconocida de parecernos al frustrado meteorólogo Phil Connors, encerrados en un bucle temporal, aprendiendo a abandonar nuestra personalidad egocéntrica en busca de un mañana. Este sería un resumen de la visión anagógica a la película Groundhog Day (Atrapado en el Tiempo) del iluminismo rosacruz:
  1. la reencarnación existe en el sentido que el embrión del alma es “transplantado,” de un organismo decrépito a uno nuevo que se esté gestando; este es un procedimiento más bien mecanizado en el que la voluntad de un ser humano poco puede hacer;
  2. la reencarnación no se da en portales orgánicos (seres cuaternarios) dado que no tienen “alma,” sino que la están desarrollando en el mejor de los casos; (1)
  3. para aquel porcentaje de la población que no es portal orgánico, es inevitable la reencarnación, dado que el proceso es “administrado” por las entidades de consciencia superior negativas que están en 4ª densidad; estas entidades han “industrializado” el proceso de reencarnación y existen pocas salvedades que un ser humano almado se “salve,” esto es, que logre ingresar definitivamente a 5ª densidad; en este sentido, se puede asociar la visión con algunas corrientes modernas de ufología que sostienen la posibilidad de que las entidades alienígenas “capturen almas,” pues su core business radica en el tráfico y lucro con este procedimiento, no estando sometidos a las leyes espaciotemporales de la 3ª densidad; por lo tanto, pueden “injertarla” en aquella época y geografía que les provoque mayor ganancia de “loosh,” es decir, donde obtengan mayor rinde emocional en función del karma del ser en gestación;
  4. existen dos casos excepcionales que libran al alma del Ciclo Incontrolable de la Vida y la Muerte:
    1. cuando el arcontado detecta un ser humano lo bastante psicopático como para que les sirva en el “arreo” y manipulación de la granja antropecuaria: estos son los “guías” o “maestros ascendidos” que se aparecen en cuantía alrededor de cualquier médium;
    2. cuando un ser humano logra gestar su embrión áureo, es decir, su alma se encuentra desarrollada y suficientemente madura; a esto se lo conoce como la Piedra Filosofal de Tercer Orden.
Esta visión occidental es compartida, o incluso parece tener su fuente, en los tratados orientales que explican las técnicas para trascender las diferentes regiones del cerco etérico o “bardos.” JJ Semple, autor de varios libros sobre el cultivo de las energías sutiles, plantea una interesante asociación entre El Libro Tibetano de los Muertos y El Secreto de la Flor de Oro en su obra The Backward-Flowing Method: The Secret of Life and Death (cap. VI: Cosmology):
El Secreto de la Flor de Oro es una guía completa hacia el tercer bardo (Sam-ten bardo, una subregión del Shi-nay bardo: el bardo de transición entre vidas). Es un mapa para un viaje exitoso hacia el siguiente bardo: Chik-khai. La buena noticia es que, una vez aprendida la meditación de El Secreto de la Flor de Oro, ya no se trata del argumento de la película Groundhog Day —no se olvida en el siguiente bardo— dado que ahora formará parte del baúl de trucos del eterno Espíritu Primordial para afrontar el ciclo incontrolable de vida y muerte. De hecho, al adquirir las técnicas de El Secreto de la Flor de Oro, no sólo se obtiene los medios para lidiar con la Mente Egoica, sino también con las herramientas para seguir la vía correcta en la vida: libre de adicciones y de conductas autodestructivas. Aun más: no sólo provee de un uso inteligente de las energías sutiles, sino que además esta meditación prepara al novicio para el bardo Chik-khai, al momento de dejar el cuerpo.
Aquellos que detentan el poder en
el plano físico y rigen la Rueda de
la Fortuna de la Granja Antropecuaria
Si el aspirante logra comprender que los objetos que estudia la ufología no son naves interplanetarias, sino que una descripción más acertada los aproximaría con ascensores que facilitan el cruce entre densidades de materia sutil de los reinos superiores con los niveles de materia densa en nuestra realidad, entenderá que su tarea no sólo consiste en tomar muestras de un planeta exótico, analizar especímenes humanos o recolectar determinados órganos vacunos, sino que su misión se aproxima a regular el desempeño energético de la granja, efectuar un control de daños amonestando a aquellos que divulgan su presencia(2) y recolectar productos biológicos para su supervivencia; Marshall Vian Summers comenta en el último tomo de The Allies Of Humanity:
[...] Como hemos indicado anteriormente, su mundo es visto como un gran almacén de recursos biológicos; así que mientras los Visitantes pretenden los recursos minerales de su mundo, también quieren cosas más elementales para las necesidades de la vida. [...] Ellos necesitan sangre; necesitan de los efectos curativos que proveen los fluidos vitales. Necesitan plasma; necesitan de los elementos biológicos sobre los que se constituye la vida, y que son necesarios para la sustentación orgánica. Y esto significa que los necesitan a ustedes como un recurso biológico.

Una cosa es pensar que su mundo será utilizado para servir a otros poderes; pero la idea de que uno mismo sea utilizado para servir a este poder es un asunto totalmente distinto, y representa una violación a los derechos fundamentales. Esto, por supuesto, se encuentra totalmente oculto de su agenda pública, no informándose nada al respecto a los representantes humanos que forman parte de su
Programa de Pacificación [...]

Los alienígenas están aquí para hacer negocios; y ustedes son parte del negocio: vuestras manos, vuestros ojos, vuestros órganos reproductivos, vuestra sangre, vuestro plasma, vuestra bioquímica: todo esto es parte de su negocio. Para ellos, ustedes no son más que ganado semi inteligente en pie: útil, interesante y comercialmente importante.
Hemos hablado en más de una oportunidad sobre el Programa de Pacificación que opera subconscientemente sobre la humanidad y que parte de su aplicación es, la más de las veces, rutinaria aunque, en determinados casos puntuales, es claramente punitiva como se observa a través de la recuperación de la memoria de los abducidos. Dicho programa cuenta con dos aristas diferenciadas: la primera consiste en programar contactados, de manera que evangelicen e inyecten el programa y las directivas sociales o religiosas del arcontado de acuerdo a la facción alienígena operante: no hemos de olvidar que la desconsideración externa es una propiedad que identifica a los psicópatas y narcisistas. En esta clara pregunta que hace Griffith a la facción del Colegio Invisible,(3) se puede apreciar claramente como ambos bandos actúan desestimando el libre albedrío al usar la mente humana como terreno de batalla:
P: En este punto, parece necesario hacer relucir un punto que puede preocupar a algunos lectores. Es muy natural que se cuestionen: “No me gusta la idea de que una entidad u otra persona pueda implantar en mi mente una idea que voy a considerar como el producto de mi propia memoria o creatividad. Es una invasión de mi privacidad y a mi derecho a tomar decisiones por mí mismo.” Desde un punto de vista puramente ético, tengo que estar completamente de acuerdo con esta afirmación.
R: Todo lo que podemos decir es, “¿preferirías ser reclutado en el ejército para luchar contra seres tan malvados como Hitler o luchar de su lado?” La mayoría de la gente de la Tierra simplemente carecen de la fuerza psíquica o conocimiento espiritual para permanecer neutral en la guerra entre los
Teócratas y el Colegio Invisible. Si no manipulamos subconscientemente, entonces los Teócratas lo harán de todos modos. Justificamos esto de acuerdo a nuestro propio código de ética simplemente aplicando el principio de “el mayor bien.” Un individuo influenciado tanto por el Colegio Invisible como por los Teócratas tiene más libertad en el largo plazo que uno manipulado sólo por los Teócratas.
El segundo y más intrincado modo de operación consiste en actuar como “marca personal” sobre los individuos que, merced a su actitud, vehemencia y constante vigilia de sus propios actos, han rechazado las directivas del Programa de Pacificación, y comienzan su tarea hercúlea del despertar de consciencia. Este despertar dista de cualquier visión edulcorada o alambicada de la Nueva Era e imbrica un férreo trabajo personal en donde las energías burdas de los centros psíquicos inferiores son sublimadas en la búsqueda de la morosa Iluminación y reconexión con el Ser Esencial presente en 5ª densidad.

El aspirante debe comprender, además de profundizar por su cuenta en la copiosa bibliografía que citamos y disponemos para su propia e inedulible tarea de destilar conocimiento, que la decisión de dar inicio a la pericia del Arte no es asunto sencillo y requiere de preparación, insistencia, aplomo y templanza: la etapa del nigredo, como James M. Pryse nos advierte en The Apocalypse Unsealed, se trata de sufrir con antelación el propio apocalipsis o vía crucis personal. Sepa el neófito —aunque equivocadamente nos pueda etiquetar de desmesurados,— que deberá apertrecharse para una batalla mortal por su propia alma, pues el enemigo a conquistar, su propio subconsciente, desplegará un nivel de astucia de una inmensa crueldad que alcanzará proporciones desconocidas frente a cualquier antecedente en la historia personal del aspirante; pues con cada giro de la rota microcósmica, se le estará extrayendo energía vital a las entidades parasitarias que cohabitan su propio microscosmos, y éstas se defenderán articulando con el sistema de control hiperdimensional supinos sincronismos negativos con el objetivo de usurpar cualquier atesoramiento logrado.

Estas entidades negativas son los astutos introyectos de la psicología o los evasivos implantes de la ufología. Coincidiendo con Gurdjieff y Ouspensky, animamos al Buscador de la Verdad a estudiar previamente y en profundidad el comportamiento de estas alimañas exógenas, dado que al ver limitado su suplemento energético, desatarán toda clase de ataques: desde comportamientos destructivos, pensamientos aberrantes a desequilibrios endócrinos que provoquen un ataque de pánico. Estos agregados psicológicos detrimentales, inmersos en los tenebrosos intersticios provocados por antiguas negligencias ajenas y pasadas indulgencias propias, de acuerdo a su variada naturaleza, buscarán cualquier forma hostil, lisonjera o manipuladora para retomar el control del precioso destilado. Finalmente, sólo será el temple del Buscador aquel factor determinante que dará por superada la batalla; cabe entonces recordar las palabras del filósofo austríaco Rudolf Steiner en Die Erkenntnis der Seele und des Geistes (La realización del alma y del espíritu):
Hay seres en los reinos superiores para quienes la ansiedad y el miedo que emanan de los seres humanos son sus manjares predilectos. Cuando los seres humanos no tienen ansiedad ni miedo, entonces estas criaturas mueren de hambre. Las personas que aún no estén suficientemente convencidas de esto tal vez consideren esta afirmación como una alegoría. Pero para aquellos que estén familiarizados con este fenómeno, sabrán que es una realidad. Si el miedo y la ansiedad irradian de las personas y se desatan en pánico, entonces estas criaturas encuentran su fuente de alimento y se vuelven más y más poderosos. Estos seres son hostiles hacia la humanidad. Todo lo que genere sentimientos negativos, ansiedad, miedo, superstición, desesperación o duda, son en realidad las fuerzas hostiles de los mundos suprasensibles, lanzando crueles ataques contra los seres humanos mientras se alimentan. Por lo tanto, es necesario que la persona que comienza a ingresar en el mundo espiritual supere el miedo, los sentimientos de desamparo, la desesperación y la ansiedad. Pero estos son precisamente los sentimientos que pertenecen a la cultura contemporánea y al materialismo; porque lo que distingue a las entidades detrimentales de los reinos superiores, es su facilidad para desatar la desesperanza y el miedo a lo desconocido en los seres humanos, obteniendo un caldo nutritivo para las fuerzas hostiles antemencionadas.
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